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domingo | 11.05.2008 Actualizado: 00:32
Hay salida de capitales y apenas ingresan a cuentagotas
Los fondos que ingresan lo hacen para comprar empresas devaluadas
El mercado cambiario se muestra en estos días muy fluido, con compras de dólares por parte de particulares ante la incertidumbre por el paro del campo y la inflación, liquidaciones de bonos debido a temores de un incumplimiento en ciernes en que podría incurrir el Gobierno y ventas netas del Banco Central de más de u$s 100 millones por jornada para evitar una devaluación. El balance de divisas viene dando negativo. Según el último dato conocido, el mes pasado salieron 1.300 millones de dólares netos. Si bien en la semana la tendencia pareció amortiguarse e ingresaron más dólares de los que salieron.
Este mayor flujo de divisas externas orientadas al aparato productivo nacional no ha sido para nada favorable al país
Todas esas decisiones al mismo tiempo, en una plaza cuya principal característica es la especulación, no definen una tendencia per sé, como sí lo hacen los datos oficiales de inversión, que en el primer trimestre del año mostraron un alza de 20,9%, el registro más alto de los dos últimos años, aunque la característica de este comportamiento haya sido la compra extranjera de empresas nacionales, aprovechando la diferencia cambiaria del peso respecto del euro y otras monedas fuertes.
El contexto regional en que se ubica este mayor flujo de divisas externas orientadas al aparato productivo nacional no ha sido para nada favorable al país, según se desprende del informe sobre inversión externa directa elaborado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL): sólo mejoró el año pasado 14%, un poco más que Nicaragua y la República Dominicana, cuando en todo el continente registró un récord de 105.925 millones de dólares, 46% más que el año previo.
El crecimiento de la economía en la región y una firme demanda de recursos naturales a nivel mundial determinaron el récord del 2007. Aunque ambos factores alcanzaron de lleno a Argentina, la respuesta global de las inversiones no tuvo el correlato que en vecinos que aplican un modelo muy distinto al que siguen los Kirchner.
La explicación de que nuestro país no haya estado en ese ranking de preferencias debe buscarse en la preeminencia en esas cifras relevadas por CEPAL que tuvieron las empresas transnacionales y en su búsqueda de nuevos mercados para aprovechar el mayor consumo local de bienes y servicios, en medio de un dinamismo de la demanda mundial.
Según el organismo, los principales inversionistas en América Latina fueron Estados Unidos, los Países Bajos y España, todos ellos con bastantes dificultades para el equilibrio de sus negocios en Argentina. Así, no extrañó que el principal país receptor de inversión extranjera directa en el 2007 haya sido Brasil, seguido por México, Chile y Colombia, los cuatro que explican gran parte del incremento ingresado. Sin embargo, "sólo Brasil recibió 15.000 millones de dólares más (un aumento de 84%) de inversión en 2007 que en 2006", justo en coincidencia con la instancia de calificación de investment grade que se gestara entonces y se concretará este año.
"A diferencia del máximo registrado en 1999 (de 89.000 millones de dólares), la inversión que ingresó a la región en 2007 no está vinculada a privatizaciones", según el organismo. "Pese al mayor volumen de inversión extranjera directa y al creciente nivel de inversiones en una variedad de industrias (...), la región aún dista mucho de lograr sus metas en cuanto al fortalecimiento de la capacidad y a la instauración de un entorno institucional propicio para aprovechar al máximo todo el impacto de la actividad", según la CEPAL.
Las aparentes contradicciones en el movimiento de los capitales dentro de la Argentina, con inversores de otras latitudes que se muestran más propensos a poner algunas fichas en el país, e inversores y ahorristas locales que prefieren renunciar a emprendimientos dentro del territorio o al menos mantenerlos activos en el mercado de capitales y financiero, para resguardarlos en otras economías, tienen al menos dos explicaciones. Por un lado, las fuertes apreciaciones que acusaron en los últimos tiempos las monedas de diversas naciones, como de Europa, Brasil y Chile, por mencionar sólo algunos casos, respecto del dólar y por extensión frente al peso argentino, tornaron singularmente atractiva la adquisición de empresas locales con esas divisas.
INFLACION
Por el otro, la aceleración de la inflación y la extensión de la política de precios administrados, junto a medidas tendientes a financiar el creciente gasto público con el aumento de los impuestos, en medio de la incertidumbre financiera internacional que persiste desde el comienzo del segundo semestre de 2007, reavivaron la clásica inclinación de parte de muchos de los grandes tenedores de capitales a resguardar parte de sus excedentes en la adquisición de activos en el resto del mundo, incluidos el dólar.
El flujo de capitales del exterior puede mantenerse a condición de que se aliente la generación de riqueza sin intervención del Estado en la estructura de costos y precios, y al mismo tiempo se mantengan las reglas de juego en materia tributaria. Justamente lo contrario de la tendencia que perfila el gobierno de Cristina Kirchner, justo con la crisis con el agro como su demostración más fehaciente.
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