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| Los goles de Delorte y las grandes atajadas del Mono |
Las dos grandes figuras que tuvo Gimnasia
ANALISIS
Por CESAR VEIGA
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| Delorte prometió y cumplió:
los dos festejos que ensayó al anotar sus respectivos
goles ante San Lorenzo. |
La noche del 20. Si, la noche de Alejandro Delorte.
El grandote que, por fin, se presentó como goleador ante un público
que lo despidió con una ovación. No era para menos, claro. El bahiense
iluminó la noche de Gimnasia, que gritó su primera anotación con
la camiseta azul y blanca para abrirle la puerta a la esperanza
de remontar un partido que San Lorenzo comenzó ganando dos a cero,
y que repitió ni bien comenzada la segunda parte, momento en que
de cabeza (¡cuándo no!) colocó al Lobo tres a dos arriba.
Dos cabezazos, dos goles. Y Delorte protagonista. La fórmula pensada
cuando llegó el gigante de Olimpo. Pero ojo que como ya lo había
mostrado en oportunidades anteriores, el delantero de casi dos metros
de altura hizo un aporte mayor: también se movió lejos del arco,
sobre los costados incluso, y movilizó a la gente con maniobras
típicas de un jugador con buen pie. Como si eso fuera poco, más
de una vez cruzó la cancha para ayudar cabeceando en defensa.
El goleador terminó siendo el jugador de la noche en 60 y 118, dentro
de un menú que ofreció otras actuaciones de altísimo nivel. Como
las de Carlos Navaro Montoya, Jorge San Esteban, e incluso Lucas
Lobos y Nicolás Cabrera, de muy buen primer tiempo los dos.
El Mono resolvió algunas situaciones increíbles, verdaderamente.
Para verlas de nuevo. Como un remate previo de Peirone en el primer
gol de San Lorenzo, una doble tapada a Barrientos y Ortiz pasada
la media hora, otra a Lavezzi en el cierre en situación que completó
Coudet pateando contra el cuerpo del arquero cuando este, en el
piso, no tenía defensa, y más. Porque en el segundo tiempo, además
de quedarse con un par de tiros más, manejó los tiempos como era
necesario. Y como el puesto siempre necesita una mano de la fortuna,
un pelotazo de Barrientos en el primer tiempo y de Cardozo en el
final pegaron en el travesaño.
El Coco, tercer ocupante del podio, debió multiplicarse para atender
cuestiones propias de una defensa organizada de apuro ante las ausencias
de Herner y Goux. Defensa de tres para hacerla más difícil. Y se
la bancó el eterno marcador de El Carmen, que sufrió de arranque
con los dos goles que dejaron a su equipo abajo en un abrir y cerrar
de ojos. Pero no se achicó, y poniendo el pecho como tantas veces
arregló a una última línea que al final soportó a pie firme a los
rápidos y hábiles atacantes azulgranas, que terminaron rebotando
una y otra vez.
Para destacar la dinámica de Lucas Lobos, determinante en el primer
tramo, cuando fue necesario asegurar el control de la pelota para
ir sobre un equipo al que de entrada le salió todo bien. Le pegaron,
pero siempre la pidió y encaró. Lo mismo Nicolás Cabrera, a quien
le costó calibrar su pierna derecha para cruzar pelotazos, y que
cuando lo hizo se transformó en una amenaza para los que esperaban
porque sus centros iban dirigidos a la cabeza de Delorte.
Matías Escobar y Esteban González fueron por momentos dos perros
de presa, que presionaron sobre la pelota, e incluso la movieron
con propiedad. Lucas Licht tuvo algunas complicaciones para quitar.
Y el uruguayo Gonzalo Vargas no aportó esta vez su cuota de goleador,
por más que insistió.
Ariel Franco levantó en el complemento, con una acción para destacar:
la proyección en la jugada previa del penal que terminó desviando
Casado. Santiago Gentiletti, que la pasó muy mal en el comienzo,
cuando el equipo de Alfaro volcó todo su juego por la punta derecha.
El gol del transitorio empate dos a dos le cambió la suerte y al
final completó los 90 minutos controlando su costado.
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