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| Nadie puede frenar a los que arruinan las casas |
Cada vez más paredes de frentes de viviendas aparecen pintadas con graffitis
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Rita Hernando hizo pintar la fachada de su casa en diciembre pasado. A los pocos días el flamante muro ya tenía estampado un graffiti. "En un primer momento pensé en volver a encargar el trabajo, pero después lo pensé mejor. ¿Para qué? Si no va a durar nada", comentó, resignada, la vecina de 2 entre 34 y 35, que pagó por la tarea un poco más de dos mil pesos. Como ella, muchísimos frentistas están hartos de encarar un arreglo en sus viviendas que se arruina a poco de llevarlo a cabo.
Las bandas locales de rock o sus seguidores se han tomado la costumbre de hacerse conocer a través de las paredes; en épocas electorales los partidos políticos se promueven con graffitis; las rivalidades entre hinchas de Gimnasia y Estudiantes también se expresan en las fachadas y hasta los enamorados dejan sus mensajes grabados con aerosol. En La Plata es casi imposible encontrar un frente particular, recién pintado, libre del daño a la propiedad que provocan, por lo general, manos anónimas, que aprovechan sobre todo las horas de la noche para escribir los muros sin que nadie los descubra.
Una recorrida por la Ciudad permite ver la gran cantidad de frentes tapados por graffitis que exhiben el casco urbano en general y los barrios céntricos en particular. María Minellono vive en la esquina de 12 y 66, en una casa de estilo que da vuelta la ochava. La fachada, blanca, estaría impecable si no fuera por una inscripción de letras negras que promociona a un grupo de rock (del lado de 12) y por otra, ya tan garabateada que no se alcanza a entender lo que pretende expresar (sobre la avenida 66). "¡Cómo no me va a dar bronca!. En algún momento las paredes sirvieron para manifestar, pero hoy, con todos los medios que existen para la libre expresión, no se justifica. Soy docente universitaria y no me resulta fácil afrontar el costo de pintar este frente", dijo.
En 4 y 54 se advierte que la fachada de una propiedad señorial fue renovada hace muy poco. También, como en tantas otras viviendas, el prolijo trabajo de pintura se interrumpe con graffitis alusivos a equipos de fútbol. "Y esta no es la primera vez que pasa -contó Gabina Borda, la empleada de la casa-. Ya se había pintado todo el frente el año pasado; lo llenaron de inscripciones. Se retocó la parte que habían arruinado y ahora, hace dos meses, volvieron a ensuciarlo".
Otro es el caso de Alicia López, quien, después de haber pagado dos mil pesos por el trabajo en el frente de su casa de 22 y 69, se encontró una mañana con que habían pintado dos rectángulos azules al costado de la fachada. "Por lo que sé los hizo la Municipalidad para poner los nomencladores de las calles. ¿Por qué no siguen usando los postes con carteles en las esquinas? Me costó mucho arreglar mi casa y vienen y dejan todo desprolijo", se quejó la vecina.
La lista de fachadas con leyendas o ilustraciones es inmensa. En 7 y 531 una gran cruz svástica atraviesa un frente; en 45 entre 8 y 9 una casa antigua, muy bien mantenida, tiene la pintura arruinada por una promoción rockera; en 2 y 35 una propiedad de dos plantas destinada a vivienda multifamiliar muestra un "collage" de inscripciones triperas y pincharratas; en 19 y 44, un inmueble, revestido en mármol, fue dañada con escritos; un comercio recién pintado de 4 y 45, también. La enumeración es sólo una pequeña muestra de lo que exhibe el paisaje urbano, porque son muy pocos los frentes (y ni hablar si se tienen en cuenta también los edificios públicos, las esculturas y las escuelas) que zafan de los graffitis.
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