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Como en la década infame
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Jorge Omar Alonso dice: "Ya no cabe ninguna duda de que la inseguridad se ha instalado definitivamente en un territorio dominado por bandas de adultos y menores de edad que matan y torturan a ancianos, comerciantes, vecinos y hasta policías como el infortunado Teniente Villalba. Nadie está a salvo ni en el interior de sus casas, ni en la calle, a la salida de un banco, en un comercio, etc. Y el Estado sigue sin acertar con la respuesta condigna contra la delincuencia.
No se evalúa que la aparición de nuevas y sanguinarias formas delictivas requieren contundentes sistemas de prevención y represión, que este Estado no acierta a dar. Se teme a los errores por exceso y no se contemplan los errores por defectos, porque existe una concepción arcaica de la función policial que la asocia a un pasado de "policía brava" o "de mano dura" y de esta forma se la ha despojado totalmente de doctrina, sumiéndola en la improvisación y atomizándola.
Se ha llegado al absurdo de que su legislación contempla que cualquier "hijo de vecino" sea admitido entre sus filas sin haber egresado de los Institutos de Formación correspondientes, en forma directa y a los grados intermedios como lo prescribe el artículo 5to. de la Ley 13201, tal como sucedía en los viejos tiempos de don Alberto Barceló, caudillo éste que fuera Intendente de Avellaneda y hombre fuerte de la política bonaerense en la llamada "década infame".
Para completar el cuadro tenemos la ridiculez de utilizar los grados jerárquicos de la policía de los Estados Unidos y el despropósito de la existencia de una ineficiente Policía II, que no se sabe para qué sirve".
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