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Domingo 25 de Septiembre de 2005
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Una abuela sufrió de un brutal ataque en su casa
Ocurrió en 16 entre 43 y 44. La asaltaron y le dieron una terrible paliza

Yolanda Pucheta, de 73 años, fue brutalmente golpeada por delincuentes que ingresaron a robar a su casa. Ocurrió en horas de la madrugada.

Yolanda Remedios Pucheta, una jubilada de 73 años que vive en nuestra ciudad, se sobresaltó ayer a la madrugada cuando sintió que le taparon la boca. Pensó que se trataba de una broma de sus nietos para despertarla. Pero enseguida se dio cuenta que tres delincuentes habían conseguido entrar a su casa sin hacer el menor ruido y que a partir de ese momento quedaría envuelta en una pesadilla.

Los ladrones, que actuaron a cara descubierta y usaron cascos con linternas, querían plata. Y recurrieron a métodos violentos para conseguirla: ataron de pies y manos a la jubilada y le pegaron en reiteradas oportunidades para que les dijera el lugar donde guardaba sus ahorros.

El momento más tenso del asalto se registró cuando la mujer aprovechó un descuido de los ladrones e intentó llamar por teléfono a su hijo. "El que estaba de espaldas justo se dio vuelta y me pegó en la cara. Después arrancó los cables del teléfono y me dijo que si volvía a moverme me iba a matar. Me asusté muchísimo", contó a este diario la mujer horas después del dramático episodio.

La pesadilla duró más de media hora hasta que los asaltantes encontraron un poco de dinero y además se apoderaron de dos computadoras, un televisor, una video y una máquina de coser entre otros electrodomésticos, según la denuncia que se radicó en la comisaría. Los autores del ataque cargaron el botín en tres valijas y huyeron sin que nadie advirtiera la maniobra.

Todo empezó alrededor de las cinco de la mañana en una casa que está ubicada en las calles 16 entre 43 y 44. Allí estaba descansando Yolanda. Se cree que los ladrones usaron una ganzúa para abrir la puerta de hierro del frente de la vivienda y enseguida accedieron al dormitorio de la jubilada.

"Cuando me taparon la cara con la almohada empecé a gritar. Me dijeron que me callara la boca y me pegaron y ataron los pies con un pañuelo de seda", recordó Yolanda mientras se señalaba los hematomas que le quedaron en la cara para confirmar su testimonio.

Con la situación bajo su control, uno de los asaltantes se quedó vigilando a la mujer en el dormitorio mientras sus cómplices se dedicaron a dar vuelta toda la casa en busca de elementos de valor.

La mujer le suplicó a los ladrones que abandonaran la vivienda porque podían llegar sus nietos o su hijo, que viven en la misma cuadra. Pero los delincuentes le ordenaron que cerrara la boca. "Y yo no pude con mi genio y seguí hablando". Eso fastidió a uno de los asaltantes: "Si seguís hablando te mato", advirtió con crueldad.

Los autores del ataque revolvieron cajones y placares y hallaron algo de dinero. También le arrancaron una medalla de oro que la jubilada y se apoderaron de otros objetos de valor que cargaron en valijas y envolvieron en una frazada.

"Les pedí que no se llevaran las computadoras porque son las herramientas de trabajo de mi hijo. Pero no les importaba nada", dijo la mujer que da la imagen de alguien aún no repuesto de lo que acaba de pasar.

Luego de más media hora de amenazas, los asaltantes decidieron emprender la retirada. Habían conseguido reunir una importante cantidad de electrodomésticos. Y hasta tuvieron tiempo de tomar cerveza y un vino que encontraron en la heladera. Según informó la Policía, ningún vecino vio ni escuchó nada extraño.

Cuando sintió que los ladrones cerraron la puerta de entrada, la jubilada se recuperó como pudo y consiguió desatarse los nudos que sujetaban sus manos. Después, salió descalza a la vereda y caminó hasta la casa de su hijo para despertarlo y contarle lo sucedido. El hombre enseguida llamó a la comisaría para denunciar el hecho y la cuadra se llenó de policías que salieron a buscar a los delincuentes. Pero hasta anoche no había detenidos por este caso.

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