Un 10 por ciento de la población
argentina (más de 3.006.000 habitantes) tiene problemas de
sobrepeso y corre, en consecuencia, riesgos de padecer enfermedades
derivadas de esa condición. El dato, que surge de un estudio
oficial que es el primero en su tipo, fue calificado como “alarmante”
y como “un inconveniente sanitario” por autoridades
del área de salud y por especialistas consultados por EL
DIA, que pusieron el acento en la necesidad de atacar a los dos
factores que favorecen esta situación: el sedentarismo y
una mala alimentación.
Los especialistas destacaron que el indicador
“es la punta del iceberg” de una situación generada
en hábitos alimentarios negativos que afecta principalmente
a los jóvenes y que amenaza con transformarse en una epidemia
en los próximos años, con su correlato de enfermedades
asociadas, tales como la diabetes o la hipertensión.
Los datos se dieron a conocer ayer y surgen
de los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Nutrición
y Salud, realizada en 311.182 hogares y para la cual se encuestaron
a 36.459 personas.
El trabajo concluyó también
que la desnutrición aguda está presente en alrededor
de 450 mil personas, un 1,2 por ciento de la población.
Según indicó el ministro
de Salud, Ginés González García, al difundir
la encuesta, esa cifra está “por debajo del standard
a nivel mundial, que se ubica en torno al 2,3 por ciento”.
El trabajo se realizó
por medio de encuestas en las que se interrogó a los consultados
sobre los alimentos ingeridos en las últimas 24 horas.
El titular de la cartera de
Salud dio detalles de los primeros resultados de la encuesta al
término de una reunión del Consejo de Coordinación
de Políticas Sociales, que se realizó en la sede de
Economía.
EL ESTUDIO
La Encuesta se hizo entre
octubre del 2004 y octubre del 2005, y se precisó en los
últimos 4 meses. Según se desprende del trabajo, los
mayores índices de sobrepeso se detectaron en Capital Federal
y Gran Buenos Aires.
Los especialistas destacaron
la importancia del dato, que marca un antes y un después
en el estudio de la obesidad en la Argentina, ya que las cifras
obtenidas “son parciales y no hay comparaciones a mano porque
es la primera vez que se hace” este tipo de encuesta nutricional
en el país.
De acuerdo con lo consignado
por las autoridades sanitarias, a partir de los datos del estudio
se trabajará en la política de provisión alimentaria
que hace Desarrollo Social y también en el ámbito
educativo y de control de los grupos de mayor riesgo, como madres,
embarazadas y menores de dos años.
Las medidas apuntarían a cambiar hábitos alimentarios
y revisar los menús de los comedores y las mercaderías
de kioscos escolares. También contemplarían el trabajo
con las empresas productoras de alimentos.
Según explicó
Marcelo Tavella, especialista platense y presidente del Programa
de Prevención del Infarto en la Argentina, el dato es “alarmante”
y nos muestra que estamos frente a una epidemia que afecta mayormente
a los jóvenes y que es el resultado de la suma de sedentarismo
y la mala nutrición.
En ese sentido, Tavella puso
el acento en que “muchos obesos son a su vez mal nutridos,
dado que se dan casos de altos consumos de calorías vacías,
aún en las clases medias, que hacen que a chicos gorditos
y aparentemente sanos les falten nutrientes”.
OTROS DATOS
Un dato adicional aportado
por el relevamiento es la existencia de mayores problemas de “anemia
en el norte argentino que en el resto del país”.
En cada hogar seleccionado,
la visita apuntó a cuatro ejes: la caracterización
socio-económica; la ingesta alimentaria; la antropometría
-peso y talla, en particular-; y la extracción de sangre,
que permite analizar valoraciones nutricionales a partir de indicadores
bioquímicos.
En cuanto a los alimentos,
se los midió con parámetros elaborados en el país,
bajo el método “24 horas”. Esto es: se le preguntó
al encuestado qué comió en las últimas 24 horas,
y eso se traduce a nutrientes, por lo que es preciso tener la composición
de todos los alimentos y en muchos casos atender la variabilidad
regional.
Discriminados por regiones,
las 36.459 encuestas se distribuyeron de la siguiente manera: 8736
(90 por ciento de efectividad) en el Noroeste; 6117 (93 por ciento)
en el Noreste; 4856 (90 por ciento) en Cuyo; 8146 (86 por ciento)
en Patagonia; 5533 (87 por ciento) en la región pampeana
y 3071 (73 por ciento) en Ciudad de Buenos Aires y conurbano.
Al relevamiento se llegó
tras decidir metodologías, estándares y validaciones
que se correspondieran con parámetros internacionales y que
permitieran lograr información representativa.
Según indicó el ministro
de Salud, Ginés González García, al difundir
la encuesta, esa cifra está “por debajo del standard
a nivel mundial, que se ubica en torno al 2,3 por ciento”.
El trabajo se realizó
por medio de encuestas en las que se interrogó a los consultados
sobre los alimentos ingeridos en las últimas 24 horas.
El titular de la cartera de
Salud dio detalles de los primeros resultados de la encuesta al
término de una reunión del Consejo de Coordinación
de Políticas Sociales, que se realizó en la sede de
Economía.
EL ESTUDIO
La Encuesta se hizo entre
octubre del 2004 y octubre del 2005, y se precisó en los
últimos 4 meses. Según se desprende del trabajo, los
mayores índices de sobrepeso se detectaron en Capital Federal
y Gran Buenos Aires.
Los especialistas destacaron
la importancia del dato, que marca un antes y un después
en el estudio de la obesidad en la Argentina, ya que las cifras
obtenidas “son parciales y no hay comparaciones a mano porque
es la primera vez que se hace” este tipo de encuesta nutricional
en el país.
De acuerdo con lo consignado
por las autoridades sanitarias, a partir de los datos del estudio
se trabajará en la política de provisión alimentaria
que hace Desarrollo Social y también en el ámbito
educativo y de control de los grupos de mayor riesgo, como madres,
embarazadas y menores de dos años.
Las medidas apuntarían
a cambiar hábitos alimentarios y revisar los menús
de los comedores y las mercaderías de kioscos escolares.
También contemplarían el trabajo con las empresas
productoras de alimentos.
Según explicó
Marcelo Tavella, especialista platense y presidente del Programa
de Prevención del Infarto en la Argentina, el dato es “alarmante”
y nos muestra que estamos frente a una epidemia que afecta mayormente
a los jóvenes y que es el resultado de la suma de sedentarismo
y la mala nutrición.
En ese sentido, Tavella puso
el acento en que “muchos obesos son a su vez mal nutridos,
dado que se dan casos de altos consumos de calorías vacías,
aún en las clases medias, que hacen que a chicos gorditos
y aparentemente sanos les falten nutrientes”.
OTROS DATOS
Un dato adicional aportado
por el relevamiento es la existencia de mayores problemas de “anemia
en el norte argentino que en el resto del país”.
En cada hogar seleccionado,
la visita apuntó a cuatro ejes: la caracterización
socio-económica; la ingesta alimentaria; la antropometría
-peso y talla, en particular-; y la extracción de sangre,
que permite analizar valoraciones nutricionales a partir de indicadores
bioquímicos.
En cuanto a los alimentos,
se los midió con parámetros elaborados en el país,
bajo el método “24 horas”. Esto es: se le preguntó
al encuestado qué comió en las últimas 24 horas,
y eso se traduce a nutrientes, por lo que es preciso tener la composición
de todos los alimentos y en muchos casos atender la variabilidad
regional.
Discriminados por regiones,
las 36.459 encuestas se distribuyeron de la siguiente manera: 8736
(90 por ciento de efectividad) en el Noroeste; 6117 (93 por ciento)
en el Noreste; 4856 (90 por ciento) en Cuyo; 8146 (86 por ciento)
en Patagonia; 5533 (87 por ciento) en la región pampeana
y 3071 (73 por ciento) en Ciudad de Buenos Aires y conurbano.
Al relevamiento se llegó
tras decidir metodologías, estándares y validaciones
que se correspondieran con parámetros internacionales y que
permitieran lograr información representativa.
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