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| Investigan a consultora por una presunta estafa |
Habría más de 11.000 damnificados, entre ellos varios vecinos de nuestra ciudad
La Justicia Federal porteña investiga a una conocida consultora que habría tomado cuantiosas inversiones en el exterior, aunque, de acuerdo a distintas denuncias, no reintegró los fondos que le aportaron sus clientes, los cuales superarían los 300 millones de dólares.
Se trata de la firma Curatola y Asociados, cuyos propietarios viven en Miami y podrían ser detenidos acusados por presunta estafa, que tendría a más de 11.000 damnificados, muchos de ellos vecinos de nuestra ciudad.
Cuando trascendió la aparente maniobra, hace unas dos semanas, el único implicado era el titular de la firma, Eugenio Curatola, pero ahora, de acuerdo a la información que suministraron fuentes de tribunales, se sumaron su esposa, Silvina Amestoy, una prestigiosa abogada del fuero civil y comercial y sus hermanos, Sebastián y Clemente Curatola.
Siempre en base a los dichos de los voceros consultados, también están en la mira de la Justicia Patrick Samuel y Diego Barrera, quienes estarían relaciones con el caso y otros siete representantes de la firma en las ciudades de Azul, La Plata, Bariloche, Santa Rosa y Comodoro Rivadavia.
Luego de una serie de allanamientos realizados en el country de Curatola, en la localidad bonaerense de Hudson, el fiscal Guillermo Marijuán, quien tiene delegada la causa, comenzó a analizar 11.000 contratos firmados entre la consultora y sus clientes.
A pesar de la feria judicial, personal de la fiscalía y de la División Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal, intenta determinar la magnitud del presunto fraude y reunir pruebas para pedir la captura de todos los acusados, quienes también habrían incurrido en otras irregularidades.
En 2001, Curatola -ex vendedor de seguros- formó la empresa que lleva su apellido para asesorar a gente interesada en inversiones con brokers del exterior y tuvo una avalancha de clientes, explicaron los investigadores.
Algunos aprovecharon esta oferta para retirar dinero del país en plena crisis por el corralito financiero y se abrieron cuatro oficinas en la Capital Federal y al menos veinte en el interior.
Al comienzo, los clientes recibían ganancias del orden del 100 por ciento, a través del broker estadounidense FXCM, pero a fines de 2003 éste dejó de operar con Curatola y apareció en escena otro, llamado Forexvan, de las Islas Vírgenes, agregaron.
En base a lo que pudieron establecer los pesquisas, Curatola comenzó a pedir a los clientes que depositarán su dinero en el Commercial Bank de Bermudas y, si bien al principio seguían cobrando dividendos, en febrero de 2004 ya no pudieron retirar más dinero.
Por esa razón, ya habría casi 500 clientes que reclaman la devolución de una suma global de 265 millones de dólares invertidos, pero se espera que esa suma siga creciendo a medida que avance el expediente.
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