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lunes | 16.06.2008 Actualizado: 06:11
El tango diferente que se baila en La Plata
Parejas del ambiente gay y heterosexuales que cambian roles protagonizan la movida
Por OMAR GIMENEZ
"Dos tipos en un bar/se toman las manos/prenden un grabador/y bailan un tango/...de verdad", cantaba Charly García a mediados de los años '80 rescatando una de las postales que le dejó su viaje a Nueva York para mezclar el álbum "Clics modernos". Más de 20 años después, la imagen no resulta tan atípica: la milonga `queer` (un término inglés que podría traducirse como `rara`) echó raíces en la Argentina después de 2003 y de la mano del boom del turismo extranjero proliferaron los centros destinados a que las parejas del mismo sexo bailen al ritmo del dos por cuatro, sobre todo en Buenos Aires. Subidos a ese impulso, un grupo de platenses concretó en los últimos días la primera milonga `queer` de la ciudad, que reunió más mujeres que hombres en una tradicional tanguería local. Y que abrió la puerta, dicen, a que la experiencia se repita una vez por mes.
"Decir milonga `queer` no es lo mismo que decir milonga gay, aunque muchos de los que participan de ella pertenecen a esa comunidad", dice Ana, una empleada que formó parte de la organización del evento.
Ana aprendió a bailar el tango hace 7 años y se define como "milonguera vieja": "Acá viene a bailar mucha gente gay, pero también vienen parejas heterosexuales a las que les interesa cambiar de roles, que en el tango son muy precisos".
Para ella el desafío fue asumir el rol de hombre (el papel de conductor, bien definido en el tango) bailando con otra mujer. Eso le reportó, dice, la experiencia de vivir la danza ciudadana desde una perspectiva totalmente diferente.
El caso de Ana resume el espíritu de la movida del tango queer (del inglés "raro"), descrita en un sitio de referencia en Internet como un ámbito "donde nadie presupone tu orientación sexual ni tu gusto por ocupar un rol u otro a la hora de bailar el tango (...) cuando bailás lo hacés con quien querés y en el rol que querés. La propuesta es la apertura" y generar un espacio donde "los códigos tradicionales del tango dejen de regir y limitar la comunicación entre las personas".
ROMPIENDO CODIGOS
Lo que suena en la tanguería de la calle 50 -que fue sede del encuentro- es alternativamente tango tradicional y también el vigente tango electrónico. Y los movimientos con los que los bailarines siguen la música no respetan necesariamente los códigos tangueros.
"La mayoría sabe bailar el tango, pero la idea es que la expresión de los movimientos sea totalmente libre", explica Anita, otra de las milongueras mientras, cerca, los integrantes de una pareja de varones bailan tango electrónico separados, sin cortes, ochos, ni quebradas. Otros se ajustan con rigor a lo establecido por el manual del bailarín tradicional.
"La idea es desarrollar cada tanto en La Plata esta propuesta novedosa, que representa además un medio de integración de la comunidad gay, una comunidad que en la ciudad es de bajo perfil y alto nivel cultural y que llega al tango después de pasar por muchos otros ritmos", explica Ana.
LA MILONGA "QUEER"
Pipo (21), se define como "docente y bailarín" y rescata la idea de organizar, periódicamente, milongas queer en La Plata: "no toda la gente sabe que la milonga queer está tan desarrollada que hasta ha habido festivales de tango queer en muchas ciudades del mundo (Hamburgo, Estocolmo y Berlín, por caso), incluso en Buenos Aires. La Plata es un ámbito más difícil, pero crear este espacio tiene su interés en el sentido de que muchas de estas cosas no se podrían hacer en una milonga tradicional, donde los códigos son muy estrictos".
Adrián (22), que baila con Pipo y estudia Ingeniería, pone el acento en las libertades que ofrece la milonga queer frente a la tradicional: "Acá nadie te va a poner etiquetas, a nadie le importa lo que sos y nadie te va a preguntar tu orientación sexual", dice, mientras Pipo agrega que "en una milonga común nadie te va a pelear si salís a bailar con una persona del mismo sexo, pero te van a mirar raro. Eso es algo que, por ahora, sólo le aceptan a Julio Bocca, aún cuando el primer tango se bailaba entre hombres. Hay que pensar que si la sociedad en general está hoy más abierta a este tipo de opciones, en el ambiente del tango cuesta un poco más".
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