Publicado en Edición Impresa:  Deportes
 viernes | 03.07.2009  Actualizado: 02:00

"Camuflados", pero muy felices 
La experiencia de los hinchas albirrojos que se metieron en el Estadio Centenario

El Estadio Centenario de Montevideo fue escenario de una nueva epopeya albirroja. Allí el equipo que comanda Sabella, alcanzó un triunfo vital y necesario para meterse en la final de la Copa Santander Libertadores. Pero el team Pincha no estuvo sólo... Bien camuflados en los sectores preferenciales, de plateas y hasta en la popular, donde se ubicó el grueso de la hinchada de Nacional, se infiltraron cientos de fanáticos de Estudiantes.

Recién llegados de Montevideo pasaron por esta redacción para contar sus vivencias coperas el grupos de socios comandado por Carlos Ben Dahan, Nahuel Ben Dahan (ambos de Capital Federal), Enrique Condorelli, Marcelo González y Gastón Nuño. También Ismael Biancuzzo y Martín Gorostegui que fueron uno de los últimos en cruzar el río con el ferry.

El gran obstáculo planteado para los platenses fue la imposibilidad de asistir como hinchas. La gran mayoría optó por quedarse en casa. Ellos no. "Yo soy el más chico del grupo y siempre nos movemos juntos a todos lados. Por eso cuando salió el tema de viajar a Uruguay, ni lo dudamos", señaló Nahuel Ben Dahan.

Carlos, su padre aclaró: "Yo vi campeón a Estudiantes de todo y él quiere verlo también, y me dijo que lo lleve. Y bueno, ahí planteamos los pro y contra y fuimos igual".

Enrique Condorelli dijo: "Nosotros vamos a todos lados y a medida que Estudiantes avanzó en el torneo nos comprometimos más. Siempre vamos a la cancha, para nosotros es algo común".

LA ESTRATEGIA

Carlos planteó al grupo: "Si en el año 68 éramos un grupo de 25 en la tribuna, porque no vamos a poder estar ahora. Yo ahora tuve la suerte de estar en el Palco, y ellos tuvieron la suerte y la desgracia al mismo tiempo, de estar en la tribuna América".

"Nos pusimos en grupos de dos o tres. Yo estuve con Quique y con Marcelo en la América". sostuvo Gastón Nuño.

"Cometimos el error de llegar tarde e ir al sector donde menos hinchas albirrojos había, pero nos arreglamos bastante bien", agregó González.

"Gesticulamos como ellos. Nos lamentamos cuando fallaban un gol. Sino se nos ponía duro. Es que durante la previa, el ánimo estaba calmo. Pero con el partido en marcha, un grupo de Nacional nos rodeó y comenzó a insultar, como buscándonos. Ahí se nos complicó. Al sentir que nos podía descubrir, gesticulamos a lo loco. Insultamos al árbitro, cuando sancionaba una falta para Estudiantes", agregó Condorelli.

"Hacíamos dígalo con mímica, porque si no nos mataban" volvió a meter su bocadillo González. "Con el resultado adverso y a medida que pasaban los minutos, más pesado se ponía, se incrementaba el nivel de agresividad en el ambiente", aclaró Nuño.

"Sentíamos que buscaban a alguien con quien descargar la bronca. Nosotros teníamos todos números puestos. Es más, nos querían hacer hablar, nos hacían preguntas, pero le metimos un poco de ingenio y listo. Nos escabullimos", completó Gastón

"En el Palco fue distinto. Primero nos advirtieron de tener cuidado y manejarnos con respeto. Y cuando Estudiantes hizo el gol, se gritó tanto que parecíamos locales", contó Carlos.

"Inmediatamente todos los simpatizantes de Nacional se dieron vuelta y nos golpeaban los vidrios. A partir de ahí no nos importó nada y también les gritamos unas cuantas cosas en la cara", aportó Nahuel.

Finalmente Condorelli señaló: "Fue tragicómico. El gol de Nacional quedó como contenido, porque ellos tenía que hacer dos goles en 15 minutos. Ahí nos paramos ellos gritaron el gol, pero no muy efusivamente. Nosotros no lo gritamos, nos paramos y nada más. Nuestro papel era el de esos hinchas negativos, que ven todo mal".

"NO PODIAMOS DEJAR DE IR"

Después del triunfo en el Estadio de 32, Martín Gorostegui e Ismael Biancuzzo, se plantearon qué hacer: "Debatimos un poco y la idea fue que no podíamos dejar de estar en una semifinal de Copa, después de seguir a Estudiantes a todos lados y durante toda nuestra vida. Dejamos de lado todas las cuestiones negativas que pudieran surgir allá y planteamos de ir de cualquier manera", dijo Ismael.


A lo que agregó: "Cuando llegamos allá el clima fue otro. Claro que sacamos una platea en el sector América, uno de los más caros, donde uno se pueda garantizar cierto ambiente de sensatez y con la idea de no cometer ninguna locura".

"Teníamos todo reservado, hotel, entradas. Y como somos muy caballeros, vamos siempre a la misma habitación, del mismo hotel, en el mismo lugar de la cancha. La repetimos contra Danubio el año pasado y contra Defensor. Hicimos todo para pasar desapercibidos, pero los uruguayos te sacan la ficha que sos argentino sólo con verte. No necesitás hablar". mencionó Biancuzzo.

Ingresaron al Centenario con la idea de ser un uruguayo más. "Nos dieron globos cuando entramos. Pero nos pellizcamos entre nosotros cuando Boselli hizo el primer gol y siempre hablando en voz baja. Cuando los dirigentes gritaron el gol y todos se dieron vuelta, nosotros aprovechamos para abrazarnos y celebrar con un mínimo festejo", argumentó Ismael.

"Salimos de la cancha caminando, cruzamos el parque, nos tomamos un taxi y cuando llegamos al hotel ahí recién nos abrazamos y después de allí, como muchos de nosotros, nos fuimos al hotel de los jugadores", contó Gorostegui.

"En un momento me lo cruzo a Desábato y le dije: Chavo, perdoname pero no sabés lo que te puteé. Tenía que hacerlo, sino me descubrían. Y se mató de risa", concluyó Martín.

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