Publicado en Edición Impresa:  La Ciudad
 domingo | 06.04.2008  Actualizado: 06:30

Pymes informáticas, un boom en La Plata
Crecen en la Ciudad estos pequeños emprendimientos

Estaban cansados de trabajar en relación de dependencia y en empresas que no les daban la perspectiva de crecimiento personal y profesional como la que soñaban tener. Corría 2005, lo peor de la crisis había pasado, la economía estaba reactivándose y muchas empresas necesitaban actualizar sus sistemas informáticos.

El nicho estaba claro. Y cuatro platenses decidieron ocuparlo. Venían de distintas disciplinas, pero todos trabajaban en el desarrollo de software. Fundaron BST, una Pyme informática que empezó funcionando en una oficina prestada, con máquinas y muebles prestados. Hoy, exportan desde la Ciudad sus servicios a la Unión Europea, Estados Unidos y Uruguay.

Para Federico Wallas y Daniel Zubik, dos de los socios fundadores, el presente está marcado por el desafío de hacer un producto de calidad para insertarse definitivamente en el mercado "grande" de la programación y el software. "Ahí estamos. Por lo pronto, lo que ganamos lo invertimos acá", revela Zubik.

BST y Asociados -que hoy cuenta con tres socios y cuentas que les permiten generar un margen de ganancia para seguir creciendo- no está sola en esa pelea. De hecho, integra una red con otras tantas empresas platenses del mismo rubro y que nacieron con el mismo espíritu. El Distrito Informático La Plata (DILP) se creó, justamente, para agruparlas.

Es que desde la salida de la crisis a esta parte, en la Ciudad han surgido decenas de firmas ligadas a la producción de software que nutren un mercado en plena expansión.

Son, como a muchas de ellas les gusta definirse, una suerte de pymes informáticas: emplean entre 5 y 15 personas, se dedican a uno o dos productos específicos y funcionan a pulmón. Pero todas cultivan el sueño de pegar el gran salto.

Tienen, además, otro rasgo en común: una relación fluida con la Facultad de Informática de la UNLP, con quienes comparten proyectos e iniciativas y de donde se nutren para abastecerse de recursos humanos. Muchos de quienes crearon estas empresas salieron de esas aulas y hoy buscan ahí mismo a chicos para trabajar.

DESARROLLO PLATENSE

La Plata es, junto a Tandil y Mar del Plata, el distrito que más aporta para que Buenos Aires ya esté posicionada como la región que más emprendimientos ligados al software concentra en el país después de la capital federal.

El fenómeno está directamente ligado con lo que genera la UNLP, la Universidad de Mar del Plata, la del Centro (en Tandil) y la del Sur (en Bahía Blanca), donde se dictan carreras de Informática a las que asisten unos 11 mil estudiantes.

La vinculación con la UNLP les permite a las pymes platenses contar con una ventaja importante. A diferencias de otros rubros empresariales ligados a la producción y que se abastecen de recursos humanos formados en las ciencias duras, las firmas de Informática de la Ciudad no parecen tener problemas para nutrirse de personal bien calificado. Un enorme ejército de estudiantes de la UNLP nutre en forma permanente esa necesidad.

Claro que no siempre pueden retenerlos. "Esa es otra historia", dicen algunos de los fundadores de empresas. "Es que, como está el mercado laboral hoy en este sector, se nos hace difícil competir con las firmas más grandes, que les pagan a chicos de segundo año de la facultad sueldos de entre 2.500 y 3 mil pesos", detallan.

Zubik, de BST, reconoce que el tema de la escala de estas empresas a veces juega a favor pero otras, en contra. "Las grandes firmas están sacando a mucha gente de la Universidad para meterlos en pasantías y les paga sueldos muy altos, con los que nosotros no podemos competir. A nosotros, formar a un chico para que pueda ser productivo nos lleva entre dos o tres meses. Y no estamos en condiciones de afrontar sueldos como los que les ofrecen las empresas más grandes", dice.

"Entre las empresas más chicas hicimos como una especie de 'pacto de caballeros' para no robarnos los recursos. Pero nos resulta difícil retenerlos cuando en la ecuación se mete una más grande", agrega.

Pero no sólo actúan como pasantes o como empleados que hacen sus primeras armas en el mercado laboral. De alguna manera, los estudiantes de Informática que están próximos a recibirse, o los que ya lo hicieron, son protagonistas de este fenómeno del surgimiento de pequeñas y medianas empresas de software en la Ciudad.

DEL AULA A LA EMPRESA

También nacida en La Plata y también dentro del rubro de servicios informáticos, la empresa Angras tiene una historia y una trayectoria de crecimiento que la hermana, en muchos puntos, a BST.

Angras surgió de la cabeza de un grupo de amigos egresados de la carrera de Informática de la UNLP con la idea de crear una empresa de software y con varios años de experiencia trabajando en otras firmas o en el sector público. "Arrancamos en el 2000, trabajando en un producto para la gestión centralizada de puntos de venta. Desde ahí construimos una plataforma que nos sirvió para acceder a muchas industrias y comercios", cuenta Felipe Morales, uno de los socios fundadores.

La vida, dice, los fue llevando por distintos caminos. Siguieron trabajando básicamente con locutorios y prestatarias. De a poco, los socios fueron convirtiendo el trabajo en la empresa de part time a full time y se fueron incorporando otros empleados.

"Hoy, tenemos presencia en distintos países de América Central y el Caribe", apunta.

Para Morales, haber nacido y crecido en La Plata les aporta a las empresas como la suya una suerte de sello especial que está marcado por el vínculo constante y fortalecido con la Universidad.

"Esta es una ciudad netamente universitaria, y no por casualidad los grandes polos informáticos se formaron y desarrollaron en este tipo de centros urbanos", detalla.

Pero además, agrega, hay otros aspectos de La Plata que también benefician el desarrollo y expansión de las pymes informáticas. "Hay una buena convivencia entre el Estado, que actúa como socio facilitador, el sector universitario y el académico. Además, el hecho de que se concentren en la Ciudad mucho de los lugares que requieren profesionales en el área de informática y productos y servicios del rubro también ayuda".

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Federico Wallas, uno de los socios fundadores de la empresa Anras, en su lugar de trabajo. El sello distintivo de las pymes informáticas platenses es el trabajo a pulmón
Federico Wallas, uno de los socios fundadores de la empresa Anras, en su lugar de trabajo. El sello distintivo de las pymes informáticas platenses es el trabajo a pulmón
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