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| El Sub-20 desató un carnaval |
Llegaron los pibes y tuvieron una cálida y ruidosa recepción
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| Los chicos festejaron con los suyos
al arribar ayer al país con toda la gloria. |
La temprana hora no fue impedimento para que los
pibes campeones del Sub-20 tuvieran una multitudinaria y cálida
recepción. Pasadita la 1.30 de la madrugada, llegó el vuelo y uno
a uno fueron desfilando los futbolistas, siendo recibidos por familiares,
amigos e hinchas que, ataviados con gorros y banderas, desataron
un verdadero carnaval en el hall del Aeropuerto.
Sin dudas que Lionel Messi fue la figurita más requerida, al igual que el técnico Francisco Ferraro, quien sobre la joya de su equipo apuntó: "Hay que cuidarlo para que no se malogre y para eso será fundamental su entorno".
Al establecer un parangón con Diego Armando Maradona, Ferraro fue cauto y no quiso ir más allá del título alcanzado en Holanda: "Lionel tiene que ir despacio, aunque ya es un gran jugador. Las cosas que hizo en el Mundial fueron fantásticas, pero para seguir creciendo tiene que seguir por el mismo camino. Claro que para eso será fundamental la protección de su entorno. Por suerte tiene una buena familia", apuntó el entrenador.
A su lado, la gran aparición del fútbol argentino de los últimos tiempos y quien fue destinatario de muchos elogios en todo el mundo y especialmente en España, a donde tendrá que volver para reincorporarse al Barcelona, asentía con una sonrisa entre pícara e inocente. "Todo esto se lo debo a mis padres y a mis tres hermanos. Ellos estuvieron cerca mío desde que llegué a España hace ya cinco años y lo siguen estando ahora. En las buenas y en las malas siempre me apoyaron", reconoció.
"Pero la verdad que todavía no caigo del todo. Las cosas que pasaron en Holanda fueron muy fuertes. Recibir tantos premios fue algo increíble. Menos mal que mi mamá me preparó la vitrina de mi casa, en Rosario, para que guarde los trofeos de mejor jugador y goleador del Mundial", apuntó sin abandonar su sonrisa.
Messi se trasladó a Rosario para reencontrarse con el resto de su familia, ya que el padre y la madre lo acompañaron en Holanda. "Quiero ver a mis tíos y primos, a los que les dediqué el campeonato con la dedicatoria en la remera que tenía debajo de la camiseta", expresó.
Después llegó la hora de analizar algunas "cositas" del Mundial, y en ese aspecto fue muy didáctico cuando contó cómo le había pegado en los dos tiros penales ante Nigeria en la final.
"Me decían que Maradona lo hizo igual contra Italia en el Mundial de Italia en 1990. Yo lo aprendí hace poco y me siento cómodo haciéndolo de esta manera. ¿Cómo es? Bueno, cuando estoy llegando a la pelota levanto la cabeza, miro al arquero, espero un segundo para que se mueva y le pego al otro palo", comentó.
"Ahora que salimos campeones voy a poder cargarlo a Ronaldinho. Seguramente él me va a gozar porque nos ganaron la Copa de las Confederaciones, pero le voy a decir que yo soy el que reí último", destacó a modo de broma.
Y finalmente, al despedirse, comentó que los dos goles que más le gustaron de los seis que convirtió en el Mundial "fueron el de Brasil y el de España. El que les hice a los brasileños recién lo vi por televisión hoy, al llegar a Buenos Aires, y la verdad que estuvo buenísimo. Pero el de España fue más importante, porque con ese tanto los matamos. Fue el tercero y ya no pudieron recuperarse", remarcó.
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