Publicado en Edición Impresa:  In Goal
Opinar
 martes | 27.10.2009  Actualizado: 15:37

Balance positivo por donde se lo mire 
La Plata RC cerró el año confirmando que está a la altura de los mejores. Una gran campaña del plantel canario, que contó con el sostén permanente de un club que no para de crecer.


Leonardo Borghi sentenció el final en San Isidro y los festejos se prestaron a la confusión. El escenario que desde temprano se disfrazó en su totalidad de azul y amarillo, se fragmentó en sonrisas, saltos y cánticos por un lado, y abrazos, silencios y lágrimas por el otro. Pero, ¿qué clase de lágrimas eran las de los jugadores, entrenadores e hinchas canarios? La respuesta seguramente se podrá ver en un análisis más profundo y complejo de lo que fue este extraordinario año para el conjunto de Manuel B Gonnet.

En los albores de febrero, cuando el sol marcaba a fuego el termómetro en 37 grados, comenzaron los entrenamientos rigurosos del plantel canario. Con entrenamientos de doble y hasta triple turno, los "amarillos" se pusieron a punto físicamente e iniciaron la conformación de un compacto y sólido grupo humano. Imprescindible para sustentar cualquier anhelo de conquista deportiva.

En referencia al juego y ya avanzando en el calendario, La Plata demostró que su juventud sólo figura en las fechas de nacimiento de sus jugadores. Fases del juego que implican una gran experiencia y constancia, como el scrum y el line-out, fueron manejadas con una soltura y solvencia envidiables a lo largo de todo el torneo. Por el lado de los tres cuartos, el dinamismo innato que posee cualquier equipo canario fue acompañado por una cuota de estrategia y técnica, que ahondaron el riesgo y peligro de los "siete ligeros".

Cruzando la raya de cal y llegando a los buzos de entrenadores, Agustín Carrara y Esteban Meneses lograron en su año de bautismo unos resultados magníficos. A través de una cultura de abrir el abanico y ampliar el plantel, consumaron un equipo que tuvo recambio de calidad durante todo el año y que en ninguna instancia extrañó ausencias. Sumado a esto, ambos demostraron que su trayectoria como jugadores es totalmente saludable a la hora de plantear un partido, armar un grupo humano y generar una mística de sacrificio y voluntad por parte de todos sus dirigidos.

Alejándonos sólo unos metros del césped y cruzando el alambrado, se encuentran las otras partes del equipo. Preparadores físicos, médicos, dirigentes, jugadores, niños con caras pintadas y familias enteras que apoyaron durante todo el año a los quince afortunados que ingresaron a la cancha. Dicho sostén y soporte se pudo evidenciar claramente en la excursión exitosa que tuvo el pueblo amarillo a Rosario un fin de semana atrás.

Un párrafo aparte se merece su capitán Dimas Suffern Quirno. Un jugador nacido en las entrañas del club, que dejó en claro que el papel de líder le sienta muy bien, tanto dentro como fuera de la cancha. A lo largo del año comandó y dirigió a un equipo que siempre lo tuvo como referente y que en todo momento respaldó sus decisiones.

Por esto y unas cuestiones más finitas, es que esas lágrimas del final del partido no representaron ninguna derrota. Porque fue un año provechoso y positivo por donde se lo mire para La Plata RC, aunque se quedó en la puerta de la final del Top 14 porque un gran campeón como Hindù se lo impidió.

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