Publicado en Edición Impresa:  Revista Domingo
 domingo | 25.05.2008  Actualizado: 17:11

INTERES GENERAL
Xavier Inchausti... A los 17 años La gran promesa del violín

Por EDUARDO GIORELLO

Una de las más alentadoras promesas del violín de la Argentina, Xavier Inchausti, tiene apenas 17 años. En su formación se sumaron Sergio Lazarev, Fernando Hasaj y por estos días, Rafael Gíntoli. Una destacada actividad nacional e internacional califica su carrera. Conciertos con algunas de las más importantes orquestas argentinas (Sinfónica Nacional, Filarmónica de Buenos Aires, Sinfónica de la Universidad de Cuyo, las Sinfónicas de Entre Ríos, Paraná y Santa Fe, Sinfónica de Rosario, Sinfónica de Bahía Blanca (su ciudad natal) y la recientemente creada Orquesta Filarmónica de Ushuaia, entre otras) y actuaciones en orquestas europeas como la Musikverein Pressbaum Orchester califican su carrera de instrumentista excepcional. En Israel fue invitado y becado por el maestro Shlomo Mintz, con quien tomó clases durante todo el curso.

Es uno de los pocos violinistas del país que interpreta la integral de los "Caprichos", de Paganini, que ha tocado en Paraná, Ushuaia, Buenos Aires y en el Conservatorio Gilardo Gilardi de La Plata.

Fue solista del Concierto de Tchaikovsky, con dirección del maestro Mario Benzecry dentro del ciclo Conciertos del Mediodía del Mozarteum Argentino y en una serie de obras para violín y orquesta de cámara con la Camerata Académica del Teatro Argentino. Algunas de las próximas presentaciones de Xavier serán en el Teatro Argentino de La Plata junto a la pianista Cristina Filoso, el Concierto N° 1, de Shóstakovich en Europa, el N° 1, de Niccoló Paganini en Asia y la integral de las sonatas de Esaye en diversas salas argentinas y extranjeras.

EL DIA mantuvo una entrevista exclusiva con Inchausti durante el reciente Festival Internacional de Ushuaia.

¿Cómo nace tu vocación?

"Quizás haya sido el clima familiar el que me destinó a la música. Mi padre es cornista de la Orquesta Sinfónica de Bahía Blanca y en mi casa siempre se vivió un clima en el que los músicos tenían un lugar principal. Desde chico comencé a estudiar piano, algo que decidí a los ocho años y como sentí que no encontraba lo que buscaba en el piano, pensé en cambiar de instrumento y comencé a estudiar violín. Yo veía que el violín tenía otra intensidad, algo que el piano no me proporcionaba".

¿Qué diferencias observas entre el piano y el violín?

"El violín me contenía y sentía que podía expresarme con un instrumento que era como una continuación de mí. A los nueve años ya estudiaba con el maestro georgiano Sergio Lazarev, quien fue el que me dio una fuerte formación técnica. Los primeros años de estudio los dediqué a profundizar la cuestión técnica que yo completaba con algunos de los elementos estilísticos que me había proporcionado el estudio del piano. Tocaba obras importantes en el piano, tales como la Sonata "Patética", de Beethoven".

Entonces hubo antecedentes familiares en la elección de la música para tu vida...

"Sí. Como dije la actividad de mi padre en la Orquesta de Bahía Blanca y los músicos que pasaban por mi casa, fueron determinantes. Luego, la razón de la elección fue el sonido del violín, el instrumento en sí. Lo sentía como algo más propio, quizá por sus características musicales. Escuchaba a los grandes violinistas y ellos despertaban más aún mi vocación. El violín me daba la sensación que dependía de mí, de mi interioridad, y que podía sacar de él, matices y vibraciones. El vibrato, la emoción".

¿Cómo concilias tus estudios secundarios el aprendizaje del violín?

"Rindo libre desde los once años. No tengo ninguna dificultad para conciliar mis estudios del violín y mis otras tareas de aprendizaje."
¿Qué significa el violín para vos? ¿Por qué el violín y no otro instrumento? ¿Cuántas horas le dedicas al estudio del violín?

"El violín es un instrumento trascendental para la Historia de la Música. Siempre se le ha dado importancia en la composición de la música clásica y sobre todo, existe un gran repertorio para el violín. También es objeto de admiración como instrumento. Hasta para la música popular. A veces suelo tocar algunos tangos con el violín y me da mucho placer. Lo he elegido para darme gusto personal y también como medio de expresión. La extensión del repertorio para violín también despertó mi interés por él y no por otro instrumento".

¿Cuántas horas le dedicas al estudio del instrumento?

"Es relativo. Depende de la cantidad de obras que tenga que preparar para dar conciertos y hacer giras. Tengo resistencia física porque siempre hice deportes y creo que tengo un buen estado para estudiar muchas horas sin cansarme. Luego de dar un concierto lo ideal sería descansar, ir a dormir para relajarme, pero las obligaciones sociales exigen que esté con la gente y a veces, me resulta muy gratificante. Aprendo mucho".

¿Pensás que a los sesenta años vas a seguir tocando el violín?

"Trataré de seguir tocando el violín durante toda mi vida. Me gustaría hacer una carrera importante como solista. Creo que he comenzado el camino..."

¿Qué te dio cada uno de tus maestros, Lazarev, Hasaj y Gíntoli?

"Son distintos, aunque hay coincidencias, sobre todo en los aspectos técnicos del aprendizaje del violín. Lazarev era para mí como un tío. Nos quedábamos escuchando violinistas y charlando por horas. Con Hasaj y Gíntoli los estudios fueron siempre muy intensos. También viví un año en Viena, pero todo era tan frío, los días tan cortos que no lo pasé muy bien. En Israel tomé clases con Shlomo Mintz, quien me proporcionó una base muy sólida de aprendizaje. En el mes de julio lo vuelvo a ver nuevamente en Israel, durante casi un mes..."

¿Qué mundos interiores querés expresar a través del violín?

"Como estoy siempre trabajando con el violín trato de interpretar los deseos del compositor. Pienso que en el momento de tocar siempre hay un 50% del autor y un 50% del intérprete. Siempre apunto a realizar un buen trabajo técnico para no perturbar al oyente y poder expresar todo mi mundo interior".

¿Tu vida de adolescente es modificada por el estudio intenso del violín?

"No tengo problemas para conciliar las dos cosas, mi estudio y vida de adolescente. Me queda mucho menos tiempo para otras cosas pero el violín siempre es el gana en la elección. Tocar el violín es lo que más me gusta hacer".

De no haber sido el violín, ¿qué otro instrumento te hubiera gustado estudiar?

"Me hubiera gustado estudiar algún instrumento de bronce (el corno o la trompeta). Pero siempre después del violín".

¿Tus maestros, además de administrarte la técnica violinística, te instruyen en estilos, modos de tocar, períodos estéticos?

"Ellos me hablan constantemente de los estilos, de los períodos estéticos, de las formas de tocar de cada época, de las maneras de interpretar una obra_Por ejemplo, en los veinticuatro caprichos de Paganini puedo entrever que cada uno de ellos tiene lo suyo. Es una obra muy lírica combinada con una impresionante técnica virtuosística. El autor por momentos ayuda a lograr que el violín pueda sonar como un verdadero órgano. La técnica de Paganini está orientada al logro de un mundo sonoro particular, especial, casi único. Por eso resulta tan apasionante e intenso".

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Xavier Inchausti... A los 17 años La gran promesa del violín
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