Robo con golpes y amenazas en una quinta en City Bell
Dos ladrones maniataron y dejaron encerradas a la casera y su familia
Liliana Rojas estaba en la casaquinta de City Bell en la que trabaja como casera y se quedó paralizada al ver que dos desconocidos entraban a una de las habitaciones. Antes de que pudiera reaccionar, uno de los delincuentes la tomó del cabello y le clavó el caño de una pistola en la cabeza.
Poco antes, los ladrones habían reducido a la hija y a una sobrina de la mujer, y a los novios de las chicas que habían ido a cenar a la finca ubicada en las calles 23 entre 9 y 10. Ocurrió el lunes a la noche, como este diario anticipó en exclusiva en su edición anterior.
Después de maniatar y dejar encerradas a las víctimas, los ladrones huyeron con una caja fuerte digital y portátil, dinero, anillos de oro y teléfonos celulares. Uno de los presuntos ladrones fue detenido por la Policía.
"Cuando uno (de los asaltantes) entró a la habitación yo no reaccionaba. Hasta que me agarró de los pelos y me puso el revólver en la cabeza. No me dejó ni respirar. La verdad que fue una situación espantosa porque quedamos todos sugestionados", contó Rojas a este diario horas después del dramático episodio.
Todo empezó cerca de las nueve de la noche del lunes y a partir de ese momento las víctimas vivieron la peor experiencia de sus vidas. Los ladrones, que actuaron a cara descubierta, se mostraron violentos. Tenían armas de grueso calibre y golpearon y amenazaron en varias oportunidades a las personas que mantuvieron cautivas.
"Había uno que me pegó en la cara y me dejó el ojo a la miseria", contó Alejandro, novio de la hija de Rojas, y mostró el hematoma que le quedó en el rostro para confirmar su testimonio.
El sorpresivo ataque, que duró casi media hora, ocurrió en una casaquinta ubicada en una zona arbolada y calles de tierra de City Bell. En el lugar había cuatro perros que ladraron insistentemente por la presencia de los desconocidos, pero no los atacaron.
LA PESADILLA
De acuerdo al informe preliminar que maneja la policía, los ladrones saltaron por un alambrado que está pegado a una medianera y consiguieron entrar a la casaquinta por una de las puertas de la cocina que estaba abierta.
En cuestión de minutos, los delincuentes redujeron a las cinco personas que estaban en el lugar. "Me acuerdo que los perros ladraban como locos entonces me asomé por una ventana pero no los encontraba. Y en ese veo que manotearon la puerta de la cocina y aparecieron dos tipos armados", recordó Ezequiel, novio de una sobrina de la casera.
Los ladrones redujeron a Ezequiel y a su novia. También hicieron lo mismo con la casera, su hija y el novio de la chica. A todos los encerraron en una habitación y los obligaron a tirarse al piso. Los ladrones usaron cables para maniatar a las víctimas y después las taparon con sábanas.
"Preguntaban dónde estaba la plata y se pusieron como locos cuando les dijimos que nosotros no éramos los dueños, que estábamos cuidando la casa, y que no sabíamos dónde estaba la plata", recordó la casera.
SE MOSTRARON VIOLENTOS
Para las víctimas la pesadilla resultó interminable. Hubo momentos tensos, como cuando uno de los ladrones amenazó con llevarse secuestrada a una de las hijas de la casera sino le daban más plata. "Menos mal que llegamos a juntar unos 200 pesos entre todos porque se pusieron cada vez más agresivos", reconoció Rojas.
Desde la habitación donde lo dejaron encerrados, las víctimas escucharon el diálogo entrecortado de los ladrones. En un momento, les pareció que se habían ido. Pero no se animaron a levantarse.
Tras apoderarse del botín, los delincuentes decidieron emprender la retirada. La Policía atrapó a uno de los presuntos asaltantes cuando escapaba con un bulto. El detenido tiene 25 años y, según voceros policiales, descartó en la huida una caja fuerte digital que llevaba envuelta en una frazada. El supuesto cómplice todavía no pudo ser detenido.
Finalmente, efectivos de la comisaría de City Bell, a cargo del capitán Adrián Virgilio, llegaron a la casaquinta donde se concretó el violento asalto y auxiliaron a las víctimas, quienes permanecían encerradas y maniatadas en una de las habitaciones.
Ayer por la tarde, las personas que fueron reducidas por los delincuentes volvieron a recordar el dramático episodio que le tocó vivir y reconocieron que todavía tienen "miedo" porque "quedamos sugestionados".
Por este hecho, personal de la comisaría de City Bell abrió una causa caratulada como "robo calificado, privación ilegal de libertad y lesiones" con conocimiento de la fiscal Leila Aguilar.