Publicado en Edición Impresa:  Séptimo Día
 domingo | 11.05.2008  Actualizado: 01:20

LA PROVINCIA
En alerta rojo

Por MARISA ALVAREZ

La fuerza y el clima de extrema tensión con que volvió la crisis del campo puso en alerta roja a las instituciones gubernamentales de la Provincia.
abre comillasGrupos de productores hostigaron con insultos a consejales oficialistas de olavarría y Junín, para exigirles que se hagan cargo de sus reclamos y los planteen en la Casa Rosadacierra comillas


Es que el fracaso de las negociaciones y el reinicio de las hostilidades vino a demostrar que, como se venía señalando aquí, los peores pronósticos de los dirigentes del interior de la Provincia se cumplieron. Los productores rurales cambiaron de táctica y la apuesta al desabastecimiento fue reemplazada por la presión personal sobre los intendentes, los concejales, los legisladores y todos los políticos con responsabilidades o influencias en cada distrito.

Para los dirigentes que ostentan esos roles y son opositores al kirchnerismo la situación será relativamente más liviana, aunque en sus pueblos los productores y el resto de los vecinos también les exigen participación y acciones en su defensa.

Pero la situación es particularmente complicada, grave podría decirse, para los intendentes, concejales y legisladores del oficialismo, peronistas y radicales y vecinalistas de la Concertación que, por lo demás, son mayoría en el interior bonaerense.

BOTONES DE MUESTRA

En estos primeros días de retorno de la protesta agropecuaria ya hubo algunas muestras de cómo funcionarán las cosas. Grupos de productores hostigaron con insultos a concejales oficialistas de Olavarría y Junín, para exigirles que se hagan cargo de sus reclamos y los planteen en la Casa Rosada. Pero los intendentes de decenas y decenas de distritos saben que esos episodios fueron apenas el arranque de un proceso y que en las próximas jornadas serán ellos el blanco de esa demanda de "mediación".

En este contexto y con esas perspectivas, los oficialistas del interior con responsabilidades institucionales alimentan un terror, una bronca, un temor y un problema.

VERBO DIFICIL DE CONJUGAR

El terror devino de una frase que, según corrió como reguero de pólvora en el kirchnerismo, pronunció Néstor Kirchner cuando el gobierno nacional dejó caer la tregua sin acuerdos. "Al campo vamos a aniquilarlo", dicen que dijo. ¿Qué quiso decir?, se preguntan los referentes del peronismo en cada pueblo bonaerense, que ya arrastran un dilema de significado con el verbo "aniquilar" desde que figuró en el decreto que firmó Italo Luder, durante el gobierno de Isabel Perón, para ordenar qué hacer con la guerrilla subversiva.

Aniquilar: "reducir a la nada, destruir por entero", dice el diccionario, y la definición tampoco los tranquiliza, en la medida que ésa sería la decisión de Kirchner con relación a la base de sustentación de aquellos dirigentes, con relación a quienes los votan y quienes sostienen con sus tributos las finanzas de sus municipios.

UNA BRONCA, UN TEMOR

La bronca surge de la "falta de información sobre los términos profundos de la discusión y la negociación del Gobierno con el campo, de consulta con quienes conocemos la realidad por estar inmersa en ella, y de debate interno sobre los eventuales costos políticos para todo el oficialismo de las posturas" que asume la Casa Rosada. "Y en medio de tanta ignorancia, no tenemos con qué defendernos". Esa fue la queja que se escuchó este fin de semana, entre tantos otros ámbitos, en un plenario de dirigentes peronistas del interior, convocados a Villa Gesell para ser "contenidos" -¿tardíamente?- ante la nueva etapa de la crisis.

El temor, en tanto, pasa para muchos dirigentes por el riesgo de la división que podría generar en la sociedad la persistencia de este conflicto.

COMO SE SIGUE, COMO SE SALE

Y el problema, el gran problema, es en el criterio de todos que, habiendo llegado hasta esta situación extrema, no se visualiza cómo seguirá la crisis ni mucho menos cómo se saldrá de ella.

Con la presunta orden de "aniquilamiento" que habría dado Néstor Kirchner, a nadie se le ocurre que la salida pueda estar en un cambio de postura del gobierno nacional. Y tampoco en una marcha atrás de la dirigencia ruralista. "Ya pasaron demasiado tiempo y un montón de cosas. En los dos sectores pesan a esta altura las internas de las internas y todos se endurecen cada vez más", evalúan.

Quizás por eso, no pocos referentes oficialistas comenzaron a pensar, por ahora con pánico, que quienes quizás deban terminar modificando su postura sean ellos.

CUSTODIOS DE LOS PRECIOS

Quienes parecen vivir en otro mundo son muchos de los referentes oficialistas del Conurbano. Allí, como contracara de la desesperación del interior por el modo en que el gobierno nacional afronta los conflictos, varios intendentes peronistas, con los de Florencio Varela y Avellaneda, Julio Pereyra y Baldomero Alvarez a la cabeza, se muestran por estas horas firmando un acuerdo -con foto y todo- con Guillermo Moreno para hacer "seguimiento de los precios" en los comercios de sus municipios.

¿Cuál es el objetivo de engancharse en un método que, según todos los especialistas, no da el menor resultado si de evitar la inflación se trata? ¿Y de hacerlo con el funcionario más cuestionado por todos los sectores que han tenido que ver con él y por muchos dirigentes del propio oficialismo? ¿Fue, acaso, un reacción de "celos" porque los grupos piqueteros kirchneristas, no peronistas, les ganaron de mano como guardianes de los precios, haciendo escraches en los hipermercados?

EN LA GOBERNACION

Mientras tanto, Daniel Scioli decidió, en los instantes en que estallaba otra vez la crisis con el campo, reiterar un alineamiento sin la menor fisura con el gobierno nacional y un apoyo irrestricto a su postura. Pero en la Gobernación crece la duda: ¿llegará hasta sus puertas el reclamo de que Scioli represente las demandas de los productores bonaerenses ante la Casa Rosada?

Las entidades y los grupos de productores autoconvocados de muchos distritos ya están haciendo público ese reclamo. Decenas de intendentes están recibiendo el pedido de que le exijan al Gobernador ese rol. Jefes comunales del radicalismo K le expresaron personalmente el jueves su preocupación en ese sentido.

En las primeras horas del sábado, el Gobernador tomó la decisión de recibir mañana al titular de CARBAP, quien le había pedido una audiencia. Y además reunirse, entre el lunes y el martes, con todos los intendentes del interior.

Los contactos entre el Gobierno bonaerense y los ruralistas se habían cortado con el inicio del paro. Pero Scioli decidió recibir mañana a una de las entidades más representativas del campo, al mismo tiempo que se remarcaba que la postura del gobierno provincial es plenamente coincidente con la de la Casa Rosada.

En la Gobernación, mientras tanto, subrayan que "Scioli no va a ser la herramienta del campo para presionar al gobierno nacional".

La lectura que hace Scioli de esta situación dice que "el campo había conseguido durante la negociación tres de las cuatro cosas que pedía (medidas específicas para pequeños y medianos productores, para la producción de trigo y la reanudación de las exportaciones de carne) e incluye un cuestionamiento al sector por "haber cortado en ese marco la negociación".

"Vamos a estar al lado de cada intendente que lo requiera, con respaldo político y con las respuestas financieras que necesite, pero siempre desde esta postura que hemos asumido ante el conflicto", reiteran en el gobierno de la Provincia. ¿Alcanzará?

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El conflicto con el campo ha instalado una preocupación central en el gobierno bonaerense
El conflicto con el campo ha instalado una preocupación central en el gobierno bonaerense
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