Publicado en Edición Impresa:  Pesca
 jueves | 15.05.2008  Actualizado: 15:20

La Florida, buena opción para el peje
La carnada que mejor rinde es el filet de la misma especie

Estuvimos no hace más de un mes pescando lisas en este pesquero del río Salado, y quedamos debiendo la pesca de pejerreyes.

Fuimos junto a Néstor Sosa a averiguar cómo estaba rindiendo, pero ya teníamos el dato bastante bueno de que estaban saliendo pejes chicos a flote pero hubo pescadores que a fondo capturaron algunos de mejor tamaño.

Fuimos por la Autoría 2 hasta el Km. 92 donde levantamos las mojarras en el puesto de Juan Bravi que usaríamos como carnada. Allí seguimos hasta la rotonda de Lezama donde volvimos por el retome hacia La Plata; a mano derecha está el paso nivel que es por donde tomamos; a unos 100 metros encontramos con una bifurcación en la que hay que tomar por la derecha.

Desde allí al paraje hay unos 13 kilómetros; doblamos a la derecha y aproximadamente a cuatro kilómetros hay una tranquera a mano derecha de color blanca, enfrente otra en muy malas condiciones; entramos por esta última y el camino nos lleva hasta el río Salado; allí el señor Gonzalia nos cobró un canon por ingresar al campo. También podemos seguir derecho que también llegamos al río y no hay qua pagar nada.

Al legar nos encontramos con Marcelo Botelo que había llegado junto a un amigo; ellos estaban detrás de la isla que se encuentra justo frente al camino. Ya habían pescado unos 20 pejerreyes de 18 a 20 cm, también tenían algunos de 25 cm, que capturaron cuando apenas habían llegado con una temperatura mucho más baja que al arribo nuestro.

Con Néstor comenzamos a armar los elementos pero al ver el tamaño con que los demás estaban pescando, cambiamos por otros muchos más livianos. Las cañas de 4 metros de acción liviana, líneas de tres boyas yoyo N° 8 con anzuelos N° 7 y 5, encarnando con mojarras chicas y luego filet de dentudo; las brazoladas estaban en 20 a 30 cm.

El día se presentaba soleado con un viento del sector Este que nos daba casi de espalda; el sol siempre lo tuvimos atrás nuestro, lo que favorecía la visualización de las boyas.

Nos quedamos en la punta de la isla en la parte más baja; en todo el río no se supera el metro de profundidad; en la orilla se veían muchas mojarras y tosqueros, lo que nos daba la idea de que había mucha comida.

Los piques se dieron casi de inmediato y fueron uno tras otro como para entretenernos durante toda la jornada; hay que resaltar que las mojarras deben ser muy chicas (no recomendamos panzudos, hay mucho pejerrey descarnador) de lo contrario perdemos muchos piques.

Cambiamos de lugar para dirigirnos un poco más adelante como yendo para el Canal 15 donde veíamos a varios pescadores que no levantaban pejerreyes, pero se nos ocurrió acercarnos para probar nosotros.

Lo primero que vimos fue muchos bulos de pejerrey chico, y lo segundo, que estas personas no tenían los elementos adecuados (anzuelos, boyas, y carnada grande) sumado a que pescaban con dos cañas; vivían encarnando y sin pescar. Capturamos unos 20 pejerreyes y volvimos al primer lugar donde habíamos comenzado.

En la bolsa de mojarras encontramos un pequeño dientudo que fileteamos en tiritas finas y lo mismo hicimos con un pejerrey; con esto queríamos probar con variantes de carnadas y facilitar la pesca.

Comenzamos con los filet de pejerrey, Néstor ya me había advertido que al ser más duro quizás erráramos algunos piques; los pejerreyes iban a las carnadas llevándoselas y sin clavar, sólo algunos que tragaban volvían en las líneas.

Con el filet de dientudo las clavadas eran mucho más certeras y la eficacia no había bajado; la tentación con filet fue tal que de esta forma hasta se dieron varios dobletes.

La sensación que teníamos con Néstor fue de que todavía no habíamos hecho lo suficiente, teníamos muchas capturas en muy pocas horas de pesca de las cuales mirándola con buenos ojos sólo dos llegaban a la medida.

Se nos ocurrió colocar una lata de caballa en el agua a una distancia de 20 metros de donde estábamos, creíamos que juntando a los pejerreyes quizás los más grandes pudieran ganar la pelea por la comida.

Con una caña lanzamos la lata chica de caballa y la dejamos fija al nailon, a los aparejos los colocamos al lado de la lata, de esta forma conseguimos el propósito que los de 25 cm ganaran la puja; por eso cambió el tamaño pero resignamos cantidad; lo bueno estuvo cuando una lisa chica tomó la línea de Néstor armando un buen alboroto.

A lo lejos pudimos divisar a unos pescadores con líneas de fondo tirando en pozones (se distinguen por los remolinos) donde las capturas rondaban los 35 cm; los piques no eran seguidos pero sí muy buenos.


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Marcelo Botelo quedó satisfecho con la pesca realizada en La Florida
Marcelo Botelo quedó satisfecho con la pesca realizada en La Florida
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