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| Argentina
llegó hasta Brasil vía México |
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Debió ir hasta los penales
y ahora definirá ante el clásico rival
HANNOVER, Alemania.- Argentina consiguió el objetivo de jugar
la final de la Copa de las Confederaciones, después de 120
minutos intensos de fútbol y de la emotiva ejecución
de una docena de penales. El tiempo regular, que finalizó
igualado sin goles, dejó una imagen de igualdad y dando la
impresión de que el alargue lo iba a ganar aquel equipo que
más resto físico tuviera. Y en esa media hora extra,
el equipo nacional acumuló los méritos suficientes
para dejar al margen a México. Pero lo que no pudo hacer
con goles, posteriormente lo consiguió mediante la exacta
ejecución de penales y las oportunas manos de Germán
Lux.
Ahora, la Argentina disputará la instancia final contra Brasil,
el miércoles a las 15.45 de nuestro país; la que será
la revancha inmediata del 3 a 1 en el Monumental por las eliminatorias.
Desde el punto de vista futbolístico, los treinta minutos
finales fueron los mejores de la Argentina. Por actitud y por estado
físico, arrinconó a México en su campo sin
dejarlo salir. Con las subidas de Zanetti y Rodríguez por
la derecha y las mandadas de Juampi Sorín por la izquierda,
el equipo de Pekerman reasumió la iniciativa. Pero al fin
y al cabo, repitiéndose en la búsqueda salvadora de
Figueroa.
Pero en una jugada desafortunada, los aztecas llegaron a la apertura
del marcador. Con una escapada rápida Carlos Salcido abrió
un surco y después de recibir un pase de Alberto Medina,
mandó un centro que al pegar en Coloccini se desvió
y descolocó a Poroto Lux, que nada pudo hacer para evitar
el gol.
De todas formas, Argentina no se dejó estar. Siguió
mirando para adelante, dando muestras de que no había sentido
el impacto. En el arranque del segundo tiempo extra, tuvo la chance
de empatar cuando Maxi Rodríguez escapó por la derecha
y mandó un pase para Figueroa, que solo con el arco se la
dio a las manos al arquero.
Pero en la jugada siguiente, Lucho Figueroa tuvo su revancha goleadora
y luego de luchar dentro del área con los defensores bajó
la pelota y con bastante suspenso le metió un caño
a Osvaldo Sánchez para establecer la igualdad final, que
derivaría en la exitosa definición por penales.
SIN DIFERENCIA
Los noventa minutos anteriores habían sido parejos. Con un
dominio repartido de la pelota. Por el lado argentino con intermitencias
de Riquelme y de Saviola en el armado del juego, con la seguridad
de Coloccini en el fondo más las imperiosas atajas de Lux
para mantener el cero en su arco. Con el sostén de Cambiasso
en la mitad de la cancha y la aparición desde el banco de
Maxi Rodríguez.
Pero no fue sino hasta el tiempo extra, que el equipo albiceleste
ameritó por actitud y volumen de juego quedarse con el pasaje
a la final. Aunque no le alcanzó y la llave tuvo que definirla
desde los doce pasos.
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