El Lobo no pudo cambiar la historia y se quedó afuera
No le encontró la vuelta a Colo Colo, que le ganó bien
COMENTARIO Por LUIS RIVERA
Sebastián Cejas sale a rechazar
con un puño, mientras el uruguayo Santiago Silva se queda con
las ganas. El Lobo no pudo concretar la hazaña.
Punto final para la presentación de Gimnasia en
la Copa Sudamericana. Los tres goles de diferencia que tenía que
remontar para seguir en carrera fueron una presión demasiado grande
para una formación que desde el primer minuto no mostró argumentos
futbolísticos suficientes como para comprometer a un Colo Colo que
aprovechó la ventaja lograda en Santiago y con goles de Humberto
Suazo, de penal, ni bien comenzado el segundo tiempo, y de Gonzalo
Fierro, a los 33, liquidó anoche la serie de octavos de final en
el Estadio Unico.
Imposible evitar el recuerdo del primer partido, de aquel cuatro
a uno para los chilenos en Santiago. De entrada marcó, y mucho,
las características del partido de anoche. Apuradísimo Gimnasia,
demasiado. La necesidad de achicar la diferencia lo llevó a jugar
contrarreloj, dejando de lado cualquier tipo de orden para clarificar
las jugadas de ataque. Eso, ante una formación, como la de Colo
Colo, que sabe mover la pelota y manejar los tiempos, fue una ventaja
grande. Esta realidad quedó expuesta en la primera jugada de la
noche.
No se había completado el primer minuto de juego cuando el equipo
de Troglio quedó expuesto al primer susto de la noche por una entrada
de Sánchez por el medio. Iban a ser las condiciones en las que Gimnasia
jugaría esta revancha. Y la fórmula de los visitantes se repitió
con llegadas de Suazo y Ormeño, consecuencia de salida clara, toque
rápido en la franja central y movilidad en los metros finales.
La idea de Gimnasia pasó por explotar los costados con Cabrera y
el juvenil Dubarbier, los centros cruzados por Nico desde los costados,
la potencia del uruguayo Silva y el empuje de Esteban González,
quien precisamente dispuso de la primera situación de peligro a
favor de los albiazules: tiro libre de Cabrera, Teté que ganó arriba
y cabeceó mal, la pelota le quedó servida y como pudo le pegó de
derecha; afuera. El buen momento se extendió con una proyección
de Basualdo por izquierda que resolvió con un centro pasado que
Cabrera, por el otro lado, no aprovechó debidamente.
Un par de infracciones calentaron el juego, tanto que el árbitro
mostró varias veces la tarjeta amarilla y le perdonó la vida por
ejemplo a Basualdo y Leguizamón, por faltas sobre Suazo y Meléndez,
este el más buscado a la hora de los golpes. Colo Colo siguió teniendo
el control de la pelota y generando las mejores situaciones en ataque,
porque la limpieza con la que manejó la pelota de punta a punta
desequilibró a un Lobo cada vez más complicado. Tanto que solo una
aparición de Dubarbier con un centro pasado que complicó a Andrés
González marcó algún peligro para Cejas.
Por el contrario, los chilenos impresionaron con la categoría de
Matías Fernández, el juvenil que el año que viene se incorporará
al Villarreal de España, que pagó más de ocho millones de dólares
por su pase, las proyecciones de Ormeño, la velocidad y precisión
de Sánchez y la potencia de Suazo, una verdadera luz roja de peligro
para Olave.
Repitiendo otra situación del partido de ida, ni bien comenzado
el segundo tiempo Colo Colo encontró la diferencia. En Santiago
se había colocado dos a uno, anoche fue la apertura y el principio
del fin... Se metió al área Fernández por la derecha y lo bajó Escobar
en falta penal, que Suazo transformó en gol. Demasiado para un Gimnasia
más confundido que nunca, y que después de una aparición de Escobar
para rematar desviado quedó al borde del segundo.
Escaló Ormeño y tapó Olave; apareció Suazo y de nuevo el arquero
evitó la caída; un penal de Basualdo a Fierro hizo lucir de nuevo
al cordobés, que le tapó la pena máxima a González... Dubarbier
le entró muy fuerte a Ormeño y se fue expulsado, y en medio del
desconcierto, un pelotazo largo de Fierro aseguró la victoria de
los chilenos. Punto final, ahora ya definitivamente la hazaña de
Gimnasia, que sobre la hora se quedó con nueve por la expulsión
de Cuevas, era una misión imposible.