Publicado en Edición Impresa:  Revista Domingo
 lunes | 30.04.2007  Actualizado: 02:45
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SALUD
Buscan retrasar secuelas de la artritis reumatoidea
Una enfermedad que padece poco menos de medio millón de argentinos

Un grupo de médicos argentinos estudió a pacientes con artritis reumatoidea (AR), una enfermedad que padecen más de 450.000 personas en el país, con el fin de dar con un tratamiento que retrase la llegada de las secuelas de esta patología, que pueden generar una incapacidad progresiva.

La investigación clínica, que ya lleva cuatro años, se desarrolló en nueve centros de Argentina e incluyó a 232 pacientes con AR que no respondían a terapias convencionales y que presentaban más de diez articulaciones doloridas o con signos de inflamación, la más perceptible consecuencia de ese mal.

La implementación de un tratamiento farmacológico buscó que los pacientes con AR puedan recuperar la función física y la calidad de vida de los enfermos, que fueron limitadas por la incapacidad que provoca esta patología.

La AR es una afección reumática común consistente en la inflamación del revestimiento de las articulaciones, lo que daña cartílagos, huesos, tendones y ligamentos.

PREVALENCIA FEMENINA

"Esta es una enfermedad que produce una morbilidad limitante que altera el mecanismo de vida. El paciente no puede hacer las tareas habituales, trabajar, atender su hogar, dependiendo de la severidad con que se presente la enfermedad", explicó el Dr. Guillermo Tate, especialista en Reumatología del Hospital Ramón Carrillo.

El 75% de los casos se diagnostica en mujeres, por lo que la relación es de tres a uno con respecto al sexo masculino, y se estima que en Argentina la padecen más de 450.000 personas.

SINTOMAS

La enfermedad comienza con síntomas parecidos a los de la gripe como decaimiento, dolor difuso; rigidez matinal y cansancio, pero además se manifiesta a través de un incremento en forma simétrica del tamaño de las articulaciones.

El Dr. Tate advirtió que "este proceso puede tardar semanas, meses o años, e incluso permanece de forma oligosintomática durante meses. Si se detecta en este período, el tratamiento será más efectivo, con menos lesiones articulares y óseas".

Por su parte, el Dr. José Maldonado Cocco, señaló que la AR es una enfermedad autoinmune, en la cual el propio organismo ataca a las articulaciones.

"Se ha calculado que a los cinco años de padecerla, alrededor del 70% de los pacientes tienen muchas dificultades laborales, jubilación anticipada o pensiones por discapacidad. El 80 % están discapacitados después de 20 años de enfermedad", precisó el Dr. Maldonado Cocco, quien agregó que "en algunos pacientes afectados de gravedad y por mucho tiempo, sin respuesta al tratamiento, la discapacidad puede llegar a dejarlos totalmente inmovilizados en una silla de ruedas".

TRATAMIENTO

Por ello, se impulsó el estudio clínico en Argentina que estableció las ventajas del tratamiento con un agente biológico denominado "abatacept" que permite una modificación en el curso de la enfermedad.

"En los últimos 10 años, al ir aprendiendo sobre los 'misiles' que la enfermedad arroja a las articulaciones, se empezaron a buscar medicaciones no químicas que bloquearan estos agentes agresores; durante muchos años, el tratamiento era muy pobre y la enfermedad evolucionaba delante de nuestros ojos", explicó el Dr. Tate.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT) aprobó el empleo en nuestro país del abatacept después de las pruebas realizadas durante cuatro años, pero este compuesto ya se venía utilizando en tratamientos de artritis reumatoidea en Estados Unidos y en Canadá.

En tanto, el Dr. Alberto Strusberg, ex presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, señaló que "al primer año de tratamiento, el 50 por ciento de las personas que habían recibido esta medicación (en las fases de estudios clínicos) evidenció una mejora y mostró que las lesiones radiográficas retrocedían o por lo menos no avanzaban más".

Según los especialistas, este tratamiento "reduce los signos y síntomas de la artritis reumatoidea, induce una mayor respuesta clínica, retarda la progresión del daño estructural y mejora la función física" en general.

"Este tratamiento trae esperanzas a muchos pacientes que están en situaciones complejas. Muchos enfermos no pueden trabajar por la artritis y a veces ni siquiera los toman en las obras sociales. A una cantidad importante de ellos esta medicación ya les ha cambiado la vida", dijo Strusberg.

Esta nueva medicación de tipo biológico, es decir aquellas que se obtienen mezclando proteínas humanas, posee un mecanismo de acción innovador, ya que, según señaló el Dr. Strusberg, es el "primer modulador selectivo de una señal que activa los linfocitos 'T', las células que invaden los tejidos de las articulaciones y causan la inflamación, el dolor y el daño que caracterizan a la artritis reumatoidea. Estamos cumpliendo cuatro años desde que comenzamos con estos estudios y hoy todos los pacientes que continúan siendo tratados con esta medicación están bien. Me dicen que el abanico de su vida se abrió, que en muchos casos volvieron a trabajar y que recuperaron su vida familiar".



La dieta Atkins recupera terreno

La conocida dieta Atkins, pobre en glúcidos y rica en proteínas y a menudo objeto de controversia, demostró ser más eficaz para perder peso que otros tres populares regímenes alimentarios, según reveló el estudio médico más amplio realizado en Estados Unidos en la materia.

En el grupo de 311 mujeres participantes, de entre 25 y 50 años, no diabéticas y de las cuales 70% eran blancas, un cuarto (77) que siguió durante un año la dieta Atkins perdió dos veces más kilos (4,7 kilos en promedio) que aquellas que siguieron otras tres dietas, de acuerdo a lo que indica este estudio, cuyos resultados fueron publicados por el Journal of the American Medical Association (JAMA).

Estas mujeres también registraron una mejora en su colesterol y tensión arterial en comparación con las otras, subrayó el doctor Christopher Gardner, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en California, principal autor del trabajo.

"Varios médicos, incluidos nosotros, habíamos rechazado el valor dietético de un régimen muy débil en glúcidos o al menos éramos muy escépticos, pero parece que es una buena alternativa para las personas que buscan perder peso", indicó Gardner.

CONTROVERSIA

La dieta Atkins ha sido objeto de controversia y ha dado lugar a procesos de parte de personas que afirmaban que ese régimen rico en proteínas provenientes de la carne y los productos lácteos era responsable de sus problemas cardiovasculares.

El doctor Atkins, autor del régimen, falleció accidentalmente en 2003 tras una caída, y sufría entonces de sobrepeso.

Otro subgrupo del estudio siguió el régimen conocido como Zone y bajó en promedio 1,61 kilos. Esta dieta busca lograr un equilibrio en el aporte de glúcidos, grasas y proteínas, en proporciones de 40%, 30% y 30%, respectivamente.

Quienes se sometieron al régimen Ornish, elevado en glúcidos y bajo en grasas, por lo tanto fundamentalmente vegetariano, perdieron en promedio 2,18 kilos.

Finalmente, las personas que adoptaron los principios dietéticos del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) bajaron 2,59 kilos en promedio. Este régimen, denominado LEARN, contiene una dosis muy elevada de glúcidos (frutas, legumbres y cereales completos) y baja en grasas.

REGIMEN SIMPLE

Según el doctor Gardner, el éxito del popular régimen Atkins puede explicarse por varios factores, entre los cuales está su simplicidad, con su mensaje principal de "evitar todos los glúcidos".

Esta dieta apunta a uno de los mayores problemas planteados por los hábitos alimentarios en muchos países y que es causa de obesidad: el aumento del consumo de azúcares y harinas refinadas.

El régimen del Dr. Atkins recomienda también beber más agua y menos gaseosas, indicando que de esa manera se absorbe una cantidad menor de calorías, añadió el médico.

La eficacia de este régimen podría también residir en el hecho de que es rico en proteínas que, por la misma cantidad de alimentos, "sacían más el organismo que los glúcidos y las grasas, lo que hace que las personas coman menos", explicó el Dr. Gardner.

Un estudio realizado a 160 personas, hombres y mujeres de 22 a 72 años que sufrían de sobrepeso, publicado en 2005 comparaba cuatro dietas, entre las cuales Atkins, Zone, Ornish y "Weight Watcher". Los resultados no habían mostrado diferencias entre ellos. Todos habían generado una pérdida modesta de peso, pero a diferencia de este último estudio, financiado por el Instituto Nacional de la Salud (NIH) de Estados Unidos, las personas no fueron controladas y se les dejó en libertad de elegir la intensidad de su régimen.

Para la dietista Jacqueline Eberstein, durante mucho tiempo colaboradora del doctor Atkins, "estos resultados alivian años de trabajo" y "se contraponen al escepticismo de las autoridades federales, de la medicina y de la industria agroalimentaria".


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