Publicado en Edición Impresa:  Revista Domingo
 domingo | 11.05.2008  Actualizado: 15:44

After Office

Por IRENE BIANCHI

Yo googleo, tú googleas

- Che, aquí alguien huele a lavandina.

- Uy, disculpen. Debo ser yo. ¿Tanto se nota?

- ¿Seguís con la manía de la limpieza, Elbita? ¿No tendrás un TOC?

- Un toco de bolonquis, eso es lo que tengo.

- No, Elbi. Hablo de un Trastorno Obsesivo Compulsivo, como los de Jack Nicholson en "Mejor Imposible".

- Lo que pasa es que leí que los teclados y el mouse de la PC juntan más bacterias que el asiento del inodoro. Hasta "escherichia colli". Un asquete.

- Pero no es cuestión de echarles lavandina, bestia. De vez en cuando, tenés que dar vuelta el teclado y sacudirlo. Hay líquidos especiales, o podés pasarle alcohol con un pañuelito.

- Probé, pero se me borraron todas las letras. Las tuve que dibujar con liquid paper.

- Qué animal.

- Eso no es todo. Parece que el calor del motor de la CPU atrae a las cucarachas y otra fauna diminuta.

- Al final, la PC es peor que una letrina.

- ¿Ven? Ustedes que se burlan de mí porque sigo fiel a mi Olivetti Lettera 22. Será viejita pero no me trae ninguno de esos problemas.

- A mí me preocupa un aspecto más sutil y solapado de la compu. La filósofa francesa Barbara Bassin, que vino a presentar su libro "Googléame: La segunda misión de Estados Unidos" en la Feria del Libro, sostiene que el buscador "Google" se ha convertido en el Gran Hermano de los usuarios.

- ¿Por qué? Si es re útil. Yo lo adoro. Te metés y encontrás de todo.

- El tema es que él también se mete en tu casa y en tu vida. Conoce tus hábitos, tus gustos, tus necesidades, tus deseos, tu perfil de consumidor, de acuerdo a lo que cliqueás. Nos conoce mejor que nosotros mismos.

- Entonces, ¿es como un espía?

- Y tampoco es la Verdad absoluta. No es el "Gran Dios Google". Hay que tomarlo todo con pinzas y no perder el sentido crítico.

- Cuando la limosna es grande, hasta el Santo desconfía, ¿no?

- Qué limosna ni limosna. Yo la banda ancha la garpo religiosamente.

- Pensar que por internet podés comprar un analítico secundario legalizado por $900; un diploma terciario por $3.000, y un "honoris causa" por quince lucas. ¡Es un vivalapepa!

- Peor los adolescentes, que se avivan "on line". Antes, una le preguntaba a alguna prima más grande, alguna tía joven y piola. Ahora no hace falta.

- Pero no vas a comparar, Delia. Es mucho más frío.

- Cómo se ve que nunca te metiste en una página "hot", Azucena. ¡Otra qué frío! ¡Terminás en llamas, te lo aseguro!

- No sé. Yo me quedo con el misterio de lo prohibido, la charla a escondidas con tu mejor amiga a la hora de la siesta, los cachetes sonrojados, las palmas de las manos transpiradas, el cuchicheo sobre temas tabú de nuestra adolescencia. Tenía otro encanto, otra fascinación.

- Puede ser, pero bien que llegamos a nuestra "primera vez" con cero información, porque nuestros viejos sentían más vergüenza que nosotras.

- Chicas, no cuenten plata delante de los pobres. No se olviden que yo todavía soy virgen.

- Uy, cierto. Perdón. Brindemos por nuestra Wanda Nara. Chin, chin!
airinbianchi@yahoo.com.ar

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