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| Confesó
el ex novio: "Abrí la puerta y se cayó de cabeza" |
Luego de la extensa declaración quedó detenido. Dijo que le disparó en el auto
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| Agustín Arrien fue detenido acusado
de intentar matar a su ex novia, la médica Ana María Rossi. |
"Me respondió mal y me explotó la cabeza", "abrí
la puerta y se cayó de cabeza", "le grité: 'Ana, Ana'; la vi tan
pálida que pensé que estaba muerta". Agustín Omar Arrien (46), el
ex novio de la médica Ana María Rossi (35), se presentó ayer ante
el fiscal y confesó que baleó a su ex pareja "en un acto de desborde
emocional". Y luego de una extensa declaración, en la que lloró
dos veces, fue esposado y detenido por el delito de "tentativa de
homicidio simple".
El ahora procesado y detenido por el ataque a la doctora Rossi,
quien sigue internada en gravísimo estado, ingresó a la fiscalía
de 7 entre 56 y 57 a las 12,45, vestido con camisa leñadora, vaqueros
y zapatos acordonados negros. Se lo veía muy prolijo. Poco después,
con gesto adusto, escuchó la lectura de todas las pruebas mencionadas
en su contra en el dictamen fiscal. Y de inmediato expresó: "quiero
declarar".
Acompañado por sus abogados _Carlos Irisarri, Flavio Gliemmo, Juan
Losinno y Brian Alvarez- el visitador médico comenzó su declaración
con una frase: "me encuentro muy mal por todo esto. La quiero y
quiero que esté bien".
Delante de Arrien estaba el fiscal Marcelo Martini. Y en ese momento,
un empleado del juzgado de Garantías 1 interrumpió para entregarle
en manos al magistrado la orden de detención ordenada por el doctor
Guillermo Atencio. Se había decidido porque la defensa del acusado
no había apelado el rechazo de la eximición de prisión que había
resuelta el jueves.
* * *
Luego de ser notificado sobre la detención Agustín Arrien comenzó
con el relato, a cuyo contenido este diario tuvo acceso en exclusiva.
Dijo que en la noche del lunes último había acordado con la médica
salir "con las mejores intenciones".
Arrien expresó que durante el viaje comenzaron a discutir por el
tema de la relación que seguía manteniendo con su marido. "Supuestamente
se iba a mudar en marzo pero seguía con él. Le por qué si estaban
separados seguían viviendo juntos, si eso no era una hipocresía.
Y ella me contestó 'dejame de hinchar las pelotas, yo voy a hacer
lo que se me canta'".
"Había venido de un día muy agotador, quería que no fuera al restaurante
del Centenario Primo Piatto para que pasáramos un rato juntos, pero
me dijo: 'no se si voy a volver con vos o con quién voy a regresar'",
destacó Arrien.
También sostuvo que "sabía que en esa cena iba a estar un profesional
que se había acercado a ella y en un acto de locura tomé el arma
y le disparé; fue un acto de desborde emocional".
* * *
Agustín Arrien, en un relato que como se dijo fue interrumpido un
par de veces porque estalló en llanto, fue contando poco a poco
cómo era, según sus dichos, la relación con la médica. Y confesó
sus celos, sus enojos y cómo iba sintiéndose despechado.
"La apoyé todo el año con sus hijos, con los conflictos que había
tenido con el marido y me despreció. Esa noche me dio a entender
que iba a volver con esa persona y no conmigo", señaló.
Agustín, además, comentó que "en el último tiempo apareció en la
vida de ella un profesional, que nos causó mucho daño".
"Estoy arrepentido -agregó- del acto que cometí, soy un padre de
familia, un laburante, reconozco que me he desbordado en esta situación.
Es como que uno quiere hacer todo en favor de lo que quiere, pero
no encuentra respuestas".
En varios tramos del relato, Agustín habló sobre cómo fue el desenlace
del brutal ataque. En la comisaría "dije lo que dije" fue la frase
que utilizó para explicar por qué inventó el asalto y posterior
secuestro de la médica.
"En ese momento no pensé en nada. Iba a cien kilómetros por hora.
Con una mano manejaba y con la otra disparé, me podría haber matado.
Me desvié en un descampado, traté de ver cómo estaba, traté de reanimarla.
La ví, para mí estaba muerta, la dejé ahí y me fui a buscar una
comisaría".
Arrien confesó que "en el momento no pensé en el daño terrible que
había hecho. Y cuando fui a la comisaría, entre el miedo y el shock,
estaba avergonzado, amargado, y dije lo que dije en la dependencia
policial".
Además, Arrien mencionó en varias oportunidades que Ana María es
el amor de su vida. Que él dio todo por ella. Cabe aclarar que la
familia de la mujer y casi todos los testigos que han declarado
en la causa han dicho que el hombre la perseguía, que ella había
"cortado" la relación hace tres meses, momento en el que empezó
a sufrir un "acoso enfermizo".
* * *
"Los que me conocen saben cómo la quería a Ana y la mimaba, sobre
todo lo sabe la madrina, Aurora, de San Andrés de Giles. Ella es
la que más sabía de nuestra relación y cómo me desvivía por ella.
Pero me shockeó, me desbordó lo que me dijo, me hizo sentir nada
al lado de ella. Me quemó la cabeza", precisó.
Además sostuvo que "esa noche esperaba que me contestara otra cosa
y me respondió mal y como dicen los chicos ahora: 'me explotó la
cabeza'. Si ven las cartas que me escribía van a poder ver que nos
amábamos profundamente. Yo la apuntalaba a ella, viendo que era
una buena profesional, una buena madre".
En otro tramo del relato, Arrien dijo que una semana antes "le dije
'yo te admiro', pero estaba dolido porque yo no podía arrancar con
lo mío", en relación a su actualidad laboral. "La quiero y la admiro,
para mí es una persona excelente. Siempre deseé lo mejor para ella,
pero lamentablemente hice lo peor. Estoy muy triste por ella, por
la familia, por los hijos, porque yo a ellos siempre los trataba
sin que supieran que era el novio", aseguró Agustín ante el fiscal.
"Me sentía superman y me empecé a sentir mal y no me di cuenta que,
tal vez, necesitaba hacer un tratamiento. Yo era omnipotente y no
lo pude manejar; esta situación me desbordó con la persona que yo
más quiero y más quise", señaló Arrien.
En un tramo de la indagatoria, Agustín Arrien entregó su teléfono
celular y mostró mensajes de textos de los días anteriores al hecho.
Allí se leen, entre otras frases, "hola amor mío, llamame" y "te
extraño". Cabe aclarar que este tramo del relato es ahora investigado,
debido a que el celular de la mujer fue sustraído hace tres meses
y que una comisión policial fotografió al acusado cuando, en la
noche del miércoles pasado, arrojaba este aparato en la esquina
de 19 y 55. ¿El mismo se enviaba los mensajes?
Y habló sobre sus tres hijos. "Nunca se acomodaron después de mi
separación y eso también me tenía mal".
* * *
¿Cuándo la conoció? "Fue hace unos seis o siete años, cuando ella
empezó a trabajar en Diagnosis (el instituto médico). En esa época
yo estaba casado y sabía que ella también; pero teníamos un 'feelling'
muy bueno. Pero no sabía nada más de su vida. En octubre de 2004
comenzó la relación íntima. Uno cree que avanza a la mujer, pero
en realidad me avanzó ella a mí", declaró Arrien.
A partir de ese momento "salíamos todos los días. Desayunábamos
en la confitería 'El Patio' o íbamos a otro bar a la tarde. A veces
salíamos una hora, media hora, íbamos a comprar ropa. Ahí fue cuando
me dijo que ella no le daba bola al marido desde hacía cuatro o
cinco años; me confesó que había salido con otras personas en ese
interín".
También recordó las vacaciones. "Ella no podía ir a ningún lado,
los médicos en enero están con una crisis muy importante. Por eso
yo le dije, te pago las vacaciones en San Bernardo diez días con
tus hijos. Yo fui a otro hotel y nos veíamos en la playa".
* * *
Sobre la relación, Arrien comentó que al principio se sentía "correspondido
por la médica, pero en éste último tiempo había un poquito de distancia,
pero la relación siempre fue excelente, aunque ella siempre eludía
los temas: como el del marido que permanecía en la casa".
En buena parte del relato, Agustín mencionó supuestos conflictos
con la médica y en especial con el marido de ella. "Ella decía que
no existía, que no influía en las decisiones porque no tenía recursos
económicos. En febrero, había habido una discusión en la casa, el
esposo armó una situación con los hijos, como que la madre lo había
echado y eso frenó todo".
Arrien recordó cómo fue su divorcio. "Me separé en octubre de 2003,
porque era incompatible nuestra vida, le estábamos haciendo mal
a los chicos. Tomé la decisión de irme a la casa de los abuelos
(por sus padres, que viven en 2 y 37). Mi esposa en primer momento
no lo aceptaba. Pero después comencé a salir con Ana María, supongo
que a ella no le gustaría, pero había tomado una actitud más tranquila".
"Con Ana María íbamos a dormir a hoteles, no sólo a hoteles de alojamiento.
Si bien no teníamos un departamento, estábamos por concretarlo el
mes que viene", dijo.
Agustín Arrien intentó en tramos de su confesión dejar la sensación
de que mantenía una buena relación con la familia de la médica.
Y que había viajado varias veces a San Andrés de Giles, de donde
ella es oriunda.
* * *
"Yo fui al entierro del padrino, y la madre me llevó a tomar unos
mates a la casa, en ese momento el padre de Ana no estaba. Yo iba
algunos fines de semana, la llevaba y ella se volvía en micro".
Al ser consultado sobre su actividad laboral, Arrien comentó que
"en mayo de 2004 dejé de trabajar de visitador médico cuando ingresé
al HSBC, en seguros de retiro".
* * *
Los celos de Arrien. "Una vez había quedado en pasar a buscarla
por Diagnosis, y ella me llamó para decirme que no fuera, que se
iba a quedar hablando con otro médico de una oferta laboral. Yo
le dije, ¿cómo alguien que no te conoce te ofrece trabajo? Un tipo
ve un par de tetas y te ofrece cualquier cosa. Ana es de una belleza
muy importante, se viste provocativa, aunque eso no me molestaba
porque yo la había conocido así".
De ahí en más, "el tipo empezó a llamarla insistentemente. Y una
vez la invitó a ir un día entero a Rodizzio a una charla. A mí me
empezó a molestar esa actitud. Ella lo dejó avanzar un poco, como
que le gustaba, pero no porque me engañara. Con él después compartieron
40 horas mensuales para atender un consultorio en Quilmes, eso tampoco
me gustaba".
Horas antes del hecho, "me había encontrado con ella en Buenos Aires,
en Córdoba y 9 de Julio a las cinco y media de la tarde".
La noche del ataque, cuando iban por el Centenario, también estuvieron
charlando del médico, según declaró Arrien. En cierto momento, "le
pedí ir a tomar algo, y ella me contestó 'ni en pedo'. Ella no solía
tratarme así, pero era muy demostrativa cuando me hablaba. Me dijo
'dejame de hinchar las pelotas' cuando le dije el tema del marido
y pasó lo que pasó, tuve una reacción explosiva: metí la mano entre
la valija y el asiento delantero derecho, donde tenía el arma, y
le tiré tres o cuatro veces".
* * *
Tras la discusión, Arrien dijo que estalló y sacó el arma de fuego,
un revólver calibre 22 largo. Después arrojó el cuerpo y comenzó
con la mentira en la comisaría.
"No me acuerdo bien por dónde iba, pero había pasado el lugar (la
parrilla de City Bell), porque estaba en plena discusión. Me metí
en un lugar en donde vi una huella, entré con el auto, no sé bien
dónde era", declaró. Y agregó: "cuando llegué al descampado, abrí
la puerta y ella cayó de cabeza. Yo la acomodé, le grité 'Ana, Ana';
la ví tan pálida que pensé que estaba muerta".
Antes de dispararle, según declaró, "le dije 'hija de punta' (textual).
Fue una reacción que me salió desde adentro, algo que desconozco
de mí, por cómo me había contestado". Minutos más tarde, tras abandonar
el auto, "me embarré las botamangas y los zapatos. Me saqué el piloto
y lo tiré a un costado".
Al ser consultado sobre el arma de fuego, Arrien dijo que se la
había facilitado un amigo, a quien identificó con nombre y apellido
y comentó que es empleado de Impresiones Oficiales. "Yo la tenía
cargada como él me la había dado, quedó así desde ese momento".
* * *
La defensa, que en las indagatorias también puede preguntar, optó
por hacer recordar a Arrien un accidente que sufrió. Esto, cabe
destacarlo, es un indicio de que la estrategia defensista se centrará
en intentar demostrar que el acusado podría ser "inimputable".
Y Agustín, ante la mencionada pregunta, habló sobre un accidente.
Ocurrió en 1975 cuando, en el Estadio de Gimnasia, jugaban Estudiantes
y Central. "Se rompió la tribuna y yo me caí de cabeza desde ocho
y diez metros y tuve conmoción cerebral. Me paré y salí caminando,
me encontró una persona por la calle 60 caminando en dirección a
1, no me acordaba dónde vivía, veía luces y sentía sonidos como
de ambulancias. Me acuerdo que alguien dijo: 'mirá papá, está sangrando
de la cabeza".
Y casi al término de la declaración, poco antes de que la defensa
pidiera que constara en la causa que Agustín Arrien se había "quebrado
irrumpiendo en llanto, el acusado señaló: "estoy muy mal por cómo
está Ana. Estoy arrepentido".
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