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lunes | 03.09.2007 Actualizado: 03:44
El deporte, con el corazón herido
Tres casos registrados en pocos días renovaron el debate en torno a la medicina preventiva en el deporte de alta competencia. La muerte del zaguero del Sevilla Antonio Puerta tras sufrir un infarto en pleno campo de juego, la sorpresiva lesión coronaria que llevó al puma Martín Gaitán directo desde la cancha a un quirófano en Gales donde le salvaron la vida y el deceso repentino del futbolista de zambia Chaswe Nsofwa durante un entrenamiento del club Israelí donde milita, tiñeron de sombras la crónica deportiva e instalaron fuertes interrogantes sobre los controles médicos que reciben los deportistas de élite. Los especialistas aseguran que muchos de estos eventos son prevenibles. E instan a mejorar las medidas de control y de respuesta ante las emergencias.
Tres acontecimientos inesperados, conmovedores, alcanzaron para convertir a los últimos días en una etapa negra para el mundo del deporte de alta competencia. La muerte de Antonio Puerta, zaguero del Sevilla de España, que se descompensó en un partido de la liga española y tres días después dejó de existir en un hospital; la descompensación y posterior operación del rugbier Martín Gaitán, quien debió ser intervenido de urgencia para salvarle la vida tras descomponerse por una lesión coronaria jamás antes detectada y la muerte del jugador de zambia Chaswe Nsofwa durante un entrenamiento en Israel, devolvieron al centro de la escena el debate en torno a los controles médicos preventivos que reciben los deportistas de élite. La polémica también alcanzó a aspectos tales como el grado de previsibilidad que tienen los llamados casos de muerte súbita y las medidas que deberían tomarse para responder con celeridad y eficacia ante estos episodios en los estadios.
Los hechos relatados no son los únicos en su tipo. Se suman a una larga lista de eventos cardíacos y cerebrovasculares que aparecen de repente y muchas veces con consecuencias fatales en los campos de juego (ver aparte).
Un informe difundido por la Federación Española de Medicina del Deporte en el marco de la conmoción ocasionada en España por la muerte de Puerta indica que en ese país 180 deportistas murieron por muerte súbita entre 1995 y 2006, lo que hace un promedio de 16 muertos al año.
Las cifras demuestran que se trata de un problema presente desde siempre, pero que parece potenciado por la globalización y el poder de la televisión, que ha hecho que muchas de esas muertes, como la del jugador camerunés Marc Vivien Foe, fueran transmitidas en directo, con su carga de sorpresa y dramatismo.
Cada uno de estos episodios disparan la polémica alrededor de los controles médicos que reciben los deportistas de élite, el papel que juegan en esas crisis las presiones que caracterizan a la extrema competitividad del deporte profesional y hasta la infraestructura con la que cuentan clubes y estadios para responder ante estas emergencias.
UN BALANCE PREOCUPANTE
El balance de esos debates es por lo menos preocupante: hay especialistas que admiten que entre el 30 y el 50% de los casos de muerte súbita en el deporte son prevenibles, aunque en general se dice que existen lesiones sumamente difíciles de detectar aún con los estudios más sofisticados.
Con todo, no dudan en considerar insuficientes a las medidas que hoy se toman para prevenir este tipo de crisis y a los análisis a los que son sometidos los deportistas.
Del mismo modo, entienden que los sitios donde se practican deportes están poco o nada equipados para afrontar crisis de este tipo y falta en ellos gente capacitada para ofrecer respuesta ante una emergencia.
"En el mundo del deporte muchas veces se confunde traumatología con medicina. Se considera que un deportista se realiza estudios periódicos cuando sólo se hace estudios traumatológicos y los médicos que están en la cancha suelen ser traumatólogos", dice por caso Osvaldo Cid, presidente de la Sociedad Platense de Medicina del Deporte y miembro de la Federación Argentina de Medicina del Deporte.
Lo que los especialistas descartan es que el alto grado de exigencia de la competencia deportiva funcione como desencadenante de estos eventos.
"Esa presión puede generar estados de estrés, pero de ningún modo desencadenar este tipo de crisis, que por lo general obedece a causas congénitas en menores de 35 años", afirma el psiquiatra Miguel Russo, que trabaja con el deporte amateur de Estudiantes de La Plata.
POR QUE
Deporte y salud son palabras que suelen ir de la mano. Y eso suma sorpresa y dramatismo a los casos en los que atletas de primera línea, hipercontrolados, jóvenes y en apariencia saludables, se descompensan, se desvanecen y hasta mueren en los campos de juego en medio de la práctica deportiva.
Los especialistas conocen al fenómeno como "muerte súbita en el deporte" (MSD). Según los datos manejados por Vicente Paús, director médicos de la Clínica del Deporte y ex jefe médico de Gimnasia y Esgrima de La Plata, hay una proporción considerada mínima de casos de muerte súbita en el deporte profesional. De 7 hombres y una mujer por cada millón de atletas.
La incidencia de la muerte súbita es mayor en los deportistas que en los no deportistas, según los datos publicados por la revista Apunts, del Consel Cataá de l'Esport, que indica que la relación es de 1,6 muertes por cada 100.000 individuos entre los que practican deportes y una de 0,75 por 100.000 en los que no lo practican.
¿Se pueden prevenir estos eventos, generalmente cardíacos y muchas veces fatales? Las opiniones de los especialistas difieren. Algunos aseguran que es muy difícil hacerlo, porque aún los más rigurosos estudios no siempre garantizan la detección del síntoma que derivará en la muerte súbita del deportista. Otros aseguran que puede anticiparse en un porcentaje que varía entre el 50 y el 30% de los casos. Todos coinciden en que es necesario incrementar los estudios que se hacen a los deportistas, hoy insuficientes, para ampliar la posibilidad de detección de potenciales problemas.
Se estima que entre el 74 y el 94% de las muertes no traumáticas ocurridas durante la práctica deportiva se deben a problemas cardíacos indetectados. El resto deriva de aneurismas o alteraciones vasculares cerebrales.
En el caso de las cardíacas, en los mayores de 35 años se producen a partir de problemas aterioescleróticos, mientras que en los menores de esa edad obedecen a problemas congénitos. Es el caso, por ejemplo, de Puerta, que sufrió una miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, una alteración genética del músculo cardíaco que más tarde le provocó la muerte.
Para Osvaldo Cid, el elevado impacto que tienen estos episodios que se registran en el deporte tiene mucho que ver con su trascendencia mediática. Sin embargo ni ese factor alcanza para que después de la muerte de Puerta y la operación de Gaitán, hayan arreciado las consultas sobre medidas de prevención en la Federación Argentina de Medicina del Deporte.
"Estos sucesos tienen un efecto pasajero. Pasan unos días de conmoción y después todo vuelve a la normalidad", dice apesadumbrado Cid, que reconoce que esa 'normalidad' deja mucho que desear en materia de prevención.
Para el especialista, los casos que pueden derivar en muerte súbita son "muy difíciles de detectar".
"Hay veces que ni las autopsias de los muertos súbitamente en prácticas deportivas permiten determinar las causas del deceso, que siempre radican en un problema cardíaco o cerebrovascular, muchas veces congénito. Lo que se puede es hacer más estudios para ampliar las posibilidades de detección", dice Cid.
Es que el profesional reconoce que hay un déficit muy grande en esa materia en el deporte profesional.
Muchas veces, asegura, los aptos médicos de los deportistas son meramente traumatológicos y no cardiovasculares. Y un control adecuado de un deportista debería incluir análisis periódicos de laboratorio, exámenes clínicos y un estudio cardiovascular que no sólo contemple electrocardiogramas o electroergometrías -que miden la respuesta eléctrica del corazón-, sino también ecocardiogramas capaces de estudiar su capacidad, estructura y funcionalidad vascular."Esto se debería hacer, pero normalmente no se hace", reconoce Cid.
FALTA DE EQUIPAMIENTO, INFRAESTRUCTURA Y CAPACITACION
Pero no es la única deuda que tiene el deporte de alta competencia con el tema. También se destaca que muchos campos de juego carecen de la infraestructura para responder a un episodio de esta complejidad.
En ese sentido, los especialistas destacan que faltan espacios específicos donde responder a emergencias de este tipo, equipos como desfibriladores -que pueden evitar que un episodio cardiovascular inesperado tenga un desenlace fatal- y personal capacitado para dar respuesta.
La muerte de Puerta operó en este sentido llevando a la propia FIFA a disponer que en las próximas eliminatorias sudamericanas para el Mundial del 2010 se instalen salas de reanimación en los estadios donde se jugarán los partidos.
Pero las ideas preventivas de los especialistas no terminan ahí. Con la muerte de Puerta fueron muchos los que salieron a recomendar que los propios protagonistas de un espectáculo deportivo -jugadores, capitanes de equipo, árbitros- sean capacitados en primeros auxilios y técnicas de reanimación. Un curso que demanda una semana de asistencia. Y que permitiría salvar más de una vida.
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