Uno rubio, otro morocho: una rareza en hermanos mellizos
El caso es de La Plata y sorprendió hasta a sus padres cuando nacieron en el Hospital Gutiérrez
“Son divinos los dos y cada uno
tiene su encanto”, dicen los padres de Ariel y Fernando, que
nunca se preocuparon demasiado por conocer las razones de la
diferencia.
El 9 de marzo de 2004 a las 11.10, en el Hospital Gutiérrez de esta ciudad, nació Ariel, con 3 kilos y "negro como el carbón", según lo describió, al recordar la cesárea, Celia, la madre; diez minutos más tarde, y en la misma camilla, llegó al mundo Fernando, con 2.900 kilos y "rubio como un polaco", también según la impresión que se llevó en ese momento Celia. Ariel y Fernando Pro son mellizos, sumamente parecidos salvo por el color de su piel, y son la versión regional de los hermanos ingleses de tres meses, hijos de una anglo-nigeriana y un británico, cuya historia se difundió ayer en distintos medios.
Celia Gómez (43) es ama de casa y Osvaldo Pro (42) jockey en el Hipódromo platense. Llevan 25 años de casados y viven en 125 entre 38 y 39, El Dique. Se enteraron de que iban a volver a ser padres cuando ya tenían un hijo de 20 (Osvaldo) y una hija de 16 (Evelyn). La primera sorpresa fue que Celia estaba embarazada, a los 41 años, y cuando hacía tiempo que la pareja había dado por cerrados sus proyectos de paternidad; la segunda, cuando a los tres meses de gestación supo que eran dos bebés y no uno; y la tercera, cuando los mellizos nacieron.
"Yo tuve mellizos; estos no son mis hijos", fue la reacción que tuvo Celia Gómez de Pro cuando en la sala de partos del Gutiérrez le mostraron al segundo bebé que nació. "Es que me sorprendió. Yo sabía que eran dos, pero uno parecía polaco y el otro era muy morocho. La diferencia era enorme. Enseguida entendí que Ariel se parecía a mí, que soy trigueña, y Fernando a Osvaldo, que ahora es castaño pero cuando lo conocí era muy rubio", recordó la vecina del barrio de Ensenada.
Celia y Osvaldo nunca tuvieron una explicación sobre por qué, siendo mellizos y parecidos en sus rasgos, sus hijos menores tienen el color de la piel tan diferente. "Lo único que sabemos es que nacieron de dos fecundaciones distintas, como si hubieran sido dos embarazos. Los médicos no nos aclararon más nada, pero la verdad es que a nosotros tampoco nos importó saber porqué uno era rubio y el otro morocho. Son divinos los dos y cada uno tiene su encanto", dijo la madre de Ariel y Fernando, que por la edad en que la vive disfruta esta etapa de la maternidad "más" que las anteriores, según confió.
Pero el color de la piel no es lo único que diferencia a este par de hermanitos de ojos pardos y vivaces, de risa contagiosa y ya, con dos años y siete meses, fanáticos de Estudiantes. Uno -Fernando- es inquieto, tanto que debajo de su pelo rubio asoma una cicatriz que quedó después de un salto que terminó en caída. Según su padre, "el más pegado a mí, que me espera para irse a dormir y en la mesa para empezar a comer". El otro -Ariel- es tranquilo; "una dulzura", según lo definió su madre; "un ángel", añadió el padre.
Desde que nacieron, Celia y Osvaldo pasan por todo tipo de situaciones. Quienes se cruzan con ellos en la calle se asombran de este par de hermanos que parecen el positivo y el negativo de una misma imagen. "Algunos tienen buena onda y hablan de lo lindo que son los dos, aunque les cuesta entender que sean tan iguales y con tanto contraste en el color de la piel; pero otros hacen bromas y parecen preferir a Fernando, porque es rubio. Eso a mí no me importa. Aprendí a hacer divertidos los comentarios tontos de la gente", contó la madre, a quien le es imposible disimular el orgullo que siente por sus mellizos.