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| Consideran
"muy grave" un accidente en el Discovery |
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Se
desprendieron restos y la Nasa anunció que no habrá
más vuelos
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| El transbordador desplegó su brazo
de 15 metros para examinar eventuales daños en sus alas y morro.
La inspección fue realizada con un láser montado en la punta
del brazo robotizado que recorre el exterior de la nave. |
El gran trozo de material aislante desprendido
del tanque de combustible externo en el ascenso del Discovery fue
considerado como un problema potencialmente muy grave, por lo que
no habrá nuevos lanzamientos del transbordador mientras no
se resuelva. Ayer, la NASA anunció que no lanzará ningún
otro transbordador al espacio debido a que los restos de material
aislante de goma que provocaron la caída del Columbia siguen
siendo un riesgo, aunque se indicó que el trozo grande de ese
material que se salió del tanque de combustible del transbordador
Discovery durante el despegue del último martes no golpeó
la nave y no representa un riesgo para los siete astronautas.
El desprendimiento del material aislante, un problema recurrente que
la NASA creía haber solucionado, es un enorme revés
para un programa espacial que ha pasado dos años y medio y
gastado más de 1.000 millones de dólares intentando
mejorar la seguridad de la nave.
El gerente del programa del transbordador, Bill Parsons, dijo que
"es obvio que nos queda mucho por hacer". La NASA ha dicho
que la misión del Discovery fue un vuelo de prueba con el fin
de comprobar la seguridad de los futuros vuelos del transbordador.
Pese a ello, Parsons se negó a dar por obsoleta la aeronave
diseñada en la década de 1970. "Creemos que podemos
hacer este vehículo más seguro para el próximo
vuelo", insistió, pero se negó a valorar el impacto
a largo plazo del incidente en el programa espacial tripulado.
Las imágenes grabadas por una de las cámaras instaladas
en el Discovery mostraron que un par de minutos después de
su lanzamiento, el martes, un trozo grande de restos se desprendía
del tanque y caía sin tocar la nave.
La mayor parte de las modificaciones realizadas por la agencia espacial
para evitar que se repita la tragedia del Columbia en el Discovery
apuntaban a reducir al máximo los restos de material aislante
y de hielo que salen del tanque externo desechable y que pueden golpear
al transbordador, provocando daños potencialmente gravísimos.
El accidente del Columbia, en el que murieron sus siete tripulantes,
fue provocado precisamente por un trozo de material aislante del tamaño
de una valija, de unos 500 gramos, que se desprendió del tanque
de combustible y golpeó el ala. Al término de la misión,
al reingresar en la atmósfera, los gases a altísima
temperatura, debido a la fricción, provocaron la desintegración
del Columbia, el 1 de febrero de 2003, y la subsiguiente congelación
del programa estadounidense de vuelos tripulados al espacio exterior,
retomado este martes con la partida del Discovery luego de 30 meses.
ESTUDIAN LOS DAÑOS
Mientras tanto, los tripulantes del transbordador Discovery utilizaron
ayer su brazo robótico de 15 metros para verificar los posibles
daños provocados durante el decolaje, por fragmentos que se
habrían despegado de la nave, informaron fuentes de la NASA.
Con un sensor láser y una telecámara especial, ubicada
en el brazo robótico, los astronautas deben controlar la presencia
de roturas que podrían representar un peligro en la fase de
regreso a la atmósfera terrestre.
El martes, durante los dos minutos de ascenso del Discovery en Cabo
Cañaveral, la NASA vio despegarse dos fragmentos. "Puede
tratarse de un trozo aislante de 3,8 centímetros y de un deshecho
cuyo origen se desconoce, pero que parece no haber dañado a
la nave", dijo el director de las operaciones de vuelo, John
Shannonm.
El Discovery fue lanzado en órbita desde el Kennedy Space Center,
inaugurando así la primera misión espacial estadounidense
tras la tragedia del Columbia, el 1 de febrero de 2003, causada por
un trozo de aislante que se desprendió en el despegue y dañó
un ala.
Ayer, la tripulación del transbordador Discovery, en viaje
hacia la Estación Espacial Internacional (ISS), comenzó
a examinar la parte externa del fuselaje para chequear si trozos de
material que se desprendieron durante el despegue del martes pudieron
haber generado daños, algo que ya ocurrió a su gemelo
Columbia y provocó posteriormente su desintegración.
Los expertos de la agencia espacial estadounidense (NASA) tienen aún
que terminar de analizar los datos transmitidos desde el lanzamiento,
pero no se prevé que los resultados estén listos pronto.
El transbordador desplegó su brazo de 15 metros para examinar
eventuales daños en sus alas y morro. La inspección
fue realizada con un láser montado en la punta del brazo robotizado
que recorre el exterior de la nave. La maniobra comenzó unos
45 minutos antes de la hora prevista, y tres horas después
de que la tripulación del Discovery fuera despertada por la
NASA para un intenso día trabajo en el espacio.
La preocupación de los ingenieros de la agencia espacial está
particularmente vinculada a la catástrofe del Columbia, cuyos
daños en la estructura se generaron por un trozo de material
aislante que se desprendió del tanque externo y golpeó
el ala de la nave. No obstante, señalan que en la mayoría
de las misiones de transbordadores espaciales, desde 1981, ha habido
desprendimientos de material sin que por ello las tripulaciones hayan
estado en peligro cada vez.
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