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Jueves 5 de Enero de 2006
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Sigue la tensa espera de un donante para salvar a Ignacio
Padece una rara hepatitis y necesita un hígado con urgencia

Los familiares de Ignacio Vázquez siguen a la espera de un órgano que le salve la vida. Su tía Adriana hizo ayer un pedido desesperado.

La vida de Ignacio Vázquez, el nene platense de cinco años que padece una hepatitis fulminante autoinmune, sigue en riesgo. Hasta última hora de ayer los familiares esperaron la aparición de un donante de hígado que pueda salvarlo. Pero el órgano no llegó, y el pequeño paciente sigue en estado "crítico", según explicaron.

Apostados en una guardia permanente frente a la habitación de Terapia Intensiva pediátrica, los familiares del nene volvieron ayer a pedir por la aparición de un donante que pueda salvar a Ignacio, cuyo caso fue declarado como "emergencia nacional" por el Instituto Nacional Centro Unico Coordinador de Ablación e Implantes (INCUCAI).

Los médicos resolvieron en la víspera llevar el organismo del nene a las funciones mínimas para que pueda sobrevivir mientras aguarda el órgano. Además, le practicaron una cirugía menor para monitorear en forma permanente las funciones cerebrales ante la posibilidad de que sufra un daño severo y le colocaron un respirador artificial.

Víctima de un extraño tipo de hepatitis, Ignacio permanece internado desde el 30 de diciembre en la sala de terapia intensiva pediátrica del Hospital Italiano de la capital federal, donde aguarda, junto a su madre, Analía Parma, la aparición de un órgano compatible con su grupo sanguíneo y con las dimensiones de su cuerpo.

La tía del pequeño, Adriana, explicó ayer que la situación es "sumamente delicada", ya que Ignacio está "con un respirador y monitoreo cerebral". Además, se le aplicó un tratamiento con corticoides, que se mantendrá hasta el momento de la operación

"Es chiquito y tiene todo una vida por delante. Necesita un hígado con urgencia. Nosotros sabemos del dolor que tiene que pasar una familia y la decisión es terrible, pero importante. Ignacio va a ser digno del trasplante porque es un chico fantástico, con muchas pilas, que la está peleando", señaló la tía, en otro desesperado pedido por la aparición de un donante.

Su mamá, Analía, no pierde las esperanzas e intenta trasmitir ese optimismo a su pequeño hijo. "A pesar de que está dormido, yo le hablo, le digo que todo va a salir bien, que se va a curar, que tiene que tener fuerza", admitió ayer.

HEPATITIS AUTOINMUNE

Los primeros síntomas de la enfermedad de Ignacio se manifestaron hace poco más de un mes, a partir de una angina que fue tratada rápidamente. Pero luego, el pequeño entró en un cuadro de progresivo deterioro de su salud y mostró indicios de una enfermedad hepática, como el color amarillento de su piel y su orina oscura.

Su madre, empleada de una empresa constructora de La Plata, lo llevó al Hospital de Niños, donde quedó internado. "No podíamos entender qué pasaba, porque Ignacio estaba vacunado contra la hepatitis", recordó.

Los primeros resultados fueron desalentadores: el hematograma que se le practicó arrojó valores preocupantes que obligaron a los médicos a seguir investigando los síntomas para hacer un diagnóstico certero. "Los doctores descartaron que se trate de una hepatitis A, B, C, D o mononucleosis. Pero seguían haciendo estudios y nadie daba en la tecla", contó Analía.

Con el correr de los días, el cuadro se agravó y el pasado viernes 30 de diciembre, Ignacio fue derivado al Hospital Italiano de capital federal, donde aún permanece internado a la espera de un donante que le salve la vida.

El pasado martes, finalmente, los médicos determinaron que Ignacio padece una hepatitis autoinmune. Se trata de un mal que se produce por la inflamación del hígado causada por células inmunes anómalas que toman a las células normales del hígado por tejidos o patógenos extraños y los atacan. Por eso, necesita ser trasplantado con urgencia, porque la enfermedad no se detiene y amenaza con producirle un daño cerebral irreversible.

Hoy, la principal preocupación de los médicos es estabilizar a Ignacio para que pueda recibir correctamente un trasplante en caso de que aparezca un órgano, según explicó su mamá. "Como su propio hígado está mal, los médicos están haciendo todo para que su cuerpo supla todas las funciones hepáticas".

"La tomografía computada para medir el riesgo neurológico mostró, por suerte, resultados alentadores. Por eso, le practicaron una pequeña cirugía para instalarle un sensor permanente que mida la presión sanguínea en la cabeza", relató.

"Pero -agregó- con el correr de los días aumenta el riesgo de padecer alguna infección, lo que agravaría aún más su situación".

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