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REPORTAJE
Por WALTER EPISCOPO
Dentro de 8 días se cumplirá un año desde que
Andrés Yllana jugó su último partido. A partir
de aquel 24 de octubre de 2004, ante Banfield, empezó un
largo camino de recuperación por culpa de un tobillo. En
un gimnasio de nuestra ciudad el Chueco entrena todos los días
mientras espera el último parte médico
que será en la primera quincena de noviembre, donde se determinará
si seguirá jugando o no. ¿Cómo es la vida del
Chueco ya como ex jugador del Lobo? Pasean y vean...
- ¿Hoy te sentís jugador o ex jugador?
- Todavía me siento jugador, con la expectativa de poder
volver, pero sabiendo que tuve una lesión bastante complicada,.
El tiempo dirá si podré seguir jugando o no. Ya estoy
cerca de poder tomar esa decisión. En realidad seguir puedo
seguir, el tema es cómo. Quiero seguir pero bien.
- ¿Qué fue lo peor de estos meses sin jugar?
- Lo peor es tener mucho tiempo libre y más en mi situación.
Porque si hubiera tenido tiempo libre y ya hubiese decidido no seguir,
seguramente lo hubiera ocupado en otras cosas mucho más productivas.
Tampoco lo pierdo el tiempo porque lo estoy invirtiendo en poder
volver a jugar.
- A esta altura de tu carrera por primera vez fuiste a Agremiados
por una deuda con Gimnasia, ¿te dolió haber tenido
que llegar hasta ahí?
- Sí, por supuesto. Yo busqué todas las maneras de
que no sea así, y esto lo sabe Anacleto que fue el directivo
con el que hablé en su momento y lo sabe un montón
de gente que habló conmigo. Y seguramente ellos tenían
la intención de que yo no siga, entonces prefirieron por
ahí empujarme a hacer eso y no buscar una solución
como yo la intenté buscar. Pero bueno, cada uno sabe lo que
hace, y tampoco critico su actitud porque por ahí ya era
una idea que tenían desde hace rato.
- En la primera fecha del torneo se colgaron banderas apuntando
de traidores a Gustavo y a Leo Noce, y también aparecieron
unos panfletos donde te sumaban a vos por el tema de las inhibiciones.
¿Qué sentiste ante eso?
- Poco creíble todo. Poco creíble. Me resbala absolutamente
porque a cada lugar que voy de la ciudad, la gente me trata de manera
excelente, y eso me da la pauta de lo poco creíble que es
todo eso.
- ¿Hoy ves como un error haberte vuelto de Italia y haber
resignado plata?
- No, porque era lo que sentía en ese momento. Mi cariño
por Gimnasia no me lo cambia ninguna actitud de otras personas.
Si hasta sigo yendo a la cancha.
- Si seguís jugando, ¿querés otra oportunidad
en Gimnasia o preferís cambiar de aire?
- (Interrumpe) No. No, ya está. Y no es que necesito cambiar
de aire, porque más cómodo no voy a estar en ningún
lado y no me da vergüenza decirlo. Lo dije siempre, me vine
para jugar cinco, seis o siete años en Gimnasia, no se dio
y hay que saber asumir las cosas, pero no se dio por un montón
de circunstancias. Aparte hoy Gimnasia tiene en la posición
que yo puedo llegar a jugar jugadores valiosos y también
en las inferiores tiene chicos valiosos. Y los tiene que aprovechar.
- ¿Tu cabeza se viene preparando para un final cercano
de tu carrera?
- Creo que tengo la cabeza preparada para todo. Por la situación
en la que estoy, me preparé para todo. Si tengo que seguir,
estar preparado para seguir; si se da la circunstancia y tengo que
dejar, dejar.
- ¿Serías técnico o no te gustaría seguir
ligado al fútbol?
- Sí, me gustaría seguir. No sé lo que voy
a hacer, pero me gustaría ser entrenador. Ahora terminaré
el curso de técnico, estoy en segundo año. El tiempo
dirá lo que a uno más le conviene. El problema mayor
de los jugadores cuando dejan es saber encontrar qué hacer,
porque para la vida uno es joven.
- ¿Qué no te gusta del fútbol? ¿Sentís
que es muy sucio su mundo?
- Sí, pero como en todo, el fútbol no escapa a lo
que es hoy la sociedad, y en general eso que dicen de los códigos,
de eso no hay nada, no hay ningún código de ningún
tipo. Hoy como en la sociedad vale todo, en el fútbol vale
todo también.
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