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Viernes 6 de Enero de 2006
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Cayó a un pozo de 4 metros de profundidad y pudo salvarse
Una mujer de 74 años quedó atrapada dos horas en una perforación de la obra de 7 y 97

Rumilda Rojas, la vecina de Villa Montoro de 74 años que cayó al pozo de cuatro metros de profundidad y sufrió heridas en distintas partes del cuerpo, principalmente en las piernas.

Un accidente insólito que los vecinos atribuyen a "la desidia municipal", y a la vez una "desgracia con suerte". La odisea que padeció Rumilda Rojas -una vecina de Villa Montoro de 74 años- tras caer cuatro metros por una boca de registro inconclusa en las obras de remodelación de avenida 7, tiene muchos puntos de contacto con los relatos de ficción. Pero fue real, y dejó sus huellas en el cuerpo de la mujer, que debió ser hospitalizada.

Rumilda Rojas tiene 74 años y desde hace treinta vive en una quinta ubicada en 7 entre 96 y 97. A las 6,30 del sábado 31 de diciembre pasado salió a comprar el pan. "El pavimento estaba seco, y no había cintas ni carteles de peligro, apenas unas maderas tiradas en el piso" recuerda Rumilda. Lo que no sabía la vecina no tardó en hacérsele evidente de una forma traumática: tapada por una de esas planchas de madera estaba la boca cuadrangular de una de las cajas de registro, correspondiente al conducto pluvial que corre debajo de la nueva superficie de hormigón. Rumilda pisó -la placa cedió- y cayó al vacío.

"Tuve tanta mala suerte que la madera dio una vuelta y quedó casi en el mismo lugar, así que quedé a oscuras y con las dos piernas lastimadas" cuenta Rojas: "empecé a gatear en el piso embarrado, y encontré una varilla de hierro de la obra. Como era larga, empecé a golpear desde abajo la madera de la boca. Era el 31, y si no me encontraban recién iba a pasar gente el lunes... Podía llover y me ahogaba... Mi familia nunca iba a saber qué pasó. Pensé de todo hasta que pude correr la madera y entró luz. Después se asomó una chica del barrio y me dijo 'espere mamita que voy a buscar a alguien y la sacamos'".

ESCALERAS Y SOGAS

"Al rato apareció otro vecino con una escalera larga y una soga, y un policía. Entre los dos me ayudaron a salir. Habían pasado casi dos horas". indica Rumilda, para quien luego seguirían cinco horas más de curaciones en el Hospital San Martín. El balance del accidente "podría haber sido peor; si me tocaba la cabeza no la cuento" considera Rumilda. En el Policlínico debieron suturarla con varios puntos en su pierna izquierda, ahora totalmente amoratada al igual que la derecha.

"Aun me duele la cintura y tengo mareos, esperemos que no sea nada grave" explica la mujer que llegó a su barrio para criar vacas y vender leche cuando su predio de 20 hectáreas era uno más entre los que cubrían la zona hoy altamente urbanizada.

"Vamos a hacer una denuncia ante la Municipalidad, porque se tienen que hacer responsables del desastre que es la remodelación de 7; parece que nadie pensó en qué iban a hacer los vecinos mientras se construía semejante obra" se quejó Emilse, la hija de Rumilda; "adonde llegan las máquinas, hay problemas; pasó en la escuelita de 7 y 601, y con el tránsito en 5 y 603".

Entre los operarios que llevan adelante las tareas de ensanchamiento y obra hidráulica de la avenida 7 entre 90 y 610 se comentó que "ese pozo en el que se cayó la señora estuvo rodeado primero con un vallado de madera muy fuerte, pero se lo robaron; se puso un enrejado de hierro, y también se lo robaron; al final quedó un tablón porque ya no había qué poner, las barritas de pibes de por acá se llevan todo lo que pueden".

TAPA DE HORMIGON

Ayer, el pozo en que cayó Rumilda amaneció cubierto por una pesadísima tapa de hormigón; fue imposible obtener respuestas oficiales acerca de los plazos y condiciones de seguridad de la obra, que desde su inicio cosechó innumerables reclamos. Preocupan a los vecinos especialmente las demoras en la concreción de los trabajos, que arrancaron a inicios de septiembre pasado y deberían estar terminados en dos meses y medio -meta, hoy por hoy, aparentemente lejana-.

Además, las quejas pasan por "las escasas medidas de seguridad que se han adoptado", especialmente en torno al enorme desagüe subterráneo y su excavación; por las complicaciones en el tránsito -rotura de asfalto en las colectoras, comercios y casaquintas sin acceso vehicular, choques en esquinas sin radio de giro-.

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