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La salida del primer equipo de Gimnasia fue realmente apoteótica. Toneladas de papel picado volaron por el aire en el mismo momento en que Nicolás Cabrera asomó su figura desde la manga. Costaba divisar detrás de esa cortina a las más de quince mil almas que abarrotaron la tribuna del Bosque.
Semejante recibimiento tiene su explicación: durante toda la jornada del sábado, decenas de hinchas y socios pasaron la tarde en el estadio cortando y embolsando algo así como tres mil kilos de papel de diario y de oficina que fueron acercando hasta el lugar.
Por eso, en el momento de ingresar al estadio, aquel que no llevaba sus propios papelitos se encontraba con una bolsa que gentilmente le entregaban para sumarse a la fiesta de recepción al puntero del campeonato.
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