Publicado en Edición Impresa:  Deportes
 lunes | 29.09.2008  Actualizado: 04:14

La pasión al servicio del equipo 
La gente de Gimnasia empujó hasta el final pero el premio no llegó
Por MAURICIO D'ALESSANDRO

"Las buenas ya van a venir..." Aliento y resignación. Cánticos, gritos y bronca. Todo al servicio del equipo de Gimnasia. La pasión del pueblo tripero copó el sector visitante y capeó una tarde de lluvia persistente. Gris plomizo como el día fue el sentir final de la gente albiazul que vio como se esfumaba la alegría del clásico 144.

De la ovación inicial a la desazón del epílogo. Del "Gato/Gato/Gato" cuando Sessa salió a hacer los ejercicios de calentamiento mientras la reserva redondeaba su goleada, a los más variados insultos para Guillermo Sanguinetti sindicado como el responsable de la derrota: "Andate Topo son un cagón".

La cabecera que da a la avenida 25 se pintó de azul y blanco. "Esta hinchada provoca hasta terremoto", decía en el corazón de la popular con el sello distintivo de "La banda del Loco Fierro". Banderas largas, banderas cortas, bombos, trompetas y el infaltable humo azul. Así, a pleno, lució la popular.
La primera jugada de gol del partido fue para Gimnasia. Pero Estudiantes se salvó. El parante lateral izquierdo que sostiene extendida la red terminó por el césped y desde la tribuna bajó: "El Pincha tiene miedo...", mientras los auxiliares emparchaban el arco.

Villa Argüello, Villa Elisa, Villa Elvira, Tolosa, Ensenada, Parque San Martín, son algunas de las barriadas que colgaron con orgullo sus "trapos".
Con el correr de los minutos el termómetro del partido marcaba el sentir de los corazones albiazules. Desde la cancha solo brotaban ganas y confusión. "El Lobo es un sentimiento/No puedo parar/Olé/Olé/Olé", empujaba la gente soñando bajó el agua.

El trámite del juego fue marcando los ánimos. El gol de empate de Chirola Romero permitió el desahogo contenido. "Ginasia/Ginasia/Ginasia", retumbó en el estadio. Gritos y abrazos sellaron el sentir.

Después llegaron los cambios de Sanguinetti, el equipo se replegó con un jugador menos y con los goles de Estudiantes se derrumbó el sueño.
Con el pitazo final de Bassi, largas caminatas surcaron la salida del estadio. El equipo perdió un nuevo clásico. La gente no. Una vez el pueblo gimnasista puso la pasión al servicio de sus jugadores. Pero por el premio deberá esperar.

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