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| Boca sigue adelante con garra, corazón y goles |
Parecía perdido, pero resucitó y con un Palacio sobresaliente llegó a la semifinal
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| Rodrigo Palacio, gran figura en
Boca, con una exquisita definición abre la cuenta en
la Bombonera. |
Qué festejo final... Cuando Boca ya parecía perdido, "fundido" físicamente y obligado a hacer dos goles más tras el empate conseguido por Internacional, se levantó de entre las cenizas y al final lo ganó por goleada, con un Palacio notable. Ahora lo espera Universidad Católica en la semifinal de la Copa. Pero para eso falta. Por ahora, la emocionante noche de ayer está fresquita.
Los primeros veinte minutos fueron un aluvión de Boca. Con mucha velocidad en Insúa y en Palacio, con la potencia de Bilos, el equipo argentino se lo llevó por delante a un Internacional que arrancó muy atado, desbordado por la ofensiva del rival. Que se puso en ventaja muy rápido. A los 6 minutos, Cagna presionó en la salida a Ricardinho, se la robó y jugó para Calvo, que tocó hacia el medio, donde Insúa la impulsó de primera hacia Palacio. La pelota rozó en Vinicius y le quedó servida a Palacio, que después de un amago sutil, definió con un toque de lujo por sobre la salida de Clemer.
EMPAREJO INTER
No se conformó con eso Boca. Sabía que necesitaba al menos un gol más. Lo tuvo Cagna, lo tuvo Insúa dos veces -en una salvó sobre la línea Edigle-, todo en los primeros quince minutos. Pero de a poco, Internacional se las arregló para tener un poquito más el balón. Y cuando lo tuvo, demostró que sabe jugar. Cuando empezaron a tenerla Tinga, Ricardinho, Edinho, cuando Elder Granja y Jorge Wagner comenzaron a trepar por los costados, los brasileños mostraron que eran capaces de insinuar peligro. Rafael Sobis complicaba con su movilidad arriba.
En Boca empezó a perder precisión Insúa y eso le quitó capacidad de llegada al equipo. Además, Boca continuó con la misma velocidad de juego durante un largo rato, lo que hizo que el partido continuara abierto y con posibilidades también para la visita. La pelota no pasó tanto por Gago, que hubiera aportado una pausa importante. Así se fue un primer tiempo en el que Boca apuntó para liquidarlo enseguida, pero que se quedó con un solo gol de diferencia, ante un equipo que si bien no generó demasiadas situaciones, exhibió aptitudes técnicas y velocidad en el ataque, lo que lo hacía peligroso.
A PURA EMOCION
En el segundo tiempo, Internacional salió con aires de dominador, ante un Boca al que se lo vio más quedado, como si algunos de sus jugadores estuvieran cansados. Creció Tinga, Rafael Sobis se tornó imparable y el mediocampo de Boca paulatinamente se esfumó. Los brasileños vieron que Boca ya no contestaba en ofensiva, más allá de algún centro que nunca llegaba a destino, y presionaron cada vez más. Ya lo había tenido muy clarito Rafael Sobis, con un zurdazo que pegó en el travesaño. Y el empate llegó a los 20. Elder Granja se proyectó por la derecha, mandó el centro, Cagna rechazó débilmente de cabeza, la tomó Rafael Sobis, enganchó hacia el medio y metió un espectacular derechazo para clavar la pelota en el ángulo superior izquierdo. Uno a uno. A Boca le quedaban 25 minutos para convertir dos goles, con pocas piernas.
Y Boca sacó fuerzas de flaquezas. Entró Guillermo, entró Cardozo, para tener gente fresca. Fue a buscar. Y lo encontró. A los 30, Krupoviesa mandó un centro, entró solo Palermo y la metió de cabeza. Dos minutos después, Cardozo mandó un tiro libre al área, pasado, Schiavi la devolvió al medio y Palacio, ante una defensa atornillada, la empujó. Ahora, se clasificaba Boca, a puro corazón. Y con un Palacio inspirado, que rubricó el resultado con un zurdazo que el arquero Clemer no pudo retener con sus manos enmantecadas. Boca estaba perdido, pero terminó goleando. Con un espíritu notable. Y sigue...
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