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| La caravana de la esperanza |
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Algunos arrancaron temprano para evitar la ansiedad de esperar el partido lejos del lugar de juego. Otros más sobre la hora por las obligaciones cotidianas. Unos y otros tiñeron la autopista a Buenos Aires de azul y blanco. Con banderas haciendo de techo de sus automóviles o flameando al viento. Con camisetas que se revoleaban por sobre las cabezas apenas se divisaba a otro tripero en ese verdadero río mens sana.
Es que no sólo sorprendió la cantidad de gente que desandó el camino previsto, sino también el colorido que le fueron poniendo los hinchas a medida que fue llegando la hora de arrimarse al estadio Centenario.
Agrupaciones, filiales e hinchas particulares se fueron aglutinando cerca de las 18 en 32 y 120, en la subida a la autopista, lo que motivó que por momentos el tránsito se hiciera a paso de hombre.
Nada importó. Lo único que contó era estar a la hora señalada, en el lugar indicado. Decirle que sí a este equipo de Troglio era la consigna.
Y como era de esperar, los hinchas de Gimnasia armaron su caravana de la esperanza, dándole marco a una movilización espectacular, acorde a la magnífica campaña que viene realizando este grupo de jugadores que le encendió la ilusión a la gente.
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