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domingo | 08.11.2009 Actualizado: 04:27
NACIMIENTOS EN LA REGION
Buscan "humanizar" los partos de las embarazadas platenses
Es un proyecto de la UNLP y el Municipìo. Controlan a más de 4 mil mujeres
"Lo mejor de todo es la contención. Porque una tiene miedo, ansiedad y está llena de dudas. Por eso más allá de la cuestión médica, más allá de todos los controles, para mí lo más importante es que la obstetra también me contenga y me de confianza para poder contarle todo". Quien habla es María Isabel Díaz, una platense del barrio La Loma que a sus 28 años está a punto de ser mamá por primera vez. Con 8 meses y medio de embarazo y la decisión de ponerle Julia a su hija, María Isabel es una de las casi 4 mil embarazadas de la región que figuran dentro del programa "Mamás y Bebés Sanos", una iniciativa conjunta de la UNLP y el Municipio local para, a través de una obstétrica y un equipo de médicos, llevar adelante un seguimiento personal y nominal de cada embarazada.
"La idea es acompañar a la mujer en todo el proceso de su embarazo y así lograr que el parto sea una cuestión más humana y natural", apunta Gustavo Marin, director de Planificación de Salud comunal. El proyecto consiste en el contacto mensual de la obstetra con la embarazada, asegurando la provisión de medicación (ácido fólico y hierro), controles mensuales, dos ecografías y el seguimiento domiciliario hasta el momento del parto.
"Una vez que la mujer llega a la semana 34 de su embarazo, entonces las visitas de la obstetra comienzan a ser semanales -explica Adriana Uriarte, coordinadora del programa-. Al acercarse el momento del nacimiento, se contacta con el hospital en el cual la mamá tendrá el parto y se concreta una visita guiada por el nosocomio, para que ella pueda conocer previamente la sala de partos y el lugar donde estará internada al momento de dar a luz".
En los últimos años se están viendo grandes avances a favor de que la mujer pueda elegir cómo quiere dar a luz sin que se convierta meramente en un hecho medicalizado sino en una función fisiológica y natural. Según se explica, en muchos casos las mujeres no piensan en parir de otra forma porque no saben que hay otro tipo de parto, que existe la posibilidad de tener un alumbramiento más natural con todas las garantías de un centro sanitario pero con un tratamiento más respetuoso y personalizado. La ley nacional 25.929, aprobada en agosto de 2004, establece en forma taxativa los derechos que tienen las mujeres en relación con el embarazo, el trabajo de parto y el posparto.
La ley, básicamente, establece el derecho de toda mujer que esté en una sala de parto pública o privada a elegir quien la acompañe, sea su marido, su pareja, su mamá o quien ella considere, para que tenga a alguien cerca en esa circunstancia de tensión.
En pos de esto, el ministerio de Salud está llevando adelante un plan para que las nuevas maternidades del país cuenten con las llamadas salas TPR: un espacio privado donde la embarazada pueda hacer su trabajo de parto en intimidad y acompañada. La falta de estos espacios es muchas veces la razón que esgrimen los hospitales para no permitir que los padres acompañen el parto, algo que desde el Estado, se apunta, se está intentando revertir.
"Para nosotras es muy importante que nos acompañen durante el embarazo y nos vayan informando sobre cómo será el parto", cuenta Yamila Gutiérrez (18), una platense embarazada de 36 semanas y que espera con ansiedad la llegada de Benjamín, su primer hijo.
Yamila es otra de las 4 mil embarazadas de la región que la UNLP y el Municipio vienen controlando en lo que va de 2009. Para ella, esos controles "son buenos porque hacen que una tenga más seguridad y pueda ir despejando todas las dudas mientras avanza el embarazo. Al principio me hicieron un seguimiento mensual, pero ahora que entré al noveno mes tengo encuentros con la obstetra todas las semanas. Y eso me da todavía más tranquilidad".
BAJO CONTROL
Según se informa, entre el 70 y el 80% de los embarazos y partos son normales pero, muchas veces, cuando la mujer ingresa al hospital es sometida a rutinas no siempre necesarias y despojada o alejada de apoyo emocional. "Con este programa, además de la contención emocional, se puede detectar cualquier patología a tiempo y así lograr que la mujer tenga un embarazo más relajado", explica Mónica Morel, una de las licenciadas en obstetricia que realizan el seguimiento de las futuras madres platenses.
Para Mónica Mancinelli, otra de las obstetras que trabajan en el programa, una de las cuestiones fundamentales de la iniciativa "es que todos los controles se realizan en el barrio. Nosotras vamos a donde está la embarazada, algo que permite no sacarla de su entorno y que de esa manera se sienta más cómoda al momento de realizar cualquier tipo de consulta".
Sobre esto, la coordinadora Uriarte opina que "cada caso que se atiende es un universo aparte, porque cada barrio de nuestra región tiene sus códigos y su propia idiosincracia. Aunque estén en la misma región, con el plan nos fuimos dando cuenta de que no es lo mismo una embarazada de Arturo Seguí que una de, por ejemplo, Los Hornos. Porque las necesidades del barrio son distintas y esas diferencias, de una u otra manera, contribuyen a que el embarazo se viva de maneras diferentes".
Una vez que la mujer tuvo el parto, informan los hacedores del programa, se controla el peso del recién nacido y su edad gestacional, además de monitorear los resultados de las pacientes seguidas por cada profesional a lo largo del embarazo.
"Esto permite realizar un un análisis comparativo con los resultados obtenidos y los que se esperaban -explica Marin-. Hasta el momento el programa logró incrementar en comparación con los últimos 10 años en un 125% las pacientes bajo control. Llevamos controladas más de 4 mil pacientes de la región y se realizaron 21 mil tratamientos de hierro/fólico. Esperamos que sea sólo el principio, y que más adelante podamos tener a toda la población de embarazadas de la región adecuadamente controladas y contenidas".
SIN PLANIFICAR
Según datos del ministerio de Salud bonaerense, la mitad de las madres que tienen hijos en un hospital público reconoce que no había buscado la llegada de ese bebé a la familia. Y un 43,2% de ellas admite que no hace nada para evitar el embarazo.
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A la izquierda, María Isabel Díaz espera por el nacimiento de su hija Julia. En la imagen de la derecha, Yamila Gutiérrez asiste a una consulta por el inminente nacimiento de su primer hijo, Benjamín
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