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Viernes 27 de Octubre de 2006
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El Lobo no pudo cambiar la historia y se quedó afuera
No le encontró la vuelta a Colo Colo, que le ganó bien

COMENTARIO
Por LUIS RIVERA

Sebastián Cejas sale a rechazar con un puño, mientras el uruguayo Santiago Silva se queda con las ganas. El Lobo no pudo concretar la hazaña. 

Punto final para la presentación de Gimnasia en la Copa Sudamericana. Los tres goles de diferencia que tenía que remontar para seguir en carrera fueron una presión demasiado grande para una formación que desde el primer minuto no mostró argumentos futbolísticos suficientes como para comprometer a un Colo Colo que aprovechó la ventaja lograda en Santiago y con goles de Humberto Suazo, de penal, ni bien comenzado el segundo tiempo, y de Gonzalo Fierro, a los 33, liquidó anoche la serie de octavos de final en el Estadio Unico.

Imposible evitar el recuerdo del primer partido, de aquel cuatro a uno para los chilenos en Santiago. De entrada marcó, y mucho, las características del partido de anoche. Apuradísimo Gimnasia, demasiado. La necesidad de achicar la diferencia lo llevó a jugar contrarreloj, dejando de lado cualquier tipo de orden para clarificar las jugadas de ataque. Eso, ante una formación, como la de Colo Colo, que sabe mover la pelota y manejar los tiempos, fue una ventaja grande. Esta realidad quedó expuesta en la primera jugada de la noche.

No se había completado el primer minuto de juego cuando el equipo de Troglio quedó expuesto al primer susto de la noche por una entrada de Sánchez por el medio. Iban a ser las condiciones en las que Gimnasia jugaría esta revancha. Y la fórmula de los visitantes se repitió con llegadas de Suazo y Ormeño, consecuencia de salida clara, toque rápido en la franja central y movilidad en los metros finales.

La idea de Gimnasia pasó por explotar los costados con Cabrera y el juvenil Dubarbier, los centros cruzados por Nico desde los costados, la potencia del uruguayo Silva y el empuje de Esteban González, quien precisamente dispuso de la primera situación de peligro a favor de los albiazules: tiro libre de Cabrera, Teté que ganó arriba y cabeceó mal, la pelota le quedó servida y como pudo le pegó de derecha; afuera. El buen momento se extendió con una proyección de Basualdo por izquierda que resolvió con un centro pasado que Cabrera, por el otro lado, no aprovechó debidamente.

Un par de infracciones calentaron el juego, tanto que el árbitro mostró varias veces la tarjeta amarilla y le perdonó la vida por ejemplo a Basualdo y Leguizamón, por faltas sobre Suazo y Meléndez, este el más buscado a la hora de los golpes. Colo Colo siguió teniendo el control de la pelota y generando las mejores situaciones en ataque, porque la limpieza con la que manejó la pelota de punta a punta desequilibró a un Lobo cada vez más complicado. Tanto que solo una aparición de Dubarbier con un centro pasado que complicó a Andrés González marcó algún peligro para Cejas.

Por el contrario, los chilenos impresionaron con la categoría de Matías Fernández, el juvenil que el año que viene se incorporará al Villarreal de España, que pagó más de ocho millones de dólares por su pase, las proyecciones de Ormeño, la velocidad y precisión de Sánchez y la potencia de Suazo, una verdadera luz roja de peligro para Olave.

Repitiendo otra situación del partido de ida, ni bien comenzado el segundo tiempo Colo Colo encontró la diferencia. En Santiago se había colocado dos a uno, anoche fue la apertura y el principio del fin... Se metió al área Fernández por la derecha y lo bajó Escobar en falta penal, que Suazo transformó en gol. Demasiado para un Gimnasia más confundido que nunca, y que después de una aparición de Escobar para rematar desviado quedó al borde del segundo.

Escaló Ormeño y tapó Olave; apareció Suazo y de nuevo el arquero evitó la caída; un penal de Basualdo a Fierro hizo lucir de nuevo al cordobés, que le tapó la pena máxima a González... Dubarbier le entró muy fuerte a Ormeño y se fue expulsado, y en medio del desconcierto, un pelotazo largo de Fierro aseguró la victoria de los chilenos. Punto final, ahora ya definitivamente la hazaña de Gimnasia, que sobre la hora se quedó con nueve por la expulsión de Cuevas, era una misión imposible.



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