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| Detienen al presunto autor del crimen del kiosquero |
Lo reconoció la hermana de la víctima dentro de la comisaría. Ayer lo indagaron
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| No cesa la conmoción. Por el crimen
del kiosquero Miguel Angel Lecumberry en Los Hornos quedó detenido
un joven de 18 años, quien ayer se negó a declarar ante el fiscal
que investiga el caso. |
Tiene apenas 18 años y ya es investigado por su presunta vinculación a varias causas penales. Se llama Pablo Ríos y desde ayer a la madrugada se convirtió en el principal sospechoso del crimen del kiosquero Miguel Angel Lecumberry (46), ocurrido anteanoche en la calle 152 entre 67 y 68 de Los Hornos.
Fuentes policiales indicaron a este diario que el joven fue encontrado en la vía pública y, trasladado hasta la comisaría, por andar supuestamente alcoholizado. Y justo en ese lugar, realizando un dictado de rostro del homicida, se encontraba la hermana de la víctima, María Teresa Lecumberry (34), quien presenció el trágico ataque.
"'Es él, es él'", habría dicho la mujer en alusión a la aparente participación del muchacho en el terrible episodio.
De inmediato, el personal de la dependencia policial se contactó con el fiscal a cargo de la causa, Marcelo Martini, quien ordenó su aprehensión.
Los voceros consultados explicaron a este diario que el acusado ya fue indagado por el titular de la UFI Nº 3, pero, por consejo de su abogado defensor oficial, Verónica Garganta, se negó a declarar y volvió a su lugar de alojamiento.
ALLANAMIENTOS EN BUSCA DEL ARMA
Según trascendió, al cierre de esta edición personal de
la comisaría tercera, al mando del capitán Jorge Beck, realizaba
cuatro allanamientos en esa zona de nuestra ciudad en busca de elementos
de interés para la causa, entre ellos el arma con la que ultimaron
al comerciante.
En medio de un marcado hermetismo, trascendió que los lugares registrados por los uniformados serían domicilios frecuentados por el sospechoso, donde, al parecer, podrían hallarse pruebas de vital trascendencia para el curso de la investigación.
Anoche, los restos de Miguel Angel Lecumberry eran velados en una casa de sepelios de Los Hornos, ubicada en la avenida 66 Nº 1858, hasta donde se acercaron gran cantidad de familiares y amigos.
REHENES DE LA DELINCUENCIA
Como este diario publicó en su edición de ayer, el comerciante, el domingo por la noche, alrededor de las 21.00, se encontraba junto a su hermana en el kiosco de la calle 152 entre 67 y 68, cuando irrumpió un desconocido a punta de pistola.
En esas circunstancias, harto de los robos, el comerciante quiso evitar que el asaltante le quite el dinero que tanto esfuerzo le costó conseguir. Y, en un impulso, seguramente sin pensar lo que estaba haciendo, decidió enfrentarlo con fatales consecuencias.
Según indicaron voceros policiales, lamentablemente no hubo tiempo de trasladar a Lecumberry hasta un centro asistencial. Si bien al kiosco llegó una ambulancia del Servicio de Emergencias 107, dependiente del Ministerio de Salud bonaerense, con una presunta demora de más de 15 minutos, lo que generó la reacción de los vecinos contra el personal policial que acudió al lugar del homicidio, ya nada se podía hacer.
Por estas horas se desconoce si el delincuente, que sería joven, sorprendió a la víctima detrás del mostrador o si ésta salió a enfrentarlo al percatarse de las verdaderas razones de su visita. Y tampoco se sabe si alcanzó a concretar el ilícito.
Lo cierto es que, al ver la actitud del comerciante, sacó su pistola, que sería calibre 22, y descerrajó un disparo, que terminó con la vida de Lecumberry.
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