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| Las niñas madres: un drama que golpea cada vez con más fuerza en la Región |
"Los últimos datos son claros: en 2003, por ejemplo,
se registraron en nuestro país 2.763 nacimientos, todos hijos de niñas
menores de 15 años. Y en el mismo año 550 menores de entre 10 y 14 años
egresaron de hospitales por complicaciones derivadas de abortos". Como
dice Alicia Marini, directora del hospital zonal Noel Sbarra, la ex Casa
Cuna, los datos son claros. Tan claros que resulta imposible no advertir
el crecimiento que se viene dando en nuestra región de embarazos en chicas
de entre 10 y 15 años. Nenas desprotegidas que, a fuerza de realidad,
se convierten en madres cuando deberían estar jugando.
De acuerdo a los últimos datos difundidos por el ministerio de Salud de
la Nación, tres de cada veinte argentinos son hijos de madres adolescentes.
La realidad indica que la fecundidad precoz es relativamente alta en relación
con el nivel general de fecundidad. Un ejemplo claro: de los 701.878 partos
que se registraron en el año 2000, según el último censo del Indec, más
de 3.200 fueron en niñas menores de 15 años.
En relación a los padres de los bebés -otra de las aristas de la problemática
no siempre tenida en cuenta- se observan dos situaciones diferentes: según
datos oficiales, las adolescentes mayores (18 y 19 años) suelen estar
en pareja con varones de entre 20 y 24 años en un 33 por ciento de los
casos.
Distinta es la situación de las "niñas madres" (9 a 13 años): el 80 por
ciento de ellas tuvo hijos con varones que las superan en al menos diez
años y una cuarta parte con varones que son al menos veinte años mayores
que ellas, situación que, muchas veces, permite suponer condiciones de
abuso, violación o incluso incesto.
"Distintos estudios revelan la gran probabilidad que estos embarazos sean
causados por hombres mayores de 30 años", confirma Marini, quien destaca
además que en nuestro país "el 50 por ciento de los adolescentes de entre
15 y 19 años han tenido relaciones sexuales. Esta se traduce en el incremento
de las enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el Sida, y un número
importante de embarazos a edades muy tempranas en donde el padre es muchas
veces también un adolescente".
Las palabras de Marini encuentran eco en los datos aterradores que manejan
en el cuerpo de médicos local de la Policía, donde se recibe un promedio
de entre 3 y 4 casos de abuso sexual infantil por día, muchos de ellos
en nenas de entre 10 y 13 años que quedaron embarazadas.
El tema no es exclusivo de nuestro país: catorce millones de menores dan
a luz cada año en todo el mundo, y 70 mil niñas mueren por estos embarazos
prematuros y contratiempos en el parto. Para la ONG Save The Children,
que viene siguiendo el tema desde hace años, "el bajo nivel educativo
y la falta de recursos son las principales causas de la maternidad prematura".
Pero también habla de estos dos aspectos como consecuencias de esta realidad.
Save The Children califica la maternidad temprana como "una sentencia
de muerte para una niña y su bebé", y fundamenta esto en que las complicaciones
en el embarazado y en el parto son la primera causa de mortalidad de las
mujeres de entre 15 y 19 años en los países subdesarrollados.
Según aseguran los especialistas, las madres de entre diez y catorce años
tienen un riesgo de morir cinco veces mayor que las mujeres de entre 20
y 24. Además, un millón de hijos de madres adolescentes mueren durante
el embarazo o el parto. Según las investigaciones, estos niños tienen
un 50 por ciento más de riesgo de fallecer antes de haber cumplido el
año de vida que los hijos de mujeres mayores de 20 años.
La ginecóloga Pilar Martín explica que hasta cinco años después de la
primera menstruación el cuerpo "no está preparado para dar a luz a un
niño. Los embarazos tempranos traen riesgos para la salud física y psíquica,
tanto de las madres como de los bebés".
En el parto, explica la especialista, las niñas que todavía no han pasado
una madurez física sufren contracciones obstruidas que provocan grandes
dolores. Además son más propensas a tener partos más prolongados y que
causan secuelas como infertilidad e incontinencia. "Los hijos de estas
jóvenes madres son más propensos a ser prematuros o nacer con un peso
mucho menor al aconsejado", dice Martín.
Lo que dice la especialista lo confirman distintos estudios internacionales:
según la Organización Panamericana de la Salud (Ops), de hecho, además
de someterse a un riesgo obstétrico que puede significar complicaciones
en la salud del nuevo hijo, las madres precoces se exponen a graves consecuencias
psicológicas y sociales "porque interrumpen sus oportunidades educacionales
y laborales, sin contar los problemas del bebé".
Desde la Ops aseguran que ya de por sí el embarazo en la adolescencia
es complicado, porque además de desestabilizar e irrumpir en esta etapa
de la vida, genera grandes riesgos tanto en lo biológico como en lo psicológico.
En lo biológico porque el cuerpo de la adolescente, como se dijo, todavía
no llegó a la madurez para tener un hijo, lo cual puede generar el parto
de un bebé prematuro o con problemas de presión. Y psicológico, se apunta,
porque el embarazo se da en una etapa de cambios y decisiones constantes.
Entre las consecuencias sociales, los especialistas también mencionan
que la continuidad laboral se ve perjudicada en caso de que la madre sea
adolescente y trabaje; además de provocar tal vez el alejamiento de sus
pares si es que está estudiando.
Según Marini, el embarazo precoz "se asocia a variables que entrañan un
riesgo superior a la media, dado que la causa principal de la muerte materna
es el aborto, siguiéndole la hemorragia, la hipertensión y las complicaciones
del parto, todas ellas evitables con un adecuado control y buen soporte
psicosocial. Los hijos de estas madres jóvenes tienen niveles mas elevados
de problemas de salud, tales como el bajo peso".
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