El País
Ayuda
Contacto
Mapa del Sitio
miércoles | 23.07.2008
Otro día tensión en Olivos y La Rosada
Tras más de cinco años de gestión, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández le comunicó hoy de manera telefónica a la presidenta Cristina Kirchner su decisión de alejarse del Gobierno, lo que dio lugar a unas cuantas horas de desconcierto y nervios en la quinta de Olivos y la Casa Rosada.
Desde su residencia particular en Puerto Madero, "con mucha fiebre y a punto de hacer una neumonía" -según afirmaron sus voceros-, Fernández ultimó los detalles de su dimisión y le puso la firma al texto que marcó su salida del Gabinete nacional.
En verdad la decisión la tomó anoche y las versiones comenzaron a circular desde muy temprano, aunque la noticia se oficializó pasado el mediodía, cuando Sergio Massa confirmó que la primera mandataria la había ofrecido el puesto de Fernández.
La carta había sido enviada a la quinta de Olivos a primera hora, aunque se mantuvo en reserva hasta pasadas las 13, cuando ya se tenía a un reemplazante seguro.
Fechada a mano "Buenos Aires, Julio 23 de 2008", fue presentada en papel membretado con el nombre de Alberto Fernández primero en Olivos y luego en la Casa de Gobierno, su habitual lugar de trabajo desde 2003.
La charla telefónica que habían mantenido el ex jefe de Gabinete y la titular del Poder Ejecutivo durante las primeras horas de la jornada había bastado para que se desatara una catarata de llamados y negociaciones tendientes a designar al reemplazante.
Según señalaron fuentes oficiales, la conversación no habría sido en buenos términos, ya que la presidenta esperaba la salida de Alberto Fernández, pero no pensaba que sería tan rápida.
El descontento de Cristina Kirchner residió en que la abrupta determinación de Fernández -más allá de que hace tiempo que circulen rumores sobre su renuncia- la obligó a designar a otro funcionario en medio de la crisis que le provocó al Gobierno el sacudón por la disputa con el campo y la derrota en el Senado por las retenciones.
No obstante, la presidenta debió guardar su rabia y meterse de lleno en la búsqueda de su nuevo jefe de ministros, por lo que analizó detenidamente la situación junto a sus principales colaboradores y convocó a Sergio Massa a la residencia presidencial.
Allí le explicó lo que esperaba de su jefe de Gabinete, le dio unas cuantas instrucciones y le ofreció el puesto.
Massa no dudó en aceptar y, a su vez, comenzó a planear su salida de la Intendencia de Tigre, para desembarcar en las ex oficinas de Fernández.
Más tarde, pasadas las 18, la jefa de Estado encabezó un acto oficial en la Casa Rosada, aunque evitó hacer declaraciones directas o indirectas sobre los cambios en el Gabinete.
Ir al inicio de la nota
TAMAÑO DEL TEXTO
|
© Copyright 1998-2007 El Día S.A.
Contáctenos
|
Página de Inicio
|
Mapa del Sitio
|
Versión Palm
Miembro del IAB. Internet Advertising Bureau
Sitio auditado por Certifica Metric