Publicado en Edición Impresa:  Séptimo Día
 domingo | 03.08.2008  Actualizado: 01:39

ESTO QUE PASA
Hora de responder preguntas 

Por PEPE ELIASCHEV

Agotada la etapa de concentraciones populares montadas desde el poder y la cultura del atril, ayer la Presidenta se avino a aceptar preguntas del periodismo. También para el kirchnerismo, algo cambiaba, aunque eso no lo hiciera feliz.
abre comillasFrontal, Miguens denunció violencia, presiones e ignorancia provenientes del poder oficial. Las palabras de la Presidenta fueron en todo momento retrucos, sin conceder nada, ni un paso atráscierra comillas


Tampoco se sabe si Cristina habría aceptado el esfuerzo de someterse a las preguntas del periodismo, de no haberse concretado ayer mismo la inauguración de la Exposición Rural, y el discurso de su presidente, Luciano Miguens.

Frontal, Miguens denunció violencia, presiones e ignorancia provenientes del poder oficial, censuró en tonos secos, pero elocuentes, arbitrariedades e injusticias que prevalecen en la gestión estatal de cara a las actividades rurales y dibujó una ecuación polémica pero potente: campo es pueblo, pueblo es Argentina, el campo es la Argentina.

Dos gobernadores (Schiaretti y Rodríguez Sáa) y toda la dirigencia agropecuaria le dieron el presente a la Rural para escuchar como Miguens puntualizaba agravios, ofensas y descalificaciones del Gobierno. No hay manera de que el Gobierno logre negociar ahora por separado con ninguna de las cuatro entidades de la Mesa de Enlace.

Dijo Miguens que no se combate a la inflación escondiéndola con índices manipulados. Controles de precios y subsidios estatales han sido ineficaces y contrarios al estímulo de la inversión local y extranjera, constató. Y reiteró una propuesta: si el Estado le permitiera a los productores comercializar libremente en el exterior 10 de los 15 millones de toneladas de trigo que genera el sector, los 5 millones restantes, el consumo de la Argentina, se podrían repartir gratis.

Miguens reveló que se cierran de dos a tres tambos por día ante la falta de rentabilidad de la industria lechera y la cereza del helado: en el primer semestre de 2008, por primera vez en la historia, Uruguay exportó mas carne vacuna que la Argentina.

EN OLIVOS

En su presentación en Olivos, la Presidenta ofreció a su vez una formidable oportunidad para analizar dichos y gestos, auscultar su modo de razonar, detectar muletillas, apreciar cualidades. Este columnista resume, empezando por los aspectos elogiables de lo que hizo Cristina Kirchner a través de las 24 respuestas al periodismo.

Se la vio sólida y conocedora de los temas. Política profesional desde hace 20 años, maneja los asuntos, está actualizada y, hasta para exagerar o distorsionar cuestiones a partir de su óptica fuertemente ideológica, exhibe indudable control de la agenda. No improvisa, ni se mete superficialmente en los tópicos.

Se interna en cuestiones específicas con solvencia. Sólo una persona que hace la tarea para el hogar siendo Presidenta, puede recordar a la audiencia que la ley de radiodifusión de 1979 es tan antigua que lo único que en esa época era nuevo y sigue vigente es el fax.

Seductora y maternal, oscila entre matrona regañadora y maestra iracunda, con fuerte control de la escena. Sabe contener y atraer, pero a partir de calculada distancia, espléndidamente puesta en escena. Dos décadas ante micrófonos legislativos le dan rodaje mediático sin paralelos.

La Presidenta asume un rol pedagógico que irrita a menudo por obvio. Explicar cosas de manera profesoral ante centenar y medio de periodistas supone un grado importante de altanería. Didáctica en sentido setentista, quiere convencer y reclutar, más que explicar su propio punto de vista o, sencillamente, hacer lo que debe un mandatario democrático, rendir cuentas informando.

Fue muy extensa en muchas respuestas, discursiva y hasta retórica, manera de ocupar el centro de la cancha y esconder la pelota para que no quedara picando.

En no pocas oportunidades su exceso de autoestima rozó la petulancia. Cuando un cronista le preguntó por los cambios "para adelante", la Presidenta no se privó de abochornarlo, diciéndole que no hay "cambios para atrás", auténtico abuso de posición dominante.

La Presidenta se mostró blindada, a veces sobradora. Nadie podrá achacarle jamás excesiva modestia. En sus palabras, uno de sus latiguillos, jamás falta la recurrente apelación al "como digo yo", o "yo nunca me canso de decir". Dominante y fiera, no juega juegos.

Sus palabras fueron en todo momento retrucos, sin conceder nada, ni un paso atrás. Cuando desde una señal de TV muy cercana del Gobierno se le preguntó de qué se arrepentía o que creía que había hecho mal en ocho meses de gobierno, Cristina no encontró nada de lo que reprocharse.

Su presentación ante la sociedad mediática no implicó amnistías. Se cobró facturas, mencionó medios singularizándolos por sus diferencias con el Gobierno y se manifestó hasta vengativa cuando afrontó preguntas delicadas.

El cronista de una radio muy cercana al Gobierno (única emisora que pudo hacer preguntas) la llamó "Presidente" y ardió Troya. Lo regañó y le recordó en alta voz que era la "Presidenta", como si fuera una cuestión verdaderamente esencial. Cuando la conferencia de prensa promediaba, la fastidió escuchar voces de la prensa y preguntó, eléctrica, "¿por qué tanto murmullo?".

Lo más impresionante es que la Presidenta negó toda legitimidad a las críticas de los periodistas y presentó un panorama de optimismo incompatible con la realidad: en la Argentina el Banco Central es autónomo, en el mundo entero se admira nuestra política de derechos humanos, se reciben torrentes de inversiones porque la economía nacional merece confianza y suscita esperanzas de fuerte rentabilidad.

Guillermo Moreno festejó su victoria, porque la Presidenta lo ratificó sin dudas en su cargo. No hay que "satanizar" funcionarios, se quejó.

El INDEC funciona bien y su incredibilidad es comparable a la que tiene la medición del costo de vida en los Estados Unidos, replicó. Lo que sucede, dijo, es que los ataques contra el INDEC son políticos y mediáticos, antes de internarse en una oscura y contradictoria explicación, según la cual ¡el costo de vida en la Argentina es bajo porque los salarios son altos!

¿Retenciones agropecuarias y resolución 125? No se arrepiente de nada y volvería a hacer todo igual. Aludió en incontables oportunidades a sus favoritos baluartes dialécticos, "redistribución del ingreso", "exclusión social" y el "modelo".

Condescendiente con su propio gobierno, suficiente en dosis notables, segura de sí misma, desafiante y proyectando risueña confianza en lo hecho y en lo que hará, la Presidenta gozó de enorme ventaja: las preguntas periodísticas fueron de pobreza deprimente, pocos datos, escasas precisiones y sin la agresividad profesional con que debe ser careado el poder.

Se hizo un picnic, clase maestra de gatopardismo a la argentina: casi nada cambió, para que todo siga igual.


www.pepeeliaschev.com

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