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| Hubo una donación desde Jujuy e Ignacio ya recibió el trasplante |
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| Ignacio Vázquez, el niño platense que
ayer fue trasplantado. |
Cuando su estado de salud se debilitaba sin pausa, Ignacio
Vázquez -el nene platense de cinco años que padece hepatitis fulminante
autoinmune- recibió ayer finalmente el trasplante de hígado que necesitaba
para seguir viviendo. La operación, realizada por un equipo de cirujanos
del Hospital Italiano de capital federal -donde permanece internado desde
el pasado 30 de diciembre- culminó exitosamente a primera hora de hoy
y ahora el nene deberá permanecer internado en observación en terapia
intensiva durante 48 horas.
Así lo afirmaron a EL DIA familiares del chico platense apenas terminada
la intervención: "estamos en una nube. Así como de repente nos encontramos
en la circunstancia horrorosa de la emergencia, ahora estamos emocionados
por el resultado de la operación".
Aunque la operación se manejó en un estricto hermetismo, los familiares
destacaron que los médicos que la llevaron adelante se mostraron optimistas
cuando finalmente salieron del quirófano y dispusieron el traslado de
Ignacio a terapia intensiva.
Allí el chico deberá permanecer internado un tiempo más antes de retornar
a su hogar de la calle 39, donde vive junto a su mamá, Analía Parma, empleada
de una empresa constructora de la Ciudad.
"Sabemos que esto da para largo, pero no importa. Ahora lo único importante
es que no rechace el órgano y para eso son fundamentales las próximas
48 horas, en las que Ignacio estará bajo observación estricta", explicó
uno de los familiares.
El hígado que puede salvarle la vida a Ignacio fue trasladado al Hospital
Italiano poco antes de las 17, en el marco de un aceitado operativo de
procuración.
Según se informó, el órgano fue extraído en
la provincia de Jujuy y llevado hasta la capital federal en un avión
que aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery en las primeras horas
de la tarde.
La identidad del donante, tal como estipula la ley, permaneció
en reserva, aunque pudo saberse que se trata de una mujer jujeña
de 40 años, cuya familia aceptó que se le practique una
ablación de sus órganos.
Así, pocos minutos después de las 17, el equipo médico
comenzó la operación de trasplante, que se extendió
hasta la medianoche de ayer. Se trató de una compleja intervención
que requirió alrededor de siete horas de trabajo en el quirófano.
Hasta el final de la operación la mamá y los familiares
más cercanos de Ignacio no recibieron ninguna noticia. "Los
médicos no dan partes parciales y lo único que podemos hacer
es esperar. Pero estamos seguros de que Nacho va a estar bien,
porque tiene mucha fuerza", aseguraba su tía, Adriana Parma,
en la puerta del hospital.
Pasada la medianoche el clima que reinaba entre los familiares se caracterizaba
por la emoción. "La operación salió bien, ahora
hay que esperar", sostenían.
Víctima de un extraño tipo de hepatitis, Ignacio permanece
internado desde el 30 de diciembre en la sala de terapia intensiva pediátrica
del Hospital Italiano, donde aguardó por casi una semana la llegada
de un hígado que le permita vivir.
Los primeros síntomas de la enfermedad del nene se manifestaron
hace poco más de un mes, a partir de una angina que fue tratada
rápidamente. Pero luego, el pequeño entró en un cuadro
de progresivo deterioro de su salud y mostró indicios de una enfermedad
hepática, como el color amarillento de su piel y su orina oscura.
Su madre lo llevó al Hospital de Niños, donde quedó
internado. "No podíamos entender qué pasaba, porque
Ignacio estaba vacunado contra la hepatitis", recordó.
Luego de varios estudios, los médicos determinaron que Ignacio
padecía una hepatitis autoinmune. Se trata de un mal que se produce
por la inflamación del hígado causada por células
inmunes anómalas que toman a las células normales del hígado
por tejidos o patógenos extraños y los atacan.
Por la gravedad de su enfermedad, su caso había sido declarado
como "emergencia nacional" por el Instituto Nacional Centro
Unico Coordinador de Ablación e Implantes (INCUCAI). En ese mismo
estado se encuentran, además, otros tres chicos de diferentes puntos
del país, que aguardan un trasplante de órganos que pueda
salvar sus vidas, según informó el organismo.
En las horas previas a la noticia de la llegada de un hígado, los
médicos habían resuelto llevar su organismo a las funciones
mínimas para que pueda sobrevivir, ante los riesgos crecientes
de que pudiera sufrir un daño cerebral irreversible por la pérdida
de funciones hepáticas como el filtrado de la sangre.
El pasado miércoles -quizás el día más angustiante
desde que se le declaró la enfermedad- los doctores le practicaron
una cirugía menor para monitorear en forma permanente las funciones
cerebrales ante la posibilidad de que sufra un daño severo y le
colocaron un respirador artificial.
La historia de Ignacio había movilizado la solidaridad no sólo
de los platenses, sino de personas de distintos puntos del país.
En medio de los pedidos desesperados de los familiares del nene, varias
personas se comunicaron con el hospital para ofrecerse como donantes vivos.
Pero los gestos no alcanzaron, porque en estos casos sólo los familiares
directos (padre, madre o hermanos) que tengan el mismo grupo sanguíneo
(0+) pueden dar sus órganos. La única persona que cumplía
con esos requisitos era el padre de Ignacio, quien, según dijo
su tía, no aceptó donarlo.
LA NOTICIA MAS ESPERADA
Ayer por la tarde, finalmente, la mamá y la tía del nene
recibieron de los propios médicos la novedad de la aparición
de un donante compatible con el tipo sanguíneo y las características
orgánicas de Ignacio.
"Los médicos nos dijeron que el órgano llegó
en el mejor momento, porque el cuerpo de Ignacio no iba a poder resistir
mucho tiempo más en el estado en que estaba", relató
ayer la mamá, todavía conmovida.
Para cuando comenzó la operación, gran parte de la familia
de Ignacio que permanecía en La Plata a la espera de noticias se
trasladó hasta el Hospital Italiano para acompañar a Analía.
En medio de la operación, su tía Adriana aprovechó
la ocasión para agradecer a la familia del donante. "Así
como los primeros días yo no sabía cómo hacer para
pedir un órgano, ahora no se cómo se agradece este gesto
de grandeza -dijo, visiblemente emocionada-. Me encantaría tener
la posibilidad de conocer a la familia del donante, darle un abrazo y
decirle gracias de forma personal por esta oportunidad que le dieron a
Ignacio".
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