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| Conmovedor adiós al príncipe Rainiero |
MONACO.- Los habitantes del principado de Mónaco despidieron conmovidos al monarca omnipresente que los gobernó como un "padre" y "jefe", en la Plaza del Palacio y en varias iglesias, como la de Santa Devota, pero en especial hacia la noche en la última misa de réquiem en la Catedral. Hubo tanta gente, que la misa fue vista en pantalla por centenares de locales que se quedaron fuera: ancianas, niños, viejos, mujeres elegantes y funcionarios.
"¡Ya no hay más lugar!", gritó un policía a más de un centenar de monegascos que esperaban en la tarde entrar a la Catedral, con capacidad para 800 personas, ya repleta media hora antes de que se iniciara la última misa en memoria del Príncipe. La ciudad estuvo ayer solitaria, con todos los comercios cerrados y sólo se vieron por las calles las caravanas de autos de dignatarios internacionales y locales escoltados por motociclistas. Además el incesante pasar de helicópteros.
Por la tarde, el pueblo en masa subió por "La Rampa" hacia la Catedral, pasando por las pequeñas calles de la vieja Mónaco, como el Pasaje de la Misericordia o la Plaza Don Pedriero, vestidos todos de negro. La multitud se apretujó frente a la iglesia dos horas antes y entró poco a poco hasta llenar la Catedral totalmente.
El funeral de Rainiero fue presidido por los tres hijos que tuvo con la actriz estadounidense Grace Kelly y de reyes y líderes políticos de todo el mundo. Los funerales comenzaron con el traslado a la Catedral del féretro con los restos del príncipe, fallecido el 6 de abril a los 81 años, acompañado por un cortejo encabezado por sus tres hijos, el sucesor al trono, Alberto, Carolina, y Stefanía. Entre los asistentes se encontraban el presidente de Francia Jacques Chirac, y el rey Juan Carlos, de España. También participaron de los funerales la reina Sonia de Noruega, el rey Carlos Gustavo de Suecia, el canciller ruso Serguei Lavrov, su colega alemán Hans Marin Bury y el hermano del emperador de Japón Akihito, entre otros.
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