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domingo | 07.03.2010 Actualizado: 04:39
LA PROVINCIA
Días de estupor
Por MARISA ALVAREZ
Aunque por cierto no faltan problemas propios en su territorio, los ámbitos institucionales y políticos de la Provincia han quedado absorbidos por los episodios de confrontación que se sucedieron a lo largo de los últimos días en torno del gobierno de la República, mientras crece un clima de palpable preocupación.
El mensaje de la Presidenta al Congreso; el nuevo decreto de necesidad y urgencia disponiendo el uso de reservas del Banco Central para el pago de deudas, su ejecución y el efectivo pago de obligaciones con esos fondos; una resolución judicial frenando ese decreto; la decisión de la jefa de Estado de no acatar ese tipo de fallos, según su propio anuncio; el triunfo de la oposición en el Senado de la Nación y el rechazo de la designación como titular del BCRA de Marcó del Pont, ya en funciones, en la comisión que debe analizar su pliego, fueron algunos de los episodios de la semana que terminaron configurando un escenario que, para no pocos referentes oficialistas y opositores, ha alcanzado un nivel de complejidad y de tensiones institucionales y políticas que registra pocos antecedentes.
Del fárrago de sucesos y declaraciones de guerra, la dirigencia política bonaerense -"beneficiada" por cierta distancia, aunque sólo sea formalmente, con el campo de batalla- extrae dos decisiones presidenciales que, en el criterio de la mayoría, constituyen la clave de este escenario y la base, por lo tanto, de su inquietud: la de no negociar absolutamente nada con la oposición en el Congreso y la de incumplir fallos de la Justicia.
ONDA EXPANSIVA
En las filas de la oposición bonaerense, en particular en las del radicalismo y en las diversas expresiones del peronismo disidente y el macrismo, comienza a surgir cierta aprensión por la posibilidad de que sus líderes -involucrados de lleno en la pelea nacional- y por lo tanto sus propios espacios políticos terminen también desgastados.
Es que no pocos dirigentes opositores comparten con sus pares del peronismo oficialista la creciente interpretación de que el conflicto abierto al comenzar el año -y ahora estremecedoramente agudizado- entre el Ejecutivo nacional, la oposición representada en el Congreso y la Justicia, le resulta a la sociedad una pelea de locos, incomprensible, y fundamentalmente ajena a sus intereses básicos, a sus problemas cotidianos y a sus motivaciones.
Esa lectura, que se va extendiendo, sostiene que quienes quedan peor parados ante la mirada de la ciudadanía y la mayor cuota de malestar por la situación creada son el gobierno nacional y las figuras sobresalientes del kirchnerismo, pero todos los referentes políticos de cualquier signo están perdiendo también imagen en la consideración popular. Algunas encuestas de las últimas semanas están reflejando cierta caída generalizada de opiniones favorables que apuntalan esa interpretación.
CONMOCION E INQUIETUD
Pero si estos pronósticos provocan cierta aprensión en la oposición, en las filas del oficialismo bonaerense directamente están generando un clima de estupor, casi exactamente en los términos del diccionario: una conmoción intelectual y psicológica "acompañada de cierto aire o aspecto de indiferencia". Y cierto aire de parálisis, podría decirse, en la medida que atención del conflicto nacional parece estar acaparando todas las energías.
Atentos a que, al fin y al cabo, pertenecen al espacio gobernante, decenas de intendentes, legisladores y referentes regionales del peronismo de la Provincia comparten el criterio de que este conflicto resulta "incomprensible para la gente" pero están convencidos de que, aunque algunos opositores terminen afectados, serán los oficialistas, si participan de esta pelea aunque más no sea opinando, los más perjudicados por el malhumor y la inquietud que la situación está generando en la ciudadanía.
Esa convicción de que podrían verse afectados por la postura asumida por la Casa Rosada se inscribe, por lo demás, en una creciente preocupación de los referentes peronistas bonaerenses por cómo podría salir la gestión kirchnerista del laberinto en que ha ingresado y, en suma, por el destino del gobierno nacional. La confrontación abierta con la Justicia suscita particular temor. "El Gobierno se ha metido en un terreno muy pantanoso", grafican.
Esa visión es sustentada en la intimidad, inclusive, por varios ministros del gabinete de Daniel Scioli, quien compartió esta semana algunos de los estrados desde los que Cristina Kirchner lanzó las más duras críticas y acusaciones hacia la oposición y la Justicia; marco en el que el Gobernador hizo algunas declaraciones defendiendo una vez más el uso de las reservas para el pago de deudas aunque centró sus expresiones en pedirle "racionalidad" a los legisladores nacionales opositores.
EL SILENCIO ES SALUD
En las horas calientes del jueves resultó evidente que desde la Casa Rosada y Olivos se les pidió a algunos dirigentes bonaerenses que salieran a bancar a la Presidenta tras su durísimo mensaje del mediodía. Pero el requerimiento se tradujo apenas en la difusión de un comunicado de críticas a la oposición que, según el texto del documento, suscribieron unos 40 intendentes.
Un pesado silencio es, hasta ahora, la reacción más visible oficialismo bonaerense. Los menos emiten algunas declaraciones por escrito, pero no aparecen caras y voces dispuestas a sostener en público la postura de la Casa Rosada en su pelea con la Justicia. Tampoco, claro, nadie expresa en público las críticas, dudas e incertidumbres que sostienen en conversaciones privadas. Es que, como dice la Real Academia, el estupor le provoca a uno "cierto aire de indiferencia".
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