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 viernes | 09.05.2008  Actualizado: 17:35

El arte de cultivar árboles pequeños
Los bonsái requieren de constantes cuidados que les permiten vivir más años que sus congéneres naturales. Sepa cómo regarlos, podarlos y trasplantarlos

Que un árbol en miniatura crezca de forma correcta y goce de una larga vida depende en gran medida de las atenciones que le brindemos. Por ello, además de las labores de trasplante, riego y abonado, debemos modelarlo con la poda y vigilar de cerca las plagas o enfermedades que puedan afectar a su salud.

Bonsai es un vocablo japonés de origen chino (pen sai), que significa literalmente árbol en bandeja. Es una forma de cultivo milenaria que los monjes budistas propagaron por todo Asia y que prendió con especial fuerza en Japón.

En Europa empezó a desarrollarse durante el siglo pasado, a principios de los años 70. Aunque su carácter místico y filosófico se ha ido diluyendo, el auténtico bonsái sigue considerándose una obra de arte.

Hoy en día conocemos numerosas especies de árboles que pueden convertirse en bonsái. Pero cabe destacar que hasta hace unos años las miniaturas de interior no existías, se trata de un invento reciente surgido para satisfacer a una demanda concreta.

Así se ha empezado a cultivar como bonsái algunas especies tropicales como ficus, araucarias o cycas, que se pueden tener dentro de la casa, al menos durante los meses de invierno. Si se le quiere ofrecer un lugar preferente, debe estar siempre alejado de la calefacción o de cualquier fuente directa de calor.

ARBOLES JOVENES

Se llama prebonsai a los árboles jóvenes cultivados en macetas pequeñas que, con el tiempo y los cuidados necesarios, pueden convertirse en verdaderos bonsais. Para un principiante representan la forma más fácil y económica de iniciarse en este cultivo.

Obtener un bonsái por medio de semillas es un proceso largo y complicado que se recomienda sólo a quien tenga ya una cierta experiencia. Otra posibilidad es comprar un árbol pequeño en el vivero y empezar a tratarlo como bonsái. Lógicamente no sirve cualquier planta, debe ser una especie leñosa capaz de desarrollar un tronco sólido y adquirir formas variadas.

Pinos, arces, manzanos, abedules y espinos son árboles resistentes que aguantarán los errores lógicos de un principiante. Pero también puede atreverse con abetos, acebos, alisos avellanos, cerezos, enebros o bojes.

Existen cinco estilos básicos, inspirados en las formas que crea la propia naturaleza: vertical formal (chokkan), como los árboles que crecen en valles y llanuras; vertical informal (moyogi), representa a los que crecen sobre un terreno accidentado, es el más fácil de conseguir por lo tanto el más popular. El estilo inclinado (shakan), recuerda a los árboles que crecen en las laderas y acantilados sometidos a la acción del viento. Y por último, los estilos cascada (kengai), y semicascada (han-kengai), inspirados en formas adquiridas en precipicios y desfiladeros, se caracterizan por crecer hacia abajo. Todos ellos tienen en la práctica, múltiples variaciones.

LA TIERRA

La tierra que nutre al bonsái es muy escasa y sin embargo, debe proporcionarle alimento sino también estabilidad. Aunque en el mercado existen mezclas especiales para bonsái, muchos aficionados prefieren preparar su propia mezcla.

Una fórmula básica adecuada para la mayoría de las especies debe contener: una tercera parte de arena, otra de tierra de jardín y una última de turba.

CUIDADOS

El bonsái es un cultivo muy especial, al que es preciso ir modelando poco a poco. Aparte del riego y rociado de las hojas, que se debe realizar con mucha regularidad, exige otras labores más esporádicas, como trasplante, abono, recorte de raíces, alambrado de ramas, entre otras.

Estas tareas las puede realizar uno mismo con la ayuda de un buen manual y herramientas adecuadas, o se pueden encargar a un profesional.

En principio no existe ni bonsái ni plantas de interior, en la naturaleza no existe el interior, por lo tanto sólo existen condiciones de interior que son favorables a determinadas plantas, esto mismo ocurre con algunos bonsais, como ficus, olivos, jazmín, aralia, etc., de todos modos aunque se los ubique en interior necesitan de abundante luz natural.

Para las demás especies es recomendable ubicarlas a pleno sol excepto en verano, cuando es conveniente resguardarlas a la sombra de otra planta o con un tejido de media sombra.

En cuanto al riego, lo más importante a tener en cuenta es que el agua debe llegar hasta las raicillas más finas que se encuentran en el fondo de la maceta. Para lograrlo, hay que regar profundamente hasta que salga por los agujeros de drenaje.

Con respecto a la poda, la aérea puede hacerse en cualquier época del año, con una herramienta bien afilada, de modo tal que se conserve la armonía del bonsái. En tanto, la poda de raíces es conveniente hacerla a finales del invierno y el procedimiento consiste en cortar hasta una tercera parte de la masa radicular.

Finalmente, debemos tener en cuenta que junto con la poda radicular se puede hacer el transplante, para ello conviene usar tierra negra de humus o de lombriz.

En las vacaciones se aconseja dejarlo en buenas manos puesto que por su propia naturaleza, y por la escasez de tierra que admiten las bandejas, los bonsái no se pueden abandonar más de 6 u 8 días.

UN POCO DE HISTORIA

El el arte de cultivar bonsáis nace en China como objeto de culto para los monjes taoístas y luego se difunde en Japón. Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.

Durante siglos la posesión y el cuidado de los bonsái estuvo ligado a los nobles y a las personas de la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podían conservar un árbol en maceta tenía asegurada la eternidad, así fue como los monjes disponían los árboles pequeños en vasijas a lo largo de las escaleras de los templos y hasta eran fuente de adoración.

En el sur de China el arte del bonsái consistía en transmitir todas las características de un árbol desarrollado en la naturaleza a un árbol pequeño cultivado en maceta. Se buscaba reproducir estos árboles según los existentes en las altas montañas por lo cual utilizaban sólo especies que existían en los montes y que ya poseían formas especiales en su intensa lucha contra las adversidades climáticas.

Asimismo se empiezan a incorporarle técnicas más complejas, ya se utilizan más especies, y no sólo las que poseen a mano, sino que son traídas de lugares lejanos.

Recién durante el siglo XX el bonsái llega a manos de todos los humanos que deseen adentrarse en su arte, y ya con una disciplina bien estructurada.

DECO CONSEJOS

El riego logra hacer tres cosas para su bonsái.

- Primero, y lo más obvio, le provee de H²O a su árbol.
- Segundo, el agua que fluye a través del suelo lleva los nutrientes que la planta necesita y limpia el exceso de sales que de otra manera se acumularían.
- Tercero, y menos obvio, el flujo de agua expulsa los viejos y ya utilizados gases que se encuentran en el suelo y atrae una nueva y fresca atmósfera.

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