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domingo | 16.08.2009 Actualizado: 04:25
Un homenaje de corazón
Jorge San Esteban tuvo su fiesta. Jugó un rato para el Lobo y luego para la Villa
Jorge San Esteban tuvo su partido homenaje tal cual lo merecía. El Coco, con una sonrisa de oreja a oreja y las lágrimas de todos los integrantes de su familia, vivió una emotiva tarde en el estadio del Bosque donde fue ovacionado por la parcialidad mens sana y recibió muestras de afecto desde los cuatro costados.
El choque amistoso entre Gimnasia y Villa San Carlos fue el camino elegido para que Jorge San Esteban, de entrañas berissenses, pero de corazón albiazul, tuviera la oportunidad de escuchar a "La 22" corear su nombre. Al fin y al cabo, es el futbolista que más veces vistió la camiseta de Gimnasia en la era profesional.
Cuando pisó el campo de juego, ladeado por sus pequeños hijos y con la camiseta de Gimnasia puesta, la ovación fue total en el Bosque y la tormenta pareció precipitarse por el estruendo de los aplausos y las lágrimas del propio Coco y de muchos que lo vieron crecer con la casaca del Lobo como emblema y el perfil bajo como norma de vida.
Luego llegaron las felicitaciones dirigenciales, la entrega de una plaqueta homenaje y la eterna producción de fotos que muchos guardarán en el arcón de los recuerdos.
Los saludos con cada uno de sus ex compañeros se hicieron eternos. Nadie se quería perder el abrazo sincero. Incluso Madelón, a la postre el técnico que le fue de frente y le dijo que no iba a tenerlo en cuenta como primer suplente en esta temporada, fue quien se acercó hasta el círculo central y empujó al Coco para que se corriera hasta la cabecera del Bosque y recibiera la más cálida ovación.
Por decisión de ambos técnicos que querían que este amistoso entre Gimnasia y Villa San Carlos, el nuevo club del Coco, sirviera para la puesta a punto y se jugara con la mayor seriedad posible, se pautó de antemano que San Esteban jugaría 15 minutos para Gimnasia y el resto para la Villa.
Otra lágrima brotó en el Bosque cuando el Coco se sacó la azul y blanca y se calzó la celeste. Era el verdadero "hasta siempre" a un ídolo, a un símbolo del club, y como tal, con alma de guerrero, Jorge San Esteban dejó en claro que su amor es el fútbol y se entregó por completo a defender los colores de la Villa, que ahora lo tiene como uno de sus nuevos emblemas para afrontar el próximo torneo de la Primera B Metropolitana.
En el final del partido se repitió la misma historia. Todos los abrazos fueron para él, lo mismo que los aplausos y ovaciones. San Esteban ya no juega en Gimnasia, pero no dejó el club. Esa es su casa y por ende vuelve a diario para no extrañar. Y seguro lo seguirá haciendo por siempre.
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Jorge San Esteban se toca el corazón con una mano y con la otra saluda a la gente de Gimnasia, que lo aplaudió desde todos los costados del campo
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