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| Altas tasas de deserción en la UNLP: ingresan 10; se reciben 3 |
De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad
Nacional de La Plata, de sus quince facultades egresan más de 4 mil profesionales
por año, pero en línea con lo que ocurre en todo el sistema universitario
argentino, la mayoría de los estudiantes que busca un título queda en
el camino: de cada 10 que ingresan, terminan la carrera que iniciaron
entre 2 y 3. Además, sólo una quinta parte de los que llegan al final
lo hacen en el plazo que en general indican los planes de estudios de
las 140 carreras.
El último estudio estadístico de la Universidad sobre el ingreso y egreso
de los estudiantes indica que en 1998 egresaron 3.824 y a partir de 1999
se superan los 4 mil. En 2002, en las 15 facultades y la Escuela de Trabajo
Social se graduaron 4.560. Un año después, hubo otra caída hasta los 4.100.
La progresión colocó a la UNLP cerca de las casas de altos estudios con
mayor "producción" de profesionales. En 2002 Córdoba entregó 6.452 títulos
y Buenos Aires 13.394.
La producción de materia gris para el mercado laboral e investigativo
no está a la altura de las crecientes cifras de ingreso que exhibe tanto
la UNLP como el sistema universitario en su conjunto. En promedio, las
universidades argentinas entregan el título a 2 de cada 10 ingresantes.
En la UNLP al volumen de egreso se le opone un ingreso anual del orden
de los 22 mil estudiantes. Sin embargo, el secretario general de la presidencia,
Fernando Tauber, sostiene que "de ese total siempre hay unos tres mil
que se inscriben pero no aparecen a cursar. Entonces empiezan alrededor
de 19 mil. Así, tenemos una tasa de egreso de 2,5 ó 3 estudiantes por
cada 10 ingresantes".
EL ESCALON MAS DIFICIL
"El funcionario apuntó que hay un fuerte desgranamiento en los primeros
años de carrera. De los 19 mil que empiezan, a segundo año llegan 13 mil
y a tercero 9 mil". Para el funcionario, el fenómeno presenta varios frentes
de análisis. "Por un lado indica que el sistema de ingreso, pese a ser
irrestricto (a excepción de Medicina) muestra que no es permisivo, ni
facilista", dijo Tauber en una alusión directa a los argumentos que, según
sostuvo, usan las autoridades de Medicina para marcar su oposición a los
esquemas de admisión no eliminatorios.
Por otra parte, sostuvo que los alumnos dejan los estudios "por razones
económicas o sociales. También influye el choque que se genera con el
colegio secundario a partir de que en las facultades hay una exigencia
fuerte". Las cifras de deserción de las distintas carreras preocupan en
el sistema de educación superior. El secretario nacional de Políticas
Universitarias, Juan Carlos Pugliese, admitió que la tasa de egreso es
baja y analizó que desnuda la práctica de un "darwinismo social" en el
que sólo avanzan los que tuvieron un buen proceso de aprendizaje en el
nivel Medio.
En el debate también se le echa la culpa a la extensión de las carreras,
que alejaría demasiado a los estudiantes de la meta. Tauber analizó en
ese sentido que "hay 9 mil estudiantes que pasaron por la Universidad
y no se recibieron. Habría que revisar si no conviene crear carreras cortas
y títulos intermedios porque esos estudiantes hoy se vuelven a la casa
con el título secundario y ahí hay una inversión y un capital".
TARDAN MAS EN RECIBIRSE
El secretario general apuntó que en la UNLP la duración media de los planes
de estudios está entre los 5 y los 6 años. De acuerdo con las últimas
estadísticas, sólo el 21,7 % de los graduados termina la carrera en 6
años y un 59 % demora hasta 8 años. El resto puede superar los 9.
En el rectorado se asocia a la demora con la situación social y familiar
de la mayoría de los estudiantes. "La Universidad creció en cantidad de
alumnos, pero territorialmente ese crecimiento se concentró en la Región.
Antes un tercio de la matrícula provenía de esta zona y dos tercios venían
de otras regiones. Ahora la proporción se invirtió", apuntó Tauber. Con
las facilidades que ofrece la casa familiar, para Tauber "se vuelve más
laxo el ciclo. Los estudiantes pueden cambiar de carrera y hacer una experiencia
laboral mientras estudian".
Por su parte, el director del Programa de Vinculación con los Graduados
de la UNLP, Ignacio Ignisci, apuntó que la media de los estudiantes tiene
al finalizar los estudios entre 24 y 26 años y un 70 por ciento vive con
los padres. El sociólogo opinó que la demora para recibirse que indican
los números generales está asociada con "carreras largas que sacan 500
egresados y tienen un plan de estudios de 6 años". Además, para Ignisci
también influyen "los vaivenes socioeconómicos" y los contratiempos que
pueden generar los conflictos dentro de la Universidad como los paros
y las tomas de facultades.
El cuadro indica que la duración efectiva de las carreras es -en promedio-
un 60% mayor que lo que indica la currícula. En el extremo más bajo del
sistema argentino está la Universidad de La Matanza, con una extensión
del orden del 10 %. En tanto la media en la Universidad de Santiago del
Estero es del 80 % por sobre la duración teórica.
MAS ABOGADOS Y PSICOLOGOS
Ignisci destacó que la mayor parte de los egresados proviene de las facultades
de Derecho (abogados), Ciencias Económicas (contadores, licenciados en
Economía) y Humanidades (Psicología). Esas facultades superan los 500
títulos al año y un escalón más abajo, en el orden de los 400, están Medicina
y Odontología.
Siempre según el estudio estadístico de la Universidad, entre 1996 y 2003
la tasa de egreso cayó un 18 % en Medicina. En Odontología hay menos alumnos
e ingresantes pero el egreso creció un 55 %. En el final del período,
Periodismo tuvo un crecimiento del 108 % en la graduación y Veterinaria
tiene un 37 % menos de alumnos, pero graduó a un 45 % más de estudiantes
que en 1996. Entre otros casos se destacan los de Económicas, Derecho
y Humanidades, que en 8 años muestran el crecimiento en la cantidad de
ingresantes, estudiantes y graduados.
EL DEBATE
Las altas tasas de deserción que tiene la Universidad son motivo de interpretaciones
antagónicas. Muchos creen que para un estudiante, el solo paso por la
Universidad resulta enriquecedor, aunque curse uno o dos años y luego
abandone. Con este argumento, los últimos rectores de la Universidad han
defendido siempre la política de ingreso irrestricto.
Otros, en cambio, consideran que es un indicador negativo y que ese mismo
estudiante que abandona una carrera pierde tiempo que podría invertir
en la búsqueda de capacitación técnica, en niveles intermedios de enseñanza,
para su inserción laboral.
El debate está instalado en la propia Universidad, donde además se discute
el impacto que tiene la masividad -aunque sea transitoria y se concentre
en los primeros años de las carreras- sobre la calidad de la enseñanza.
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