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viernes | 30.05.2008
Grave denuncia contra instituto
La justicia de La Pampa investiga si adolescentes son reducidos a la "servidumbre". Según las denuncias, a los jóvenes no se les permitiría consumir alimentos dulces ni yogures para no incitar el deseo sexual
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La Justicia Penal de La Pampa efectuó una inspección ocular en la sede de un instituto católico de Santa Rosa, donde, según una denuncia de 11 personas, se reduciría a la "servidumbre" a adolescentes, no se les permitiría consumir alimentos dulces ni yogures para no incitar el "deseo sexual", no se podrían dar besos, deberían entregar todo su dinero y tendrían prohibido acercarse a cualquier otra persona a una distancia menor a un metro.
La acusación alcanza al cura de la Catedral de Santa Rosa Antonio Martínez Racionero y a otro sacerdote español, Ricardo Latorre Cañizares, de acuerdo con lo señalado por los denunciantes.
La denuncia es por presunta "reducción a la servidumbre y defraudación" y hay 11 testigos que declararon en la causa, ex integrantes del grupo y padres. En rigor, fue una inspección ocular del juez Carlos Flores, que fue realizada con la colaboración del obispo Fidel Brédice, según se informó esta mañana.
En la sede del instituto, donde funcionaba una especie de internado donde las chicas llevaban una vida en comunidad, hay en la actualidad ocho jóvenes, y en España hay otras cuatro chicas santarroseñas, según dijeron fuentes judiciales.
Por el instituto, estiman los denunciantes, pasaron unos 70 jóvenes, casi en su totalidad mujeres, aunque también algunos chicos. El abogado Omar Gebruers -que patrocina a las familias denunciantes- reveló que este instituto comenzó a funcionar en el año 1995.
"Fue cuando llegaron a Santa Rosa los padres Martínez Racionero y Latorre Cañizares", dijo. "Los dos pertenecen al instituto secular: se llama Instituto Servi Trinitatis. Ellos vienen y empiezan a mandar en la Catedral y a través de la Acción Católica empiezan a reclutar chicas y chicos. Y los van introduciendo en instituto", señaló el abogado.
"A los jóvenes los introducen en un régimen de lavado de cerebro. Por ejemplo les fijan una acción cada 15 minutos. Y cuando se salen de esa estructura, se tienen que confesar",
sostuvo el letrado.
En la denuncia, ingresada al Juzgado 3, se pudo conocer que en el instituto hay alojados entre ocho y doce jóvenes, de 12 a 32 años, y que sus padres no pueden ingresar al edificio.
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