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| El triunfazo de Verna en el Mouras calentó bien el torneo |
Achicó diferencias y la fecha que viene puede haber campeón
COMENTARIO
Lo dejó bien calentito al campeonato de Turismo Carretera, el Tabo
Rafael Verna después del triunfazo en el Mouras. A dos fechas del
cierre de la temporada del Turismo Carretera, se encargó de meterle
más presión a Juan Manuel Silva. Igual, el chaqueño siguió mirando
a todos desde lo más alto de las posiciones, sin inmutarse en apariencia.
Cuando le vayan a preguntar al Tabo, cuál de las tres victorias
conseguidas este año disfrutó más, no será para sorprenderse si
responde “la de La Plata”. Es que no todos los días se redondea
un fin de semana tan perfecto, autor de la pole position, ganador
de su serie, y por si fuera poco doblegando a un inspirado Guillermo
Ortelli, quien lo hostigó hasta el último instante.
El mismo Guille hizo calentar las gargantas, con la ovación levantada
entre buena parte de la multitud, cuando estuvo fenomenal al pasarlo
a Gabriel Ponce de León por afuera en el curvón, para hacerse de
la punta en la segunda serie que ganó.
Estaba enchufado el de Salto, su Chevrolet empujaba en el mixterío
al Ford de Verna, pero ni aún así pudo con él. El Tabo, antítesis
de cualquier ídolo, de palabras sencillas y bajo perfil, nada proclive
a las polémicas; gustoso de poder desplegar la pasión por el automovilismo,
entremezclada con su trabajo al frente de una importante empresa
de materiales para la construcción. Sin asumir el rol de un profesional
ciento por ciento, vivió un día que bien pudo reivindicarlo.
Como para sepultar los fantasmas de otras carreras de TC, como algunas
de 2004 cuando aún con un autazo como el de ayer, cometió errores
que le hicieron dilapidar no sólo las chances para ganar, sino también
las de aspirar al título que ahora, agrandó con merecimientos indiscutidos.
SIN MARGEN
Estuvieron muy apretadas las 24 vueltas de la final, iniciadas luego
del insólito piquete de unos hinchas de Dodge, en protesta por los
cambios reglamentarios adoptados por la ACTC que, vaya milagros
de la edición, no se vio por la tele. Los intentos de Ortelli sobre
Verna se sucedieron, el trencito de los cinco de adelante anduvo
junto, pero no hubo sobrepasos. Salvo el de Diego Aventín para superar
a Silva y soplarle el cuarto puesto, cuando el Pato quedó atrapado
al frenar delante suyo Omar Martínez, luego que el auto de Ortelli
se desacomodó al buscar quebrar al Ford del Lincoln Sport Group.
El Pumita avanzó en el puntaje, pero en el debe le quedó la obligatoriedad
de ganar una vez al menos, para pretender la corona. El Gurí consiguió
un inesperado tercer puesto, que por un rato le hizo olvidar los
contratiempos de viernes y sábado con su Ford, que aún no lo acompaña.
GRAN DESBANDE
El entrerriano se vio favorecido por el desbande ocurrido luego
de la largada. El Chevrolet de Christian Ledesma se cruzó feo y
se fue al pasto mientras el malón trataba de esquivarlo por donde
podía. En la carambola también perdieron Federico Lifschitz (Dodge)
y Roberto Del Bo (Chevrolet), que fueron a parar a boxes. El marplatense
arremetió contra Ariel Pacho, sindicando al Pelado del Torino como
responsable de su desventura, que no terminó del todo mal (llegó
undécimo); aunque el objetivo del campeonato haya quedado sepultado,
si bien las matemáticas las mantienen en el pulmotor.
Hasta la última ronda, una menos de las anunciadas debido a la invasión
del público, que volvió a poner en jaque a la fiesta -por milagro
no ocurrió algo grave- mientras los coches aún viajaban a más de
200 km/h, Ortelli acechó sin éxito a Verna. Para el “Tabo” estaba
reservado además el premio extra de ser el primero en festejar en
el podio junto a su auto, elevado desde una rampa, novedad en el
mundo tuerca nacional. Y tenía que ser dentro del TC. Ahora a prepararse,
en Olavarría puede haber campeón.
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