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| Perpetua porque violó y mató a un nene de 11 años |
Fue en fallo unánime. Emoción y angustia de los familiares del menor
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| Los padres del nene asesinado, conmovidos,
se retiran junto a familiares de los tribunales de 8 entre 56
y 57. El asesino fue condenado a prisión perpetua. |
"Pobrecito lo que tuvo que pasar mi gordito. Ya está mi amorcito, ahora vas a descansar en paz. Ya nos vamos a encontrar en esa nube blanca", rezó ayer la madre de la víctima, con su voz ahogada por un profundo sentimiento de dolor y mirando hacia el techo de la sala de audiencias como si fuera el cielo. El Tribunal Oral en lo Criminal I de La Plata acababa de condenar a prisión perpetua a Rubén Ezequiel Pintos (23), al dar por acreditado que fue el autor de la violación y asesinato del niño Emiliano Matías Rosales (11).
La mujer luego estalló en lágrimas, se abrazó con su marido, también quebrado en llantos desconsolados, y le pidió a la Virgen: "ahora cuidá a mis hijos y nietos".
Por unanimidad, los jueces Patricia de la Serna, Guillermo Labombarda y Samuel Saraví Paz, concluyeron al igual que el fiscal de Juicio Rubén Sarlo, que los hechos ventilados en el juicio se produjeron de la siguiente forma:
* Cerca del mediodía del 27 de enero de 2003, en la casa de la familia Rosales, ubicada en 127 y 607, el acusado Pintos -pareja de la hermana de la víctima- accedió carnalmente vía anal al menor.
* Luego maniató a la víctima con el propósito de actuar sobre seguro, la sumergió en una pileta de lona tipo "Pelopincho" y le causó la muerte por asfixia mecánica con la finalidad de ocultar la violación y para procurar impunidad.
* El niño Emiliano fue llevado al Hospital a las 13,45 con antecedente de asfixia por inmersión, en paro cardio-respiratorio, intubado, practicándosele maniobras de reanimación con las que recuperó latido cardíaco a los 30 ó 40 minutos. Presentaba desde su ingreso un estado general crítico, con signos clínicos de muerte encefálica, los que no revirtieron hasta su muerte, a las 10,50 del 29 de enero de 2003.
UNA RELACION CONFLICTIVA
En el fallo, que fue leído por la secretaria de María Alejandra Costela, se citó como prueba clave lo declarado en el juicio por Lucía Rosales, hermana de la víctima.
La joven declaró en la audiencia que convivía en la casa con sus padres, Juan Ramón y María Clara Pavese, sus hermanos Paulo y Emiliano, y su hijo Leonel (por entonces de 10 meses), fruto de la relación de pareja que mantuvo con el ahora condenado Pintos.
Lucía contó que Pintos tenía una relación conflictiva, especialmente con su padre porque no trabajaba, generando discusiones permanentes debido a que no se hacía cargo de ella y su hijo.
También destacó que le impusieron como restricción a su novio que sólo podía concurrir a la casa en presencia de alguno de sus padres.
Los jueces afirmaron que la testigo describió a Pintos como "un sujeto violento, de conductas agresivas y golpeador".
Sobre su hermano Matías dijo que era un chico educado y obediente, que se preocupaba sobremanera por el bebé y le decía que Pintos no era para ella. Además sufría mucho cuando los veía discutir y solía contarle a sus padres cuando detectaba situaciones conflictivas, circunstancias que molestaban al imputado.
Ese testimonio -que incluyó un dramático relato del día del hecho (ver aparte- fue considerado clave por los jueces que, tomando en cuenta otras declaraciones, informes periciales y forenses condenaron a Pintos por el delito de "abuso sexual con acceso carnal, en concurso real con homicidio calificado por alevosía y procurar la impunidad".
PSICOLOGOS
Los magistrados también tomaron en cuenta lo narrado en la audiencia por peritos psicólogos. Estos revelaron que Pintos es un "sujeto que tiene su psicosexualidad ambivalente, sin adecuada discriminación de género (masculino-femenino), que lo torna proclive a las relaciones de tipo bisexual en las que en la vinculación con el otro, el causante tiene la estructura para actuar en el polo sometedor".
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