Publicado en Edición Impresa:  La Provincia
 viernes | 06.07.2007  Actualizado: 12:38
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Máximas medidas de seguridad y duros contrastes en el auditorio


Con estrictas medidas de seguridad, que incluyeron detectores de metales, vallados, triple control de credenciales, así como un biombo de blíndex y chaleco antibalas para el imputado, se desarrolló ayer, sin incidentes, la primera jornada del juicio oral y público, en los tribunales federales de La Plata, al ex capellán policial Cristian Von Wernich (ver aparte detalles de la audiencia).

Organismos de Derechos Humanos y de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), bajo la consigna "La impunidad tiene cura", se movilizaron, desde las 8 de ayer hasta los tribunales federales de La Plata, para seguir el debate.

Muchos militantes de esas organizaciones permanecieron en el exterior del edificio de los tribunales, con pancartas y banderas y entonando cánticos.

Media hora antes, Von Wernich ya había ingresado a los Tribunales, para evitar "escraches" y eventuales incidentes.

Hubo, sin embargo, en ese marco un episodio violento contra un joven que pasaba por el lugar y que, según denunció, no tenía "nada que ver" con ninguno de los sectores involucrados en el juicio. De acuerdo a la presentación del vecino, éste fue "confundido con alguien", agredido y duramente golpeado por un grupo de manifestantes, motivando la intervención policial.

CHALECO ANTIBALAS Y BLINDEX

A las 11,30, custodiado por el Servicio Penitenciario Federal y con chaleco antibalas puesto, el sacerdote ingresó al recinto de audiencias y se acomodó, al lado de sus abogados defensores -Martín Cerolini y Marcelo Peña- en el interior de un "corralito" de vidrio blíndex, ubicado especialmente para evitar posibles ataques en este juicio en el estrado de la sala, ubicada en el primer piso del de los Tribunales Federales de 8 y 50.

Von Wernich, el primer acusado de la Iglesia católica en nuestro país por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar entre 1976 y 1983, se acomodó el cuello sacerdotal, sus anteojos y escuchó detenidamente las acusaciones en su contra.

MADRES DE UN LADO, PANDO DEL OTRO

En la primera jornada del debate estuvieron presentes el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde; su par bonaerense, Edgardo Binstock; y los dirigentes políticos de izquierda Luis Zamora y Patricia Walsh.

Las primeras filas de la sala fueron ocupadas desde muy temprano por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

En el ala izquierda del recinto, destinado a invitados del imputado, en tanto, se ubicó en la primera fila Cecilia Pando, esposa del destituido mayor Rafael Mercado y activa defensora de los militares que actuaron durante la represión.

LA MANIFESTACION EN LA CALLE

Tras concentrarse frente a las escalinatas de los Tribunales, los manifestantes hacían escuchar sus pedidos a través de un altavoz colocado en el techo de una camioneta, lo que posibilitaba que sus consignas se oyeran desde el interior de la sala de audiencias.

La situación quedó evidenciada cuando Von Wernich contestaba preguntas del Tribunal y, con un gesto en su oído, pidió que se eleve el audio del interior de la sala porque no escuchaba la requisitoria de los jueces.

En ese momento, los manifestantes alertados de que Von Wernich podía declarar, gritaban a viva voz con una intensidad que se escuchaba perfectamente en la sala: "Asesino".

Las columnas apostadas en el exterior del edificio también pidieron por la aparición de Jorge Julio López, el testigo del juicio contra Miguel Etchecolatz, que está desaparecido desde hace nueve meses.


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