Publicado en Edición Impresa:  La Ciudad
Opinar
 domingo | 04.10.2009  Actualizado: 06:23

A la sombra de la Ceamse crece el germen de la conciencia ambiental 
En Villa del Plata, la convivencia con la basura operó un profundo cambio en la mentalidad de los vecinos
Por NICOLÁS MALDONADO

Si hace apenas unos años alguien le hubiera dicho que su forma de vida atentaba contra el equilibrio ambiental, Sandra Reyes se hubiera sentido probablemente injuriada. Después de todo, no hacía nada que no hiciera cualquier vecino. Pero eso fue antes de que su barrio, Villa del Plata, se convirtiera en el patio de atrás del conurbano bonaerense, el destino obligado de mil toneladas diarias de residuos domiciliarios, y su mentalidad al respecto diera un giro radical.
abre comillasNo basta con ser hábiles denunciantes; la transformación nos tiene que llegar primero a nosotroscierra comillas


La amenaza planteada en 2004 por la ampliación la Ceamse en Punta Lara obró una extraña transformación en Sandra y otros cientos de habitantes de Villa del Plata. A la indignación que desató en principio entre los vecinos la convivencia con ese enorme basural le siguió la decisión de organizarse para hacerle frente. Y a ésta, el reconocimiento de que ellos también eran parte del problema que ahora les tocaba sufrir a pocas cuadras de sus casas. Cinco años más tarde y sin habérselo propuesto, el barrio es hoy una suerte enclave de la defensa ambiental.

Por iniciativa de sus vecinos, Villa del Plata no sólo posee un plan de reciclado de residuos y erradicación de bolsas de nylon muy anterior a cualquiera de su tipo instrumentado en la Región; también una cantidad de organizaciones ambientales que no guarda relación con su escaso número de pobladores; apenas siete mil. Buena parte de ellos participa hoy en forma directa de acciones para el resguardo del medio, aunque más no sea a una escala doméstica.

Lejos de la Cumbre de Copenhague -donde en pocas semanas las naciones del mundo buscarán nuevos acuerdos para frenar el calentamiento global y el deterioro del planeta- algunos vecinos en Villa del Plata se limitan a aplicar una vieja formula: transformarse a sí mismos para transformar el entorno.

MOVIDOS POR LA BRONCA

"Había muchísima bronca -cuenta Alejandro Meitin, integrante de Ala Plástica, una organización ambiental con sede en Villa del Plata-. Si bien todo el mundo sabía que iban a ampliar la Ceamse, la mayoría de la gente recién empezó a percibir la amenaza al ver el deterioro del paisaje. De pronto comenzaron a llegar decenas de camiones al día y a formarse montañas de basura. Pero además estaba el olor: como al principio esa basura no se enterraba, el olor era cada vez más insoportable".

Lo que no había conseguido en años la presencia del Polo Petroquímico y el arroyo El Gato, uno de los cauces más contaminados de la Región, encontró su detonante en el arribo de toneladas de basura ajena. Porque "si bien la Ceamse no es el único problema que tenemos en Villa del Plata, fue sin duda lo que hizo que la comunidad se movilizara", explica Lauce Freyre, integrante de Vecinos del Río, otra de las organizaciones ambientales que funcionan hoy en el barrio.

Hacia mediados de 2004, vecinos que hasta entonces apenas se conocían de vista se encontraron de pronto compartiendo la misma preocupación. Así nacieron las primeras asambleas vecinales, que llegaron a reunir hasta 600 personas dispuestas a hacerle frente a ese nuevo rumbo indeseado que había tomado su barrio.

"Se escuchaba toda clase de opiniones: desde los que exigían que esa basura se llevara a otra parte hasta los que apuntaban a soluciones más integrales -dice Meitin-. Lo cierto es que con el paso de las semanas, mucha gente empezó a darse cuenta de que no sólo era importante denunciar el manejo de la basura sino que debíamos adoptar una actitud en consecuencia. Ahí empieza la cuestión de que hacer con nuestra basura".

YO RECICLO

"Algunos nos dimos cuenta que no éramos coherentes. Denunciábamos el manejo de la basura y después, cuando íbamos a casa, tirábamos nuestra propia basura como siempre para que fuera directo a la Ceamse. Si no queríamos ser parte del problema, entonces teníamos que ponernos del lado de la solución. Y la primera que se nos ocurrió fue que para sacarle poder a la Ceamse era necesario sacarle la basura", explica Jorge Safar, uno de los impulsores del plan Yo Reciclo.

En las cerca de sesenta manzanas que conforman Villa del Plata es difícil encontrar hoy cuadras donde no aparezca, en el frente de alguna casa, el cartel de Yo Reciclo. Para los cartoneros que recorren la zona esos carteles son la señal de que allí hay ganancia fácil: residuos separados en origen y listos para insertarse en el mercado informal del reciclaje.

"Cuando en 2005 lanzamos Yo Reciclo invitamos a participar a la Municipalidad de Ensenada, pero nunca nos acompañó -comenta Alejandro Meitín-. En nuestro país, el involucramiento de los poderes políticos a las iniciativas de la comunidad deja mucho que desear. Frente a eso, no basta con ser hábiles denunciantes; la transformación nos tiene que llegar primero a nosotros", dice.

Además de separar los residuos en origen, mucha gente en Villa del Plata tiene ahora composteras en sus casas, donde aprovecha los desechos orgánicos. Por lo cual, "la basura que genera el barrio es mínima: apenas algunos objetos de consumo, como los pañales, que no tienen otro destino que ser enterrados en un relleno sanitario"; cuenta Jorge Safar.

Lo mismo que muchos en Villa del Plata, Safar reconoce que si nunca antes se había preocupado por la basura era producto de su desconocimiento. "Fuimos educados en la ignorancia o la irresponsabilidad ambiental; pero una vez que uno adquiere el conocimiento ya no hay marcha atrás".

EFECTOS INSOSPECHADOS

El hecho de que su plan de reciclaje funcionara y se extendiera, incluso sin apoyo oficial, generó entre los vecinos de Villa del Plata un entusiasmo que no tardó en tener ramificaciones insospechadas. A poco de ser lanzado Yo Reciclo, comerciantes del barrio propusieron erradicar las bolsas de nylon, tomando la iniciativa de entregarle a sus clientes bolsas de tela para hacer los mandados.

Con una población de apenas 7 mil personas, Villa del Plata tiene hoy cinco organizaciones ambientales y todas impulsan iniciativas para involucrar a la comunidad no sólo en el cuidado del medio. Algunas, como Panambí del Junco, fomentan proyectos educativos; otras, como El Albardón, el estudio y la recuperación de la flora autóctona. Vecinos del Río, la más nueva de todas, tiene por ejemplo, entre sus objetivos crear una biblioteca popular y tres plazas en el barrio.

La conciencia sobre el cuidado ambiental caló en Villa del Plata a tal punto que hoy muchos vecinos se muestran sensibles a cualquier atropello ambiental. "Cuando se hizo la reparación de la diagonal 74 y quisieron tirar los bloques de cemento rotos en la playa con la excusa de proteger la costa, muchos salieron a protestar porque eso alteraba la dinámica del Río. Hace apenas unos años esa reacción hubiera sido impensada", entiende Lauce Freyre.

Mientras que en Villa del Plata las protestas para exigir la erradicación de la Ceamse siguen movilizando a cientos de pobladores, algunos de ellos se preguntan hoy cuánto tiempo les habría llevado tomar consciencia del daño ambiental si la amenaza no les hubiera golpeado la puerta.

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