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| No pueden parar los daños a las fachadas de las escuelas |
La mayoría tiene sus frentes cargados de graffitis con leyendas de toda clase
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| La escuela de 9 entre 47 y 48 fue
recientemente pintada, al cumplir un nuevo aniversario, y ya
tiene la fachada cargada de leyendas que ha destruido el trabajo
realizado por la comunidad educativa del establecimiento. |
Consignas políticas, promociones de grupos de rock, declaraciones de amor, letras de canciones. Todo se encuentra en los graffitis que tapan -y ensucian- las fachadas de las instituciones educativas de La Plata. La práctica, difícil de sancionar porque se lleva a cabo bajo el amparo del anonimato, no sólo deteriora el patrimonio edilicio de la cartera provincial de Educación sino que además, muchas veces, tira por tierra el trabajo de docentes y alumnos que en procura de embellecer sus escuelas se reúnen en la tarea de pintar el exterior de los establecimientos.
Muchos colegios de la Ciudad presentan sus frentes cargados de pintadas realizadas con aerosoles. En una recorrida por el casco céntrico este diario pudo observar que la mayoría de los establecimientos educacionales -de enseñanza inicial, básica y secundaria- tienen sus fachadas cubiertas con inscripciones. El Normal Nº 1, la Escuela Nº 126 de 49 y 23, el Centro Educativo Experimental de 22 entre 48 y 49, la Escuela de Enseñanza Media Nº 2, la Escuela Nº 8 de diagonal 74 y 57 y la Escuela Nº 2 de 9 entre 48 y 49 son tan sólo una muestra de una larga lista, porque no hay casi sedes educativas que zafen de ser blanco de los graffitis.
El Centro Educativo Experimental, por caso, exhibía (porque ahora eso se encuentra debajo un número interminable de graffitis) una fachada de aproximadamente 40 metros que había sido prolijamente pintada con dibujos y textos de educación vial, un mural que además de mantener el buen aspecto del edificio participaba de las campañas de concientización para prevenir accidentes.
Un ejemplo que por emblemático viene al caso es el del Liceo "Víctor Mercante". El histórico edificio del colegio de la Universidad, ubicado en diagonal 77 y 4, está siendo restaurado desde hace casi cuatro años gracias al esfuerzo mancomunado de numerosos sectores de la comunidad, que para recuperar el antiguo inmueble han aportado dinero y trabajo. En el medio del proceso de reparación integral, y en más de una oportunidad, cuando ya se habían pintado algunos de los muros que lo rodean, hubo quienes arruinaron parte de la fachada con distintas leyendas escritas con aerosoles.
En muchos casos el aspecto exterior de las escuelas es producto del empeño que pone la comunidad educativa para mejorar el establecimiento y este tipo de agresiones contra las estructuras edilicias deja indefensos a quienes se preocupan por esos arreglos, ya que al ser actos que no suelen tener castigo quienes se dedican a esas prácticas se mantienen impunes y nada garantiza que una nueva mano de pintura no termine siendo un esfuerzo en vano.
También vale como ejemplo de este mal crónico que padece la Ciudad lo que ocurrió en el Normal 1 "Mary O'Graham", cuyo edificio, histórico y de arquitectura señorial, está enclavado en la manzana de 51 y 14. La pintura exterior fue reparada en setiembre del año pasado y a los cuatro días de concluida la tarea empezaron a aparecer graffitis.
El vicedirector del nivel Polimodal de ese colegio, Rubén Izquierdo, señaló a la práctica de los graffitis sobre las paredes del Normal 1 como "una constante" y dijo, además, que las autoridades de ese establecimiento ya no saben qué hacer para evitar que se arruinen los muros recién pintados.
"Cuando la escuela cumplió 115 años, hace dos años, la Municipalidad nos dio la pintura y se pintó -recordó el docente-. Por supuesto que la obra no duró mucho, pero con material que sobró se fue emparchando cada graffiti que hacían. El problema es que nos quedamos sin pintura y ese suele ser un aporte de la Asociación Cooperadora, que si gasta en eso deja de lado otras necesidades de la escuela".
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