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Miércoles 23 de Noviembre de 2005
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Ya se teme que falte el agua en el verano
Lo admiten en ABSA y dicen que puede ser por la alta demanda y vandalismo en pozos de extracción

La baja presión del servicio de agua está complicando a diversos barrios de la Ciudad. En Aguas Bonaerenses ya se admite que el servicio puede escasear en los próximos meses por la alta demanda y otros factores.

Por múltiples causas, que van desde el vandalismo en pozos de extracción hasta el uso indiscriminado, pasando por los cortes de energía eléctrica, los picos de demanda originados en altas temperaturas, la insuficiencia de antiguas cañerías, el agua puede volver a escasear este verano, se admite desde ABSA. Y las primeras manifestaciones de un problema ya clásico en muchos barrios platenses comenzaron a aparecer junto con las altas temperaturas durante los últimos días.

En el sector de barrio Aeropuerto comprendido entre las calles 13, 16, 605 y 610, las canillas secas -o casi- hacen la vida casi literalmente imposible a los vecinos desde hace dos semanas. La recolección del mínimo suministro se realiza cada madrugada en botellas, baldes, bidones tipo "dispenser". Todo recipiente es bueno para hacerse con reservas del precioso líquido.

"Apenas tenemos un chorrito a la noche, pero la presión no alcanza para llenar los tanques" explica Liliana Alasi, de 16 y 609: "por lo que a la hora de bañarnos no nos queda otra que ir a casa de algún familiar; y no todos viven cerca". Luis Rodríguez, de 14 y 610, recordó que "en ABSA nos dijeron que se habían robado un transformador de la bomba de 16 y 610, y que lo habían arreglado. Pero seguimos muy mal".

Luciana Suárez, de la misma cuadra, explicó que "mi hijo está con un cuadro febril, y hace falta refrescarlo periódicamente. Pero sin agua es imposible. Hoy por hoy, no podemos ni siquiera lavar los alimentos para prepararlos. Encima, cuando hablamos a ABSA nos atienden bastante mal".

Desde la concesionaria del servicio de agua potable y cloacas se afirmó ayer que los problemas en barrio Aeropuerto se debieron a "cortes en el suministro de energía que generaron desperfectos" en pozos de la zona. Y que "ya fueron solucionados". Algo que al caer la tarde no había podido verificarse en el lugar afectado. Anteayer, las carencias golpearon a La Cumbre y Barrio Jardín.

MEJOR, PERO CON RECAUDOS

"Estamos sin dudas mejor que el año pasado, pero es inevitable que aparezcan problemas puntuales por una confluencia de factores entre los que la altísima demanda juega un papel clave" precisan en Aguas Bonaerenses a la hora de anticipar cómo será el servicio durante el verano que se avecina.

"Hay una mayor oferta de agua" asegura Jorge Poch, jefe operativo regional de la firma bonaerense: "se abrieron diez pozos nuevos en zonas periféricas; se incorporó una bomba que agregó 1500 metros cúbicos por hora al flujo que provee a la red la estación Bosque; se adaptó el equipamiento del parque San Martín para abastecer desde allí hacia el sur -hasta ahora se bombeaba hacia 32-; y se renovaron 15 kilómetros de cañerías".

"Lamentablemente, hay circunstancias que se siguen dando, como el exagerado gasto del recurso" advirtió Poch: "no baja de los 600 litros por habitante por día, una cifra que nos pone entre los lugares del mundo en donde más agua se consume; un promedio normal sería de 250 a 300 litros, como ocurre en muchas de las principales ciudades de Europa. Ese derroche repercute sobre la calidad del servicio".

ABSA propone "un uso racional y solidario" del agua como "única alternativa" para pasar un verano sin sobresalto, ya que "si se generan niveles desproporcionados de consumo en forma simultánea, el servicio se va a resentir inevitablemente".

"Cada pileta de lona que se llena -a veces una vez por día- significa que no se van a abastecer seis o siete tanques de casas. Esa es la realidad" señala Poch: "por eso hay que empezar con la educación para los más chicos, e implementar medidores para los más grandes. Porque acá se cuida el gasto de luz, gas, teléfono o Internet, pero no del agua. Y es tan valiosa como lo demás".

En la Ciudad hay 1.500 kilómetros de cañerías: de hierro fundido -unos 400 kilómetros, muchos de ellos centenarios-, fibrocemento, PVC y polietileno -el material de uso actual-. Algunos de los tramos de tubería más antiguos no resistirían la inyección de mayor presión en la red. Para solucionar ese problema, ABSA asegura que está preparando un plan de renovación de 100 kilómetros de red en el casco urbano.

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