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domingo | 20.12.2009 Actualizado: 08:07
DENUNCIA DE UNA SOCIEDAD PROFESIONAL
Un vacío legal plantea riesgos extra al someterse a una cirugía estética
Aunque se exige título médico, no así que los profesionales acrediten formación suficiente en la disciplina
Por NICOLÁS MALDONADO
La muerte de la modelo cordobesa Solange Magnano tras una cirugía estética en los glúteos volvió a encender la polémica en torno a las "operaciones de belleza" y los riesgos que éstas implican cada año para miles de mujeres y hombres en el país. Pero además puso en evidencia cierta informalidad que persiste alrededor de la disciplina, algo que las sociedades profesionales reconocen con preocupación.
Como se supo el jueves último luego de la autopsia, a Magnano le habrían inyectado silicona líquida en lugar de metacrilato, la sustancia de relleno que correspondía a la intervención. Y aunque el tipo de sustancia en sí no habría sido en su caso lo que provocó la muerte, el hecho revela en principio una informalidad que está enquistada en la disciplina, según admiten desde la Sociedad de Cirugía Plástica de La Plata.
El problema, señalan, es que todo médico está legalmente respaldado en nuestro país para emprender hoy una cirugía estética; lo que no siempre significa que esté en condiciones de hacerlo. Y así, frente las enormes sumas que moviliza una creciente demanda por parte de la población, algunos profesionales deciden correr el riesgo.
Se trata de una realidad que regularmente se traduce en lesiones o muertes de pacientes. De hecho, detrás de un alto porcentaje de las cirugías estéticas que han trascendido por sus penosas consecuencias aparecen médicos con una dudosa formación en las técnicas o bien quirófanos improvisados.
Aunque en tales casos los profesionales no son ajenos a la responsabilidad legal que les cabe, ésta no actúa hoy hasta que el daño ya está hecho. Pero de poco sirve este mecanismo para quienes pierden su vida o sufren serias lesiones al someterse a una cirugía embellecedora.
LA DIMENSION DEL RIESGO
Debido a que la cirugía estética interviene mayormente a nivel de la piel, se realiza muchas veces sobre personas jóvenes y permite además ser planificada con suficiente tiempo, se la considera en general una práctica quirúrgica con bajo riesgo.
Aún así "no debe perderse de vista que una cirugía plástica es una cirugía". Y que como tal "implica entrar a un quirófano y someterse a una anestesia general por un lapso rara vez menor a dos horas", resalta Daniel Mosquera, presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica de La Plata.
"Por eso cuando alguien decide hacerse una cirugía plástica, los médicos debemos practicarle un serie de chequeos previos: un estudio de riesgo, un ecocardiograma, una placa de tórax e incluso mamografías o espirometrías entre otros análisis, según los casos", explica el médico.
Sin embargo, todos estos recaudos para minimizar riesgos sólo son exigidos hoy en nuestro país por los códigos de ética de los colegios o sociedades profesionales. Y lo cierto es que no siempre se los tiene demasiado en cuenta.
"Cualquier medico puede hacer hoy una plástica si quiere, porque el titulo lo habilita; pero es una locura que ocurre porque no está legislado". Y frente a eso, "los colegios y sociedades profesionales tampoco pueden hacer nada si el médico está fuera de su ámbito de competencia", señala Mosquera.
Lo mismo observa el abogado Norberto Montanelli, autor del libro "Mala Praxis en Cirugía Plástica". "La realidad es que hay una gran cantidad de médicos no especializados que pueden pero no deberían ejercer la cirugía plástica. Para ello se requiere" una especialización que en general tampoco es tenida en cuenta por los pacientes", advierte.
DESCONOCIMIENTO Y PRECARIEDAD
En este contexto informalidad "la mayor parte de los problemas se dan porque hay médicos que se largan a hacer determinadas técnicas que sólo las conocen por haberlas leído. Pero también por deficiencias de infraestructura, que se advierten sobre todo en la capital federal", sostiene el presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica local.
"En la Plata, si uno quiere habilitar un consultorio o una clínica donde realizar determinadas cirugías ambulatorias debe cumplir con fuertes exigencias del Colegio de Médicos y el ministerio de Salud provincial. Pero no ocurre lo mismo en la ciudad de Buenos Aires, donde no hay colegio profesional y el único control lo tiene el ministerio de salud de la Nación".
Es así que "sucede a menudo que, para abaratar costos, un médico se compra una casa y monta un quirófano con elementos insuficientes para enfrentar una eventual complicación. En la capital hubo tipos que operaban en el garage de su casa o en un departamento, porque no hay legislación", asegura Mosquera.
La precariedad de la infraestructura es señalada también Montanelli como uno de los problemas más serios que existen hoy en torno al ejercicio de la cirugía plástica en el país. La mayoría de los casos de mala praxis son producto de "la colocación de prótesis en quirófanos inadecuados sin la debida higiene", asegura.
UNA DOBLE IMPOSICION
Pese a ser señales de alerta que no pueden desatenderse, las muertes y lesiones serias durante intervenciones estéticas "resultan poco frecuentes", sostienen desde la Sociedad de Cirugía Plástica de La Plata. En nuestra ciudad, donde se realizan cerca de 4 mil intervenciones anuales, las demandas judiciales que se registran en torno a ellas "son como mucho una al año".
Pero lo cierto es que además no todos esos reclamos que llegan a la Justicia corresponden a verdaderas malas praxis. Los cirujanos estéticos suelen enfrentar con frecuencia demandas que está al margen del correcto ejercicio de su práctica.
"Mientras en la cirugía general el médico tiene sólo obligación de medios, el plástico soporta también la de resultados, los cuales son sumamente subjetivos. Esto crea una doble imposición sobre el cirujano, ya que más allá de que los resultados sean buenos, los pacientes esperan que concuerden con sus expectativas personales", explica el abogado Norberto Montanelli.
Que los resultados de una cirugía estética, además de ser buenos, deben ajustarse también a las expectativas del paciente es algo que el doctor Daniel Mosquera conoce bien después de 28 años de práctica en este campo. Por eso sostiene que "las razones con que llegan los pacientes a la consulta son una de las cosas que más debemos evaluar. Uno tiene que tener muy claro por qué esa persona desea operarse y qué espera".
"Después de los psiquiatras y los psicoanalistas, los que más pacientes con problemas psicológicos recibimos somos los cirujanos plásticos", se le oyó comentar alguna vez a un reconocido un profesional de este campo.
También Mosquera admite esta realidad: "Muchas de las personas que llegan a la consulta tiene problemas de autoestima o están atravesando una depresión. Y en esos casos, la imagen que les devuelve el espejo nunca las va a conformar. Por eso a veces es preferible no operar. Hay pacientes que son como una papa caliente, pero aún así siempre logran que alguien los agarre".
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Aunque la cirugía estética con anestesia general exige quirófanos bien equipados, la falta de controles ha dado lugar en nuestro país a que se opere hasta en departamentos
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